Por ARCENDO el 27-Jul-2008 | En alguna ocasión he hablado aquí de un gran autor espiritual llamado D. Jesús Urteaga Loidi. Urteaga fué sacerdote y periodista, durante años fue director de la revista "Mundo Cristiano" y escribió varios libros tremendamente impactantes, llenos de fuerza y hablando a lo claro, "El valor divino de lo humano", publicado por Rialp es uno de ellos.
Sin embargo, hoy os quiero traer para reflexionar, una anécdota que cuenta D. Jesús en otro de sus libros, "Dios y los hijos", Refiere Urteaga en este interesante libro una parábola clara y sugerente. Una madre, poco experta en pedagogía, está "machacando" a su hijo de siete u ocho años con las dolencias del abuelito:
- No hagas ruido, que le duele la cabeza al abuelito.
- No corras que molestas al abuelito.
- No grites, que haces daño al abuelito. Así, llega un momento en que el crío exclama por lo bajo:
-¡Ojalá se muera el abuelito!-.
Es una historieta un poco fuerte, pero puede servirnos para pensar, sobre todo en lo concerniente al trato con Dios y como se lo transmitimos a los demás. Muchas veces se presenta a Dios como un freno, un obstáculo para lo que a uno le gusta. Cuantos padres y, sobre todo madres, consciente o inconscientemente, inculcan a sus hijos esa visión de Dios. Eso lleva a que muchos acaben viendo al Señor como un estorbo. Y los estorbos tendemos a sacudirlos. Necesitamos comprender que el Señor lo único que quiere es nuestro bien. Lo que nos pide, podrá costarnos, pero es lo que más nos conviene. El estorbo se maldice. La medicina, aunque amargue, si nos cura, se agradece.
Dios no es un freno. Es el mayor estímulo. Y así hemos de presentarlo con firmeza y convicción, pero sin pegajosa machaconería; y sobre todo con el ejemplo de nuestro propio quehacer diario. * * * * *
Leído 20 veces

|