Por Viento el 06-Jan-2008 | 
"Te regalo mil estrellas en un pedacito de azulejo", así me dijo la voz, y desperté. Fue tan nítida, que al abrir los ojos pude sentirlo alejándose. Miré alrededor, entre mis sábanas revueltas y la almohada en el piso, pero solo vi ropa abultada, hecha bollos, tirada por doquier. Miré por la ventana, quizás habría dejado alguna huella. Nada. ¿Qué fue eso, Andonaegui? ¿Fue alguno de los Reyes Magos? Pero, ¿por qué no veo el azulejo ni las estrellas?
No los va a ver, señora mía. Los va a sentir, porque están dentro suyo ahora. Las estrellas y el azulejo.
Andonaegui, pero quisiera tenerlos en mis manos.
Lo se, ese es el error de la mayoría, querer tener todo a mano. En las manos. Y no es así, usted eso lo tiene dentro, en su alma.
Estoy cansada.
¿Cansada de qué? ¿Hizo usted muchas cosas?
Ninguna.
Entonces ¿de qué está cansada?
De tener todo en el alma. Me pesa mucho. No puedo ya ni siquiera caminar. Todo aquello que miro me molesta, no lo aguanto. Lo que toco no es lo que quisiera tocar. ¿Por qué no puedo tocar aquello guardado en mi alma? ¿Se puede sacar el alma, un ratito nomás, y tocar los regalitos que las voces han dejado allí para mí?
No
No me diga "no", nada más. Me deja usted con un signo de interrogación más pesado que mi propia alma. Deme algo más.
No puedo darle yo nada, señora mía. Yo solo espero. Si quiere le doy un poquito de mi esperar.
Es que no quiero esperar más. Ya esperé mucho. Ahora estoy en el camino inverso, ya comencé a desesperar.
¿Y qué va a hacer desesperando? ¿Qué va a desesperar? Uno puede esperar a un amigo, un turno en una tienda, a que llegue el verano, a que florezca un árbol...pero ¿desesperar? ¿Qué?
No se. Estoy cansada. Quiero ver ese azulejo, acariciarlo, beber una de esas estrellas y ver qué pasa. ¿Bebió usted alguna vez una estrella?
No
Yo tampoco, pero esa voz fue tan mía, y sin embargo ahora quiero repetirla, y ya no puedo. Ensayo... mire " TE RRRRREGAALLLL......." no puedo! no puedo! La perdí, ya no tengo nada!! Tengo que irme, desaparecer de aquí, necesito esa voz, necesito el azulejo, necesito las estrellas, oh Dios! Ayúdeme Andonaegui, por favor, deme una pista, dígame, usted lo sabe, usted espera.
¿A dónde iría?
A cualquier lugar, lejos de todo.
¿Lejos de usted también?
Sí.
Está equivocada. Si se ausenta de sí misma, no tendrá nunca ese azulejo ni las estrellas. ¿No se da cuenta de que alguien le dio ese regalo, y ahora está dentro suyo? Si usted se deja, si usted se va de sí misma, lo perderá para siempre.
¿Y qué hago? estoy tan cansada.... tantos años de no hacer nada bueno, de no ser más que una silueta ajena en este mundo, de llevar un alma a punto de estallar...es pesado, es cruel, es ... no puedo ser más... deme un camino, deme una salida, hombre que espera, pero no me de un poquito de su "esperar", ya no puedo aceptarlo, ya no...¿cómo llego al azulejo? no me diga que busque en mi alma, no puedo sacarla de su envase, está cerrado, tiene clave de seguridad como las cajas fuertes, y no se la combinación. Usted debe saberlo, se me hace que usted sabe todo. Un hombre que espera inmóvil, sabe todo.
No se todo. Espero, estoy inmóvil. Pero no se todo. Charle conmigo si quiere, pero no puedo darle esa combinación. Lo único que puedo darle, ya se lo dije, es mi esperar. Y si quiere deme un poquito de su "desesperar", lo planto aquí con mis flores, a ver qué nace de todo esto. Yo se lo cuido, siempre estoy acá.
Tome, Andonaegui. Un poquito de mi desesperar, solo un poquito. Pero no me de su esperar. No lo quiero. No puedo aceptar esperar. Nunca más. Me voy. ME voy. No voy, pero ME voy.
VayaSE. Seguiré esperando, quizás uno de estos días no la vea más, ni usted a mí. Quizás ese día encuentre usted la forma de tomar el azulejo en sus dedos. No venga a mostrármelo, no me va a encontrar. Pero mire mis flores y vea si hay una nueva, una distinta. Si la ve, sáquele una foto, haga un cuadrito y cuélguelo en un lugar donde siempre lo vea. Mirelo y mire su azulejo.
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