Por Ramón Flores el 27-Oct-2011 |
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La vuelta del Barbas. Contaba Enric González hace tiempo que un jugador con barba es ridículo o especial. Desde que alguien confió en el jerezano que llevaba demasiados años perforando redes en Segunda, la carrera de Güiza ha sumado un mundo de eventos que lo han colocado tozudamente en la segunda categoría: el 4-0 al Barça, la vaselina en la Euro, matrimonio con Nuria Bermúdez, extraña huida a Estambul, eterno dique seco, y ahora una travesía del desierto para volver a sentirse futbolista en el lugar donde es más querido y recordado. Segundos tiempos para entrar en la dinámica marcada por García Plaza, y hoy por fin un doblete sobre el que empezar a construir. Esperanza.
Aferrados a la gloria. Dos minutos restaban, y se escurría el liderato por las rendijas del Ciudad de Valencia. Con él se iban estos días mágicos, de titulares, entrevistas y sonrisas, de párpados frotados y lágrimas de alegría, mirando cien veces una clasificación casi irreal. Era demasiado que perder, con casi la garantía de que el sueño no volverá. Así que fue la fe del desesperado la que guió el inteligente friqui de Rubén Suárez, un balazo en el corazón de la Liga que confirmó, junto al gol de Nano, que algún dios misericordioso sigue brindando una mano amiga al Grupo Salvaje.
La supervivencia cotidiana. Conviene escuchar a Guardiola cuando habla. Hace unas semanas le preguntaron si veía al Sporting haciéndole la cama al entrenador, y contestó algo así como: ?¿vosotros creéis que un equipo entregado correría como el Sporting lo ha hecho hoy??. No le faltaba razón al noi de Santpedor, y media de hora de raza en Son Moix le ha valido a los asturianos para firmar un 6 de 6 y cerrar una de esas espantosas rachas que de vez en cuando azotan al equipo de Preciado. Hoy la redención ha llegado por la banda derecha, primero con una impresionante incursión de Lora para regalar un caramelo al necesitado Bilic, y luego con un centro tan medido de De las Cuevas que Joao Víctor sólo ha podido bendecir la bola antes de que entrase. Fin del infierno otoñal en Gijón, pues, y a comenzar a competir con calma.
The Man in Black. En un mal día para el petrofútbol ?cayó el PSG en Dijon y el City pasó un rato bastante malo en Molineux antes de sacar el mazo- el Málaga volvió a mostrar esa imagen nebulosa tan frecuente últimamente, y fue zarandeado en Vallecas más de lo que puede justificar la discutible expulsión de Eliseu. Nadie personifica mejor la situación que Ruud Van Nistelrooy, que llegó arropado por una confianza mucho mayor que hace cinco años, y de momento se pasea por la liga española como el pálido fantasma de un pasado glorioso. No es tanto que sólo lleve un gol, sino que apenas hemos visto sus desmarques, sus apoyos, su hambre, y sobre todo ese instinto depredador que le convirtió en un delantero de leyenda. Si es el último paso antes de la retirada, que sea rápido, por favor.
Realizando el concepto. Cada hincha tiene en la cabeza una idea de lo que su equipo debería ser, una imagen ideal que impulsa su identificación, quizá el mejor partido que le haya visto, una historia escuchada de pequeño o la narración de un gran cronista. Es muy posible que el primer cuarto de hora de anoche en el Bernabéu signifique algo muy parecido a esto para los madridistas que lo han presenciado. La presión desbocada en el área rival, combinaciones de un nivel técnico descomunal a velocidad supersónica, producción industrial de oportunidades, conjunción perfecta de lo físico y lo técnico, dos goles legales y uno anulado que pudieron ser cinco. Podrá discutirse si es lícito dejarse ir después una hora, pero esos quince minutos de superioridad cósmica han mostrado no sólo el mejor juego del Madrid en muchos años, sino el mejor juego al modo en que le gusta al Bernabéu.
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