Por ARCENDO el 31-Dec-1969 | . Horas antes de la Misa de Inauguración de Cibeles, el ambiente era extraordinario. Por la mañana, nuestro plan (el de mi familia) era sencillo, ir al Parque del Retiro, buscar los confesionarios habilitados al caso, y si era posible... -aprovecharlos- y... de paso, si se terciaba, visitar la feria de las vocaciones. La crónica de lo que hice ayer por la mañana, puede ser así de escueta porque lo exige el blog; pero ni se puede contar así, ni se puede expresar con palabras, la enorme emoción de lo vivido. . Ya desde que salimos de casa, se percibía algo distinto. La alegría estaba en el aire, creedme no es ningún tópico, no quiero hacer una frase bonita, sino contar una realidad. En los andenes del metro, en los autobuses; en el interior de algunas tiendas, por todas las calles, había chavales y chavalas guapísimos. Sus mochilas, sus gorras, sus camisetas, llenaban de color Madrid. Pero sobretodo... lo llenaban de VIDA, con sus sonrisas, con sus canciones, con su alegría..... Esto, así de esta manera..., no se ha visto nunca por Madrid; es algo inenarrable, que como digo no se puede contar, hay que vivirlo; porque esa alegría es contagiosa, es emocionante ¡hasta la lágrima! por lo que supone de esperanza. Esto es una inyección de fe, de moral, de fuerza... Algo que Madrid necesitaba. . Como dije antes..., la intención de ayer era visitar el Retiro. Mi familia y yo, soportamos un calor importante y caminamos mucho, algo poco común por mis maltrechas piernas, pero todo mereció la pena y ¡con creces! Estuvimos en la llamada -feria de las vocaciones-; después de las emociones vividas en el trayecto, esta era el complemento perfecto. Una sucesión de stands, nos daban la oportunidad de conocer y experimentar, de primera mano, toda la riqueza de la Iglesia en muchos de sus carismas. Cada orden, cada movimiento, cada ong...; allí estaban todos, de todos los países, con su habito, con sus señas de identidad, todas distintas y todas compatibles. La diversidad, la universalidad de la Iglesia... se vive en el RETIRO. Invito de corazón, a quien pueda, que no deje de verla. Es de verdad. una experiencia enriquecedora en todos los sentidos. . En el Paso siguiente la emoción fue in crescendo. Haber tenido la ocasión de ver una larga fila de confesores todos "funcionando" a tope y a su vez una larga hilera de jóvenes penitentes, es tan poco habitual como hermoso... ¡Alabado sea DIOS!, también por esto y por haberme permitido vivirlo. Por eso..., nosotros también quisimos ser parte de eso y allí nos confesamos, para ser un peregrino más. Y de verdad, que fue... una verdadera FIESTA DEL PERDÓN; por supuesto también, más que recomendable. Y si después rematas el periplo en la tienda habilitado como Capilla del Santísimo, que con un mimo ¡palpable!, está preparado y custodiado por las Hermanas de la Caridad (las de la Madre Teresa de Calcuta...) ¡"Pa" que contarte! . Pero, aún siendo emocionante la mañana, quedaba lo mejor: ¡La Misa de la tarde! En este caso..., siento decir, que por mi salud, lo tuve que ver por la tele. Preferí dosificarme para los próximos días, en los que habrá que dar -el do de pecho- cuando venga el Papa. Aún así, desde la televisión, gracias a DIOS seguí, disfrutando de la fiesta juvenil y me siguió impresionando el enorme poder de convocatoria de JESÚS DE NAZARET. Y también, además de la alegría, los cánticos, los gritos, el bullicio de estos jóvenes; esas imágenes de recogimiento, de silencio, de oración, de devoción, de auténtica fe. . Las imágenes de la pequeña pantalla, enseñaban solo de Cibeles hasta el inicio de la Gran Vía, pero seguro que los laterales y la parte superior de la calle de Alcalá, también estaban llenas de esta gran riada humana que además de aplaudir sonoramente a pesar del calor, también supo guardar un respetuoso e impresionante silencio cuando el Cardenal Rouco elevaba al cielo de Madrid, la Sagrada Forma en el momento crucial de la Misa. . Dice hoy la prensa que fueron medio millón de jóvenes, los asistentes de ayer a la Misa de Cibeles, y ese enorme potencial es lo que provoca; esa avalancha de amor y alegría es lo que a algunos, tanto les molesta. Con los insultos, con las mentiras, con agresiones sinrazonadas pretenden avasallar, pero ha sido tanto el amor y la misericordia derramada que ha acallado esa vociferante -minoria-(mal que les pese) . La desesperación, es la que finalmente, acaba sedimentándose en ciertas masas manipuladas. ¡Cuanto me gusta la definición de libertad de Baltasar Gracíán que dice que "La verdadera libertad consiste en poder hacer lo que se debe hacer" La libertad es respeto, no avasallamiento. La libertad es diálogo, no es insulto. La libertad, incluso, es elegante..., nunca es zafia. La agresión, es un mal recurso, no es libertad. Sin embargo..., aunque no se pueda compartir, si se pueden comprender los motivos de esa rabia malsana de algunos. . La rabia viene, en este caso, principalmente de la impotencia. De ese quiero y no puedo y además es imposible. Estos días los continuos ataques contra la Iglesia y contra Benedicto XVI, son continuos en los medios habituales, pero en nada, en ningún caso están teniendo el eco esperado -por ellos-. La realidad es otra; es la que se vió ayer y desde luego está muy alejada de crispaciones de enfrentamientos, de odios. . Lo que pasó ayer en Madrid, es algo sin precedentes. Se puede intentar, pero pienso que no se puede contar del todo de una forma completa y fiel, hay que verlo con los propios ojos, hay que sentirlo, hay que vivirlo. Decía mi padre, gran madrileño de adopción, que hace años, cuando se terminó de construir el curioso edificio que hoy sirve de sede al Ayuntamiento de Madrid, que no hace mucho era la oficina central del servicio postal español (más conocido por -Correos); mucha gente..., sobretodo forasteros, la confundían con una Catedral. Por tal circunstancia, la agudeza del madrileño al ser preguntado por el turista que ¿que Catedral era esa?, siempre respondía lo mismo...: "¡Nuestra Señora de las comunicaciones!, caballero" . Ayer, esa "falsa catedral", sirvió de pórtico a la primera celebración de estas Jornadas Mundiales de la Juventud, en la capital de España. Y a mí, que me gusta enlazar las cosas, pido a la Madre, a Nuestra Señora de la Almudena que ayer presidió esta inauguración, que efectivamente Ella sea el cauce de comunicación entre los jóvenes, de ellos entre sí y de ellos con el mundo. Porque si ellos, si los jovenes acaban entendiéndose, con DIOS en su horizonte, este mundo tendrá esperanza, y el futuro no estará perdido. De ahí mi emoción, por eso MI ALEGRÍA. . . * * * * *
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