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Cuando sea lunes, ya será marzo. Este fín de semana dejamos para la historia este corto mes de febrero, en el que aún, con sus más y sus menos, todavía sobrevivimos a este precrisis, que algunos llaman recesión. Para otros, y no estoy hablando de ningún indocumentado, esto solo está empezando. (Ver enlace) . Este febrerito loco, ya casi fenecido, nos ha dejado dos hechos, distantes en el tiempo, pero no tanto en otras cosas. El primero, de momento es de difícil olvido, más porque durante estos últimos días, a este desgobierno y a sus adlateres, les ha dado la terca manía de recordarnos más que nunca, aquel 23 de febrero, bigotudo y viril, en el que más de uno tuvo que usar ?dodotis?. Ni que decir tiene que, su intención era dar a la fecha otros tintes; pero como pasa siempre que estos mantas re-escriben la historia, el tiro les sale por la culata bermeja y sus calumnias solo sirven, precisamente para engrandecer la memoria de aquellos que pretenden denigrar. Aquel 23 F, fue un delito, sí; pero provocado por el desbarajuste imperante entonces; y los que llevaron a cabo aquel hecho, equivocados o no, lo hicieron movidos por un profundo sentido del deber y por un amor a España indiscutible, nada comparables con las pasiones egoístas de algunos traidores contemporáneos. Aquellos pagaron su delito; estos aún, si la Historia es justa, lo tendrán que pagar. . El segundo evento de este febrero de 2009, tenía lugar hace tan sólo unos días en la localidad guipuzcoana de Lazkao. El detonante de esta otra historia más reciente, tuvo lugar el pasado lunes, precisamente también, 23 de febrero; fecha que quedará para siempre fijada en la memoria de Emilio Gutierrez. Aquel aciago día, una panda de indeseables, malnacidos, pro etarras, y por lo tanto asesinos en potencia y en esencia; decidieron cambiar de un bombazo el futuro de Emilio. La bomba estalló y su casa quedó destrozada, sus sueños y su futuro también quedaron hechos añicos en un solo instante. ¿Hay derecho a esto?, ¿Qué le queda a este hombre?, ¿a quien puede protestar, donde puede acudir?... la respuesta es NADA, ajo y agua amigo, aquí solo hay derechos para los amigos de los etarras, para los que delinquen, para las que abortan, para los que defienden todo tipo de aberraciones. Para ti, que eres persona decente y trabajadora, NADA. Paciencia y comprensión se nos pide, respeto para todo aquel que se le ocurra hacer o provocar cualquier atentado contra la moral, la razón o contra el Estado? para ellos hay manga ancha, para ti, NADA. Te queda el recurso al pataleo, eso sí, escondido tras una gran montaña de papeleos y de burocracias, que no harán sino aumentar tu cabreo, con el paso interminable del tiempo esperando una resolución que nunca llegará. . Pero Emilio, no puede esperar, la olla le estalla en su cabeza, igual que estalló la bomba en su casa. Y dos días después, el día 25, la presión ya es tan incontenible y comprensible, que Emilio no puede más y martillo en mano, con la fuerza de la razón y por la impotencia de defensas exteriores, la emprende a porrazos en el local del enemigo.
Allí no queda titere con cabeza, al final Emilio es detenido, pero el sabe que ha hecho lo que tenía que hacer. No le quedaba más remedio, nadie más iba a hacer nada, la justicia estaba de montería. El episodio de este febrero último es sintomático de una situación de máxima gravedad; cuando la justicia no existe, siempre habrá alguien que la exija con rabia y con razón, aunque sea mazo en mano. . Dicen que estamos en un Estado de derecho, pero eso es pura entelequia; la Justicia es dar a cada uno lo que le pertenece y no es el caso. Cuando la Justicia no actúa es nula, cuando la Justicia se confunde con los otros poderes del Estado, se diluye y prostituye, tampoco es Justicia. Lo que debería ser, no es. ¿Qué nos queda? ¡Que cerca nos queda ya la ley de la selva!. El ejemplo de Emilio, irá en cascada me temo, y en poco, el ojo por ojo será la moneda de cambio en esta sociedad a la deriva. . Por mucho menos de lo que está pasando hoy en España, Tejero y los suyos se levantaron aquel otro 23 de febrero; no digo yo, que aquel acto estuviera justificado entonces, ni lo esté ahora; lo que si pienso, es que de seguir esta cuesta abajo, sin freno, podemos esperar cualquier cosa, y ninguna buena. Por eso, se hace urgente ya, una llamada al regreso a la cordura, que solo pasa por el cese en bloque de este desgobierno, mentiroso, inoperante, inútil, aprovechado y peligroso.
Despidamos pues Febrero. Vaya con Dios febrero y con él, todos los febreros como este. Más que nada, porque este ha sido ?para olvidar.