Por José David López el 27-Dec-2007 |
psg.jpg: pega esta imagen en tú pagina, Foro, Myspace o Ebay con este código...
La capital francesa lleva instalada en la incomodidad más de tres años. Por entonces, la revuelta que surgió desde la raíz de los suburbios, destrozó los ideales de una ciudad que siempre se había caracterizado por su versatilidad cosmopolita y la facilidad a la hora de atender las exigencias de tan distintas personalidades. Desde aquellas noches en vela con el fuego como protagonista, la ciudad nunca fue la misma. Existe un clima de nerviosismo, un entorno de enorme temor que, en gran medida, parece tener continuación directa en el PSG.
El club parisino por excelencia, único de la capital en toda la Ligue One, ha dejado atrás sus años de ?gigante? europeo para verse involucrado de lleno en la lucha por la permanencia y, lo peor de todo, es que la pesadilla continúa con tintes dramáticos pues no es nuevo en estas ?guisas? ya que la pasada campaña se salvó en los últimos compases. Con un técnico que pierde caché a cada partido (Paul Le Guen), unos jugadores que reciben amenazas (Jerome Rothen) y unos dirigentes últimamente más preocupados por la venta del club y por sus escarceos con la justicia que por su futuro deportivo, el desastre está más cercano que nunca.
El PSG, siendo realmente sinceros, no es considerado un grande de Francia, aunque sí un clásico que ha vivido momentos dulces en diversas etapas siendo la década de los 90 la más prolífica. En esos años, los parisinos disfrutaron un título liguero (1994), tres Copas (1993, 1995 y 1998), dos Supercopas (1995 y 1998) o una Recopa de Europa (1996). Además, fue finalista en la edición de un año después y rozó en tres ocasiones otro premio liguero.
Aquél equipo tenía una base de jugadores nacionales como Lama, Roche, Guerin, Bravo, el propio Paul Le Guen o el gran Youri Djorkaeff. Además, tenían a todo un crack como el brasileño Raí, que llegaba para ocupar el hueco que habían dejado los dos grandes nombres de la mejor época del club, David Ginola y el liberiano George Weah.
Ese tramo de respeto hacia la capital gala coincidió con un sistema de fichajes que hasta hace muy poco le ha funcionado, por ejemplo, al Bayern en la Bundesliga. Se trataba de reforzarse con los mejores jugadores de los equipos nacionales y así llegaron algunos de los antes citados. Sin ir más lejos, no hay que retroceder demasiado para ver a grandes jugadores como Dhorasso, Heinze, Anelka o Arteta, e incluso al mismísimo Ronaldinho (que tampoco levantó los ánimos).
Sin embargo su declive ya no le proporciona esa fuerza como entidad ya que no asegura retos más allá de salir de la cueva del descenso. Todo lo contrario que Lyon y, en menor medida, equipos como Girondins o Marsella. Además, los pocos que destacan salen inmediatamente del equipo, algo que este año se ha visto con casos como los de Cissé (Besiktas), ‘Cebolla’ Rodríguez (Benfica) o Rozenthal (Newcastle)
El gran momento que parece vivir la clase media, con el renacer de equipos de perfil bajo pero de mucho oficio y claridad de ideas, es una consecuencia más de esta agonía. Ahora, cuando el Le Mans, Valenciennes, Niza e incluso Caen, visitan el Parque de los Príncipes, los 48.712 parisinos de las gradas son conscientes de que pagan por sufrir.
Leído 25 veces

|