Por Buseta de Papel el 20-Aug-2007 | Por Miguel Antonio Chávez
La revista literaria Apiedepágina y el Encuentro Bogota39 han abierto un sitio web para dar a conocer a aquellos 39 narradores y narradoras que fueron seleccionados en este "ranking" latinoamericano. Nos encontraremos además con opiniones diversas acerca de lo acertado o no de esta selección. Otros, cuestionan del plateamiento como tal del "39", más como un capricho numérico, en vez de una realidad acerca de la madurez de un autor.
Como factor común podemos anotar que a los entrevistados (Diego Trelles Paz, Fernando Iwasaki, Luis Fernando Afanador, Salvador Luis, Jorge Carrión, Julio Ortega, Edmundo Paz Soldán, entre otros) les pareció que autores como la chilena Lina Meruane, la argentina Florencia Abbate y el mexicano Ignacio Padilla (del recordado movimiento del "Crack" en México, al que perteneciera también Jorge Volpi) debieron ser incluidos en esta convocatoria.
En fin, son los riesgos de toda compilación (otra queja ha sido de que el número de escritores de Colombia -el país que convoca- es 5, mucho mayor al de cualquier otro país). Esta constituye para mí una llamativa "antología de carne y hueso", un "Ocean's 13" de 39, con un potente aparato mediático de fondo, y acaso algo de turístico también (los colombianos se están poniendo pilas, ya lo han demostrado con sus últimas ferias del libro, especialmente en la última en la que se proclamó a Bogotá la Capital Mundial del Libro). Por ello, creo que no deja de ser una instancia muy valiosa para que los latinoamericanos nos conozcamos y leamos más, pese a los problemas de distribución y difusión existentes. Dicho en palabras del ente organizador del encuentro: "Es hora de que nuestra literatura, disuelta hace décadas en glorias nacionales dispersas, recupere el brillo continental que tuvo en las décadas de 1960 y 1970 y suene con la fuerza de muchos talentos aunados"
NOTAS A PIE DE PÁGINA
Representando al Ecuador, como sabemos, están Leonardo Valencia y Gabriela Alemán. A continuación veremos la información que consta de ellos en el espacio web antes mencionado. Valencia opta por una bitácora fragmentada y Alemán, por una prosa periodística.

Fragmentos para un adios a la novela A propósito de El libro flotante de Caytran Dölphin
Por Leonardo Valencia
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Leonardo en Túnez. Foto: Nella Escala
Lo mejor será abrir espacios en blanco. Que entre los fragmentos se escuche la metamorfosis, acaso el rumor de la fuente. * Cada libro que has escrito ha sido una mutación. Todos provienen de tu primer y único libro de cuentos que todavía no tiene fin: La luna nómada. * El desarraigo ha sido, más que un tema, un modo de ser. Por eso te parece innecesario publicar un nuevo título de cuentos. Así que, cuando hay una reedición, añades a La luna nómada los cuentos nuevos sobre las formas del desarraigo. Y en el último párrafo del último cuento del libro, ?La bruma?, inscribes la palabra-matriz de tus próximos libros que están en larva. Así la luna sigue en órbita a tu propio ritmo: siempre la misma, siempre distinta. * Te acercaste a la novela como quien se acerca a ver la promesa del mar y las rutas de viajes posibles. Lo que has encontrado es un balneario saturado y una aduana sin gracia, llena de turistas y de mercaderes y de ruido. Oclusión de la fuente. * Adiós a la novela. Difícil libertad de aire fresco: que los editores se queden perplejos, que la crítica no dé en el blanco o se silencie, que un libro se vuelva contraseña, descubrimiento luminoso en un saldo, y que se relea en dos tiempos espaciados entre sí. * Un único libro de cuentos, eso es. Quien te hizo descubrir esa posibilidad fue Roberto Juarroz en una conversación sobre su Poesía Vertical. Fue en Lima, en 1994. Sólo lo viste una vez. No sabías que estaba desahuciado. Tu primer maestro: un poeta.
* Otros maestros: Lautréamont, Jabès, Perse, Char, Pessoa, Cernuda, Stevens, Paz, Adonis, Westphalen, Vinyoli. No son lecturas de novelista. No eres un novelista. * Pero tampoco puedes escribir versos. He ahí el dolor. Tu escritura va detrás de una palabra siempre ausente. * En El desterrado evitaste el narrador en primera persona. No querías que lo testimonial de tus veinte años supliera la construcción que es toda prosa. Tu novela tenía que valerse no por la referencia a ti, o a tu época, o a tu país, o a la identificación rápida del lector con un tema. El desterrado debía abandonarse a su propia consistencia. Pusiste a tu novela en una situación desvalida creyendo que esa era su mayor fuerza. * ?Llega un momento ?escribe Juarroz? en el que el lenguaje abandona su papel operativo e instrumental y pasa a ser prueba o caución de lo indecible. Y más todavía: pasa simplemente a ser. Es la culminación del lenguaje, que se convierte entonces en el hombre mismo y adquiere su mayor dimensión de realidad, exigencia y desnudez.? * Adiós a la novela. *
El fragmento, tentativa de puente entre la poesía y la novela. No la fragmentación desde la que no arrancan las historias, sino a la que se llega luego del ruido de tantas historias que se mimetizan entre sí. ?More and more and more fragments, and the whole thing emerges?, dice David Lynch buscando al Gran Pez. * Un proceso continuo de muda de la voz: la metamorfosis puede encontrar sitio en el territorio de libros impredecibles. Buscar esa escritura donde se encuentre ese kairós repentino, y al mismo tiempo largamente preparado, que está más allá de la redacción de una historia.
* Sólo así pudiste estar en disposición para la escritura de El libro flotante de Caytran Dölphin, con un adiós a la novela. * Empiezas a sospechar que en donde realidad estás, en donde en realidad eres, es en la constante de las mutaciones. Somos ese silencio entre cada metamorfosis de escritura. * En El libro flotante de Caytran Dölphin (¿una novela?) utilizas un narrador en primera persona. Sin embargo, lo saboteas con el libro paralelo en internet: www.libroflotante.net. Allí los lectores escriben y reescriben y comentan los fragmentos del libro impreso. La mutación de la escritura continúa gracias a la fabulación poética que permite la escritura fragmentaria. Tus lectores tienen que esforzarse: invitación a la metamorfosis. Bienvenida al lector.
Cooperativa Pozo Wells o lo que no fue Por Gabriela Alemán Lo que voy a contar es la historia de un acto fallido, los antecedentes de algo que nunca ocurrió.
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 1. En noviembre del 2006 comenzaba la segunda vuelta electoral en Ecuador, uno de los finalistas ?por segunda vez consecutiva? era el hombre más rico del país. El dinero que gastaba en vallas publicitarias, camisetas y horas de pautaje en radio y tv era ilimitado. El sistema judicial, para todos los efectos, no funcionaba; el Congreso Nacional era el ente más desprestigiado del Estado y habíamos tenido, para ese entonces, cinco presidentes en nueve años. 2. En la ciudad de Machala, al sur del país, un camarógrafo anónimo había captado imágenes que se vendían en las calles: de gente saqueando las oficinas del Notario Cabrera, personaje que, desde hace quince años, recibía dineros en su oficina, entregando a sus depositantes el 10% de ganancias mensuales; de policías guardando manojos de billetes en sus bolsillos, y la exhumación del cadáver del notario por parte de la población para comprobar que realmente estaba muerto y ellos no recibirían los intereses sobre sus depósitos fraudulentos. El documental bordeaba con el cine gore. El vcd llegó a una sala de cine arte de Quito, se organizó una charla, la discusión de tono más elevado giró en torno a la clasificación de esas imágenes que no tenían firma y circulaba en copias piratas de mala calidad. ¿Qué eran? 3. Para principios de los años noventa, los diarios de mayor circulación habían dejado de producir suplementos culturales; para mediados de la misma década las editoriales nacionales ya no cumplían esa función y se habían convertido en empresas que ofrecían servicios editoriales por un determinado costo. En resumen: la literatura contemporánea ecuatoriana se detuvo en el tiempo. Los libros que se leen en los colegios, el canon literario, no ha variado en veinte años. Se considera best-seller un libro que vende mil ejemplares. La discusión cultural se reduce a insistir que somos un país pluricultural y multinacional. ¿Y, entonces? Los ?actores culturales? y las instituciones se llenan la boca con la importancia de la cultura y su representación en el globalizado escenario mundial. 4. La inercia es acogedora, arropa. Es una gran piscina quieta en la mitad de un océano que no se detiene. Para noviembre del 2006 un remolino, dentro de esa agua represada, nos jalaba hacia abajo. 5. Comencé a escribir Cooperativa Pozo Wells en ese mes y, cansada del cajón donde se amontonaban dos manuscritos, pasé los capítulos que salían de la impresora a amigas y amigos. Con cuatro capítulos listos y entrado diciembre, comencé a pensar que se podía hacer algo más con eso. Lo que escribía tenía la forma de una novela por entregas y el tono era de humor negro. ¿Quién no querría leer sobre once políticos electrocutados en un mitin por robar la luz del cable de la calle mientras ofrecían justicia social? ¿Por qué no utilizar el discurso de la crónica roja, el melodrama y el thriller, para darle la vuelta? ¿Por qué no tomar a la literatura fantástica y volverla tan real como lo que se veía en los noticieros? 6. Tenía que conseguir un diario que estuviera interesado y quisiera sacar una noticia inventada: que se había encontrado un cadáver sin cabeza y manos, su identificación imposible. Un alcance a la nota, días después, diría que una empleada de hotel había entregado a la policía una maleta que había quedado a su cargo, dentro de ella habría un manojo de hojas, varias decenas de fotografías y la llave de una casilla de correos. Días después comenzarían a aparecer los escritos por entrega, a pedido de la policía, para que la ciudadanía ayude en las investigaciones. Los textos no tendrían autor. Una galería expondría las fotografías, con el mismo propósito. Fotos anónimas. En el casillero se encontraría un dvd con una película snuff. Durante meses, alguien o varias personas se preguntarían sobre lo ocurrido. 7. Tenía la noticia redactada; cinco capítulos escritos donde un texto de H.G. Wells, ?En el país de los ciegos? (situado en la serranía ecuatoriana), era la clave para descubrir a una secta que había construido una ciudad bajo el puerto de Guayaquil; catorce fotógrafos que me darían imágenes para la exposición; teatreros dispuestos a organizar representaciones en las calles para hablar sobre la veracidad o falsedad de los textos involucrando a los transeúntes; un grupo de videoastas dispuestos a hacer la película y la certeza de que pronto alguien diría que todo era mentira provocando una discusión. Después de seis meses no había una sola revista o periódico al que me hubiera acercado que estuviera interesado en publicarlo. 8. En junio, un amigo colgó Pozo Wells, convertido en hipertexto, en www.eltabano.net como e-folletín, para ver qué ocurría.
9. Con la noticia de Bogotá39 alguien se interesó en publicarlo, no ya en entregas en un diario de circulación nacional, no ya sin autor, sino con mi nombre en la cubierta. 10. Es julio del 2007 y la inercia sigue ahí, atraída por el vacío. Es una gran piscina quieta en la mitad de un océano que nunca se detiene.
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