 La tarjeta de Belle
Es difícil saber cómo empezar cuando la tamaña tarea de un post me ha sido encomendada.
Mientras pensaba qué diablos escribir, mi cajita amiga, para variar me dió la solución.
00:30 horas, canal VH1. Un canal inglés con mucha más clase que la mierda que series como “The Hills” y la bazofía de “Sweet 16″ convirtieron a MTV.
Empezaba mi serie favorita. Y … tan fácil, simple y bonito. Cómo podría perder la oportunidad de relatar por qué soy capaz de esperar hasta tan tarde sólo para ver como una muchacha de la snob clase media-alta londinense es capaz de engañar a su perfecta familia haciéndoles creer que trabaja como secretaria de un departamento legal mientras que en realidad se come a cuanto hombre es capaz de pagar por sus caros servicios de “call girl” - lo que en chileno sería una puta v.i.p -
Pero me estoy adelantando un poco. Vamos a la génesis de la trama.
En 2005, una prostituta inglesa conocida como Belle de Jour publica su diario (”Diary of a Call Girl”), el que luego se convirtió en una serie protagonizada por Billie Pipers (Rose en Doctor Who) y transmitida por la señal ITV (Inglaterra).
Pipers es Hannah, una chica de cuerpo esbelto, de bello rostro, master en varias tonteras que no sirven para nada en la vida práctica (ciencias póliticas, literatura…) cuya situación económica es acomodada, sin traumas infantiles, sin grandes problemas familiares que a simple vista pudiesen justificar que por las noches se convierta en Belle, una puta que decidió serlo porque simple y llanamente cree es perfecto poder combinar su gusto por el sexo y el dinero. Poder cobrar -y mucho- por hacer algo que tanto placer le da. Sin culpas, sin dar explicación a un mino celoso.
Tirar y que te paguen. El sueño de todos, osaría decir
Ella domina la situación: Recibe a los interesados, que son elegidos con pinzas via web por una “Madame”, la versión fina de la nunca bien ponderada Cabrona, en su propio depto, una pieza equipada para tales menesteres, los manda a asearse y les cobra por anticipado cualquier maniobraje. Los despide con un beso y un “Bye Honey…” La mina es total. Al punto de tirarse a su autor favorito de libros de auto-ayuda, cuando se lo encuentra en una partuza. Buenas las escenas de sexo, que respaldan el relato de su vida como meretriz. En el último capítulo, Ben, su mejor amigo se enteró de la peguita de su BFF, a lo que ella sin empacho responde invitándolo a participar del negocio.
Dato ñoño: ella está perdidamente enamorada de él, el ídem, pero obviamente no es weon para casarse con una mina que las hace de puta sólo por el placer de.
Lo interesante es que se enfoca el tema de la prostitución como una elección que raya la vocación, una elección voluntaria que aparte de dinero, proporciona placer; no como el medio último, amargo y desesperado para ganarse la vida como podría mostrarse en Chile, donde la profesión más vieja del mundo se asocia a pobreza, ignorancia y falta de oportunidades.
Hannah las tuvo todas y las sigue teniendo.-En todo sentido.
 Belle de Jour
Leído 16 veces

|