
Buenas tardes...emmm...¿señor Andonaegui?
¿Si?
Permítame presentarme, mi nombre es Sofía Martínez Arata, escritora. Me he llegado hasta aquí por mi amigo el poeta, Asdrúbal, lo recuerda? Estuvo por la zona haciendo una suplencia de vigilancia...
Sí, sí, recuerdo, buenas tardes señorita. ¿En qué puedo ayudarla?
Bueno, resulta que estoy por escribir un libro, una historia basada en algunos hechos que se sucedecen en un barrio, de los cuales los protagonistas son los habitantes del lugar. Lo que estoy tratando de hacer es una serie de entrevistas a algunos personajes que considero interesantes como para ir tejiendo la historia. Asdrúbal me ha hablado de usted, de sus charlas, que me parecieron muy llamativas y por eso decidí venir a verlo, e intercambiar algunas palabras con usted. Ah! dicho sea de paso, Asdrúbal le dejó saludos antes de irse a París, me dijo que estuvo buscándolo pero no lo pudo encontrar así que me dejó el recado de saludarlo y decirle que estaba muy feliz, que había logrado un contrato con una editorial francesa, que publicaría sus poemas.
Oh! mire qué bien. Dígame señorita Martínez Arata, en qué puedo serle útil?
Si me permite, ya podría comenzar con la entrevista. ¿Le parece?
Sí
¿Es verdad que usted es un hombre que siempre espera en este mismo lugar?
Sí
¿Qué espera?
No sé, cualquier cosa.
Pero, ¿alguna cosa en particular?
No
Mmm... extraño... ¿Y siempre aquí? ¿Por qué eligió este sitio?
Porque me encuentro bien acá, me gusta este lugar, me gusta lo que hago, estoy tranquilo.
¿Y en otro lugar no está tranquilo?
No sé, no conozco otro lugar para esperar. Este es el único lugar donde se puede esperar.
Pero, ¿por qué en otro lugar no se puede esperar?
Mire, señorita escritora, cada uno tiene SU lugar para esperar, éste es el mío. Permítame preguntarle ¿usted dónde espera?
¿Dónde espero qué?
Digamos, la inspiración para sus historias. ¿En qué lugar le llega a usted la magia que guía su mano para escribir?
Bueno...la verdad, puede ser en muchos lugares, no sé, nunca me puse a pensar eso, quizás frente a mi computadora, con una taza de café y un cigarrillo.
Entonces, ¿qué hace aquí? Yo creo que usted está aquí para inspirarse, para tomarme como un personaje que sumará a su futura historia.
No , no, jeje!.. usted no será un personaje en mi historia, he venido a charlar con usted para recabar información. Pero no crea que usted mismo será parte de mi libro.
Yo creo que sí.
¿Por qué?
Porque yo ya soy parte de su historia. Usted no se ha dado cuenta todavía. También fui parte de la historia de Asdrúbal, él no lo supo nunca. Ni lo sabrá porque ya ve, cuando vino a despedirse no me encontró, y ya no me verá más. Nunca se va a enterar de que fui parte de su historia.
Creo, y sin ánimo de ofenderlo, señor Andonaegui, que usted se considera muy poderoso, con capacidad de incluírse en la mente de la gente. En sus acciones, en sus decisiones. Y no me parece que sea así.
Piense lo que desee señorita Martínez Arata. Usted está haciendo la entrevista y sus opiniones son las que cuentan para su historia. Teja preguntas y respuestas. Y llegue a una conclusión. Yo se que la ayudaré. Aunque usted no lo crea: yo soy EL personaje de su libro.
Caramba señor, es usted muy orgulloso. Eso no me gusta nada.
¿No lo es usted, señorita? ¿Diciendo quién será y quién no será parte de su historia? ¿Cree usted que puede hacer lo que quiera con los personajes de una historia moviéndolos como piezas de ajedrez? Fíjese que incluso ni siquiera las piezas de ajedrez se mueven como uno quisiera, todo tiene una lógica y un orden que va más allá de nuestros deseos. No caiga en el falso orgullo. Porque justamente es falso, usted no puede hacer lo que quiere. La vida, la historia de una vida, tiene personajes que nosotros NO creamos, que viven por cuenta propia en nuestra propia vida. ¿Entiende?
Sí le entiendo, pero usted se equivoca. Yo en mi vida, en mi historia, elijo quién es quién, quién hace qué cosa, quién estará contento, quién triste, quién morirá, en fin, yo tengo el poder de decidir todo.
Bien, entonces decida por sí misma. Una pregunta más...¿por qué vino a verme si usted puede inventar todo y decidir todo?
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