Por Borja Barba el 21-Apr-2008 | El campéon de Copa se ha quedado huérfano. Ronald Koeman y todo su equipo técnico han sido destituidos por el consejo de administración del Valencia CF, en una decisión que llevaba varias semanas siendo una solución cantada. La limpia incluye a Miguel Ángel Ruiz, hasta ahora director deportivo del conjunto valencianista y Antonio Fernández, secretario técnico.
La llegada del holandés al banquillo de Mestalla vino precedida de una más que discutible destitución de Quique Sánchez Flores, anterior técnico del club. Con el equipo en puestos de Liga de Campeones y a tres puntos del líder, la confianza en Quique fue disminuyendo hasta convertirse, a ojos de la directiva y un sector de la afición, en el principal culpable del presunto mal juego del equipo. No valía para colocar al club entre los grandes de Europa. Su triste transcurrir por la Liga de Campeones, en la que sólo consiguió sacar puntos en su visita al Schalke 04 de la primera jornada de la liguilla, fue la puntilla definitiva y el billete para un Ronald Koeman cuya procedencia holandesa despistó a más de un directivo valencianista.
La supuesta apuesta por el fútbol ofensivo que conllevaba la contratación del ex técnico del PSV Eidnhoven se quedó en un simple sueño. La propuesta de Koeman, a quien se le concedieron dos deseos como Éver Banega y Hedwiges Maduro, nada tenía que ver con la Holanda del 74, y lo que es peor, los resultados no terminaban de llegar.
Pasado el lógico tiempo de aclimatación al club, las miradas comenzaron a clavarse fijamente en el rubio holandés. Su discutida decisión de apartar del equipo a tres de las principales voces del vestuario (Albelda, Cañizares, Angulo) fue vista como un capote a una directiva que cada día aguantaba peor la podredumbre de su pedestal. Si había voces altisonantes, mejor acabar con ellas sin miramientos.
Los números no engañan. La carrera de Koeman al frente del banquillo del Valencia colocaría al club directamente en puestos de descenso. 18 puntos sobre 66 posibles son sufcientes para empujar al abismo a cualquier técnico. Algún resultado meritorio, apoyado sin duda en una plantilla como para estar situado en la zona noble de la tabla sin el menor esfuerzo, como las eliminatorias coperas frente a Atlético de Madrid o FC Barcelona, o la victoria en el Bernabéu, prolongaron la agónica estancia del tulipán en Paterna.
Pero el gran error de Juan Soler tenía fecha de caducidad. Con cinco jornadas por disputarse, y el equipo a dos puntos del descenso a Segunda, Voro, el bravo ex lateral derecho y actual delegado del club, tratará de reconducir la situación. Menudo papelón.
En DDF| ‘¡Koeman queteyá!’
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