Por pocote el 27-Jan-2009 | El triunfalismo y las falsas expectativas creadas por la victoria alcanzada en la alcaldía capitalina hace pensar a la militancia de Arena que pueden ganar la presidencia de la república en las elecciones por realizarse el 15 de marzo del año en curso. Lo dijimos y lo reiteramos, es un triunfo que ayuda a moralizar a sus bases y por el contrario produce dolor y frustración en los correligionarios y simpatizantes del FMLN, al menos en los primeros días, cuando se analiza la totalidad las aguas comienzan a llegar a su justo nivel. La conquista de San Salvador no hace ni ayuda a olvidar a los salvadoreños el fracaso total de los 20 años de gestión de los gobiernos de Arena, periodo largo en la vida de una nación en el cual no han podido resolver los graves problemas situados en las distintas áreas: en lo económico, lo social, ambiental, político y cultural. Si nos atenemos a las apreciaciones de los ?analistas? de la derecha entonces sí hay ?mucho que los publicistas y asesores de Arena no han podido contarle a la población?. No mis amigos, el sol no puede taparse con un dedo. Vamos por partes: siempre han dicho que hay estabilidad macroeconómica (como entender ese déficit en la balanza de pagos, por ejemplo) y que los índices de desarrollo social, así como las instituciones democráticas se han fortalecido. Los expertos, nos referimos a funcionarios de la CEPAL y del mismo Banco Mundial, afirman que el avance de una economía se mide por el impacto favorable que cause entre los sectores más vulnerables de la sociedad. ¿Se produce esto en El Salvador? No. En estos 20 años de regímenes areneros la brecha entre los sectores poderosamente económicos y los pobres ha aumentado a límites insospechados. Es de todos conocido que se ha concentrado la riqueza en los grupos privilegiados, más los nuevos ricos, y se ha multiplicado la miseria en las mayorías poblacionales. Los mismos censos poblacionales y de hogares del gobierno muestran claramente tales desajustes. El Programa Mundial de Alimentos, el de Desarrollo Humano, la UNICEF y la Organización Mundial de la Salud, nos ubican en los últimos lugares en cuanto a inversión social y asistencia humanitaria a los sectores más vulnerables del país. Es más, la cuenta del milenio es posible que no se conceda a El Salvador debido a la nula preocupación del gobierno por atender las demandas y exigencias de la población en estado de pobreza y pobreza extrema. Programas demagógicos y populistas como Red Solidaria, Fosalud y Edúcame se han querido vender para engañar a la comunidad internacional y, sobre todo, a los organismos que brindan asistencia humanitaria. En las áreas rurales, en las zonas marginales de las grandes ciudades, en grandes centros poblacionales en la capital salvadoreña, encontramos estampas lamentables, familias con ingresos económicos ínfimos, muchas de ellas nada más alimentándose una vez al día; el mismo Norman Quijano, ganador de la alcaldía de San Salvador, se sorprendió de encontrar comunidades enteras totalmente abandonadas, sin nada que comer y padeciendo una serie de enfermedades. ¿A quién le corresponde velar por el desarrollo del país? ¿Quiénes son los responsables de la salud, la educación y el bienestar general de los salvadoreños? Las alcaldías tienen sus funciones bien establecidas por la Constitución: limpieza, ordenamiento de las ventas, construcción y ornato de parques y espacios públicos, cementerios, etc. Fomento de actividades recreativas y culturales, establecimiento de talleres vocacionales y otros, todo en un ámbito local. Nada tienen que ver con la seguridad, construcción de carreteras, o calles secundarias, nada con la agricultura y mucho menos con la educación, la salud, la infraestructura en general y la seguridad ciudadana. Esto y más le corresponde al gobierno. Si en El Salvador existe miseria extrema, delincuencia y violencia desbordada, narcotráfico, contrabando, corrupción en todas las esferas, agricultura totalmente abandonada, pésima atención en salud, mala educación, nula generación de empleos, desintegración familiar producto de la migración constante de compatriotas hacia los Estados Unidos y otros países; alto costo de la vida y más, esto no es atribuible ni potestad de las alcaldías resolverlo. Es una responsabilidad del gobierno y por eso reiteramos que en 20 años los regímenes areneros no han hecho absolutamente nada para resolver tan graves problemas y dar respuestas concretas a las necesidades de la población. Las instituciones ?democráticas? tampoco se han fortalecido ¿verdad señor Rafael Castellanos? Desde luego sería demasiado pedirle a un analista de la derecha y funcionario de FUSADES, tanque de pensamiento de la oligarquía. (A propósito, usted fue presidente del Comité Organizador de los Juegos Centroamericanos y del Caribe realizados en este país, dígame ¿entregó las cuentas claras de un faltante?) La Corte de Cuentas es un desastre y no ejerce con transparencia y capacidad las funciones de contraloría del Estado. Sigue en poder, como un verdadero coto de caza, del Partido de Conciliación Nacional. Lo mismo la Fiscalía General de la República, cuyo titular únicamente responde a los llamados de Casa Presidencial, no para investigar casos tan emblemáticos como el asesinato y violación de la niña Katy Miranda, las hermanitas Serrano o el de García Prieto. Al señor Félix Garrid se le ha visto cumpliendo con diligencia investigaciones sobre la computadora mágica, o de grupos armados irregulares y de columnas de más de 100 hombres armados en Suchito (todas esas tonteras que se le ocurren al presidente Saca), comprobando montajes de fotografías o examinando fusiles de juguete. Y que decir de la Corte Suprema de Justicia, que está para cualquier cosa menos para aplicar con certeza las leyes de la república. Una de sus más grandes torpezas fue haber desconocido el fallo que por voluntad popular sepultó al PCN y a la Democracia Cristiana. Y paremos de contar ¿De qué hablamos entonces? Los publicistas y asesores de Arena quieren a toda costa que el pueblo se ?trague? sus promesas y ?compromisos que hoy firmamos y mañana cumplimos?; que acepten como buenas sus equivocaciones, sus perversas políticas como esa de no crear empleos para que los salvadoreños emigren hacia los Estados Unidos y envíen sus remesas para sostener la economía nacional. Aquí nunca se ha protegido a los sectores más débiles, los apoyos han ido a otros lados, esto lo saben muy bien hasta las mismas bases y militancia del partido Arena. Tratar de convencernos ahora de que la mejor oferta es ?votar por Arena porque conservaremos nuestras libertades? es cínico e hipócrita, puesto que quieren tirarnos de una vez al precipicio, obligarnos al suicidio. Los salvadoreños merecemos algo mejor, cambios en la forma de administrar el país, modificaciones sustanciales en el modelo económico totalmente quebrado y echando agua por todos lados. ¿Alguien podría decir lo contrario? Por supuesto que los funcionarios y dirigentes de Arena, los sectores que a lo largo de 20 años se han beneficiado con sus políticas económicas. Los publicistas de Arena ahora dicen que no se trata de votar por uno u otro partido, sino de optar por la mejor alternativa; pues bien los cuatro sucesivos regímenes areneros han demostrado EN LA PRACTICA que no pudieron con el mandado, que tienen serias limitaciones para enfrentarse al poder económico y a las transnacionales, que su vocación esta al servicio de los sectores privilegiados de siempre. En tal sentido, LA UNICA opción que le queda a este pueblo es votar por el cambio, por la esperanza, por la redención, por alcanzar siquiera un poco de felicidad y progreso familiar sistemáticamente negado en los veinte años de la oscura noche del ostracismo, la prepotencia y el autoritarismo. Si de verdad en Arena creen en la alternancia como una característica de la democracia, deben dejar que el pueblo elija libremente a sus gobernantes, evitar los ultrajes, los ataques perversos y la campaña sucia donde se denigra y se maltrata al adversario. Su candidato a la presidencia debe debatir con su rival y someterse al veredicto del tribunal popular. Estas son algunas de las premisas básicas, las opciones valederas, no únicas, que ciertamente ofrece un escenario político donde se juega con las mismas reglas establecidas por la oligarquía.
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