
Dada la insistencia terca, malintencionada y electoral de nuestro ínclito Zeta, en proclamar, cejita en ristre, a los cuatro vientos que sólo él y los suyos tienen el monopolio de la alegría; nos vemos obligados, a volver a hablar del tema.
.Recientemente, La Hoja, ya dedicó un post a la virtud de la ?La alegría?, pero nunca viene mal, hablar de ella, así que, aún arrastrado por las circunstancias, ?miel sobre hojuelas?.
.Bien es verdad, que segura y desgraciadamente cuando un socialista y un cristiano hablan de la alegría, posiblemente no estén hablando de lo mismo. Los conceptos para uno y otro son muy dispares.
Según, los Hechos de los Apóstoles (Hch 2,46), había una característica común, entre los cristianos que llamaba muy poderosamente la atención: la alegría de los creyentes.
Posiblemente para un pagano, hubiera sido difícil de comprender aquella alegría de esos ?locos? de Dios; viviendo su fé en catacumbas, predispuestos incluso al martirio en el circo romano. Sin embargo, ellos, que habían conocido la esclavitud del pecado, experimentaron la libertad y la tranquilidad anímica de saberse hijos de Dios. la alegría cristiana no es fácil, proviene de la entrega, del AMOR, y anteponiendo a todo esa premisa, ni la misma muerte nos preocupa, es más, la esperamos gozosamente, porque significa la felicidad sin fin:
?Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero?, decía la Santa de Ávila.
.Desde siempre los Santos Padres de la Iglesia han llamado a sus hijos a vivir la alegría en encíclicas y exhortaciones.
El Papa Pablo VI, decía en su ?Exhortación Apostólica Gaudate in domino (Alegraos)?:
?La alegría nace siempre de una cierta visión acerca del hombre y de Dios. "Si tu ojo está sano todo tu cuerpo será luminoso". Tocamos aquí la dimensión original e inalienable de la persona humana: su vocación a la felicidad pasa siempre por los senderos del conocimiento y del amor, de la contemplación y de la acción. ¡Ojalá logréis alcanzar lo que hay de mejor en el alma de vuestro hermano y esa Presencia divina, tan próxima al corazón humano!.? Cuestiones estas que el mismo Papa, en las que volvería a incidir en su encíclica ?Gaudium et spes? (Alegría y Esperanza).
.Así mismo, Su Santidad, Benedicto XVI, en la Audiencia General del miércoles 8 de Junio de 2005 comentando el salmo 110, nos invita al optimismo cristiano, bien enraizado, el Papa decía:
?Para resumir, el Salmo nos invita al final a descubrir las muchas cosas buenas que el Señor nos da cada día. Nosotros vemos más fácilmente los aspectos negativos de nuestra vida. El Salmo nos invita a ver también las cosas positivas??.
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Entonces, podemos ver que la alegría es propia de los enamorados, la alegría es el amor disfrutado; es su primer fruto. La tristeza solo cabe en quien ha perdido la esperanza, y a los cristianos esta no nos falta. Tenemos las mejores razones para la alegría y el optimismo. «Estad siempre alegres en el Señor... El Señor está cerca» (Filipenses 4, 4-5).
.Así pues, y como ya dije, en la otra ocasión, nuestra alegría no es esa que nos quieren imponer los de la ceja, aquella ?que podríamos llamar fisiológica, de animal sano, bien comido y bien bebido, sino otra sobrenatural, que procede de abandonar todo y abandonarte en los brazos amorosos de nuestro Padre-Dios.? (Punto 659 de Camino).
Así para concluir, pidámosle a aquella que dijo ?Proclama mi alma la grandeza del Señor; se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava», a que nos ayude a estar siempre alegres, como Dios quiere; porque Ella siempre, siempre Ella, es causa de nuestra Alegría.
Que así sea.
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