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Con la muerte de nuestra hermana Eluana, a quien recordamos, y por quien rezamos muy especialmente esta noche, se abre un precedente en la sociedad occidental de gravísimas consecuencias. La justicia, mejor dicho los tribunales italianos, haciendo un flaco servicio a la Justicia misma y la razón, han decidido segar la vida de esta joven inocente. Así, esta triste sentencia de muerte crea una jurisprudencia a la que se agarrarán, los defensores de lo indefendible. La familia de Eluana finalmente cumplió su propósito y a partir de ahora, su vida será otra, con el vacío irreemplazable de la presencia de Eluana. Yo tengo las cosas claras y sé que ?nunca se puede justificar la muerte de un inocente?, pero también sé, que este estos son casos complicados y yo soy incapaz de juzgar. Nadie estaba tan implicado en esta situación como los familiares más cercanos y la heroicidad no es patrimonio de todos, por eso tienen mi respeto como personas, aunque desde luego, no comparto en absoluto su decisión final. . El suceso de Eluana, es un caso excepcional, en el que convergen muchas sombras y también, a pesar de lo que parezca, infinidad de luces. Este asunto, afortunadamente ha hecho emerger con fuerza, en muchos, la importancia de la solidaridad , de la generosidad, de la caridad y del cuidado a los enfermos, son estos valores humanos fundamentales, los que a lo largo de este proceso han ido cobrando estos últimos días un nuevo sentido. Que nadie dude pues, que la muerte de Eluana es semilla de grandes esperanzas. . Algo ha cambiado y para bien, y no solo a nivel popular, sino también desde el plano oficial, de momento ya se ha sentado un inusual y valiente precedente en Europa, donde por primera vez un Gobierno, con mayúsculas, ha querido plantar cara de verdad a la cultura de la muerte. Porque de eso se trataba, como bien decía Berlusconi, esta era una lucha entre dos civilizaciones, la de la vida y la de la muerte. Esta vez, ha ganado la peor, sí; pero el primer ministro italiano ha abierto una senda ejemplar, que hasta ahora nadie se había atrevido a tomar con tanta decisión. . Eluana se ha ido con Dios y la esperanza sigue intacta, nunca se ha perdido, a pesar del odio laicista, a pesar de la negra tiniebla que parece envolver este mundo, todavía quedan motivos para la alegría. Todavía existen luces que prevalecerán a las sombras. Todavía existen torres en las que pernoctar al temporal, porque el Dios del amor y la vida, es nuestra luz, nuestra fortaleza y nuestro refugio. Ese Dios, que es Santo, fuerte e inmortal está con nosotros siempre, incluso cuando la mar golpea con más dureza, porque Él es el Señor de las olas y las tormentas, el que detiene el temporal, cuando es preciso, "¿Quién es éste, que hasta la mar y el viento le obedecen?, ese es Nuestro Dios, y el de Eluana. Por eso, estamos alegres y convencidos, porque sabemos que Eluana ya ha ganado su batalla y porque, por la Misericordia del Padre bueno, confiamos en que ya descansa, con Él, en el cielo. Y porque nuestro Dios es un Dios de vivos, porque Dios es la Vida.
."Se desató entonces una fuerte tormenta, y las olas azotaban la barca, tanto que ya comenzaba a inundarse. Jesús, mientras tanto, estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, así que los discípulos lo despertaron. ?¡Maestro! ?gritaron?, ¿no te importa que nos ahoguemos?. Él se levantó, reprendió al viento y ordenó al mar: ?¡Silencio! ¡Cálmate! El viento se calmó y todo quedó completamente tranquilo."