Por Pol Gustems el 21-May-2010 |
n_villarreal_cf_fondos-1048: pega esta imagen en tú pagina, Foro, Myspace o Ebay con este código...
Caracterizado por la paciencia, pero extremadamente veloz en su progresión histórica, el Villarreal ha tenido que esperar al desenlace de la Copa del Rey para valorar el éxito de su temporada. La victoria sevillista en la final puede permitir al submarino amarillo la disputa de la previa de Europa League, que de triunfo colchonero se habría quedado en nada. El jugarse el futuro más inmediato fuera del terreno de juego se explica, en parte, por el mal arranque amarillo. Tras el inicio dubitativo, la espera al acomodo de Ernesto Valverde se convirtió en un tránsito que se alargó lentamente. Duró hasta finales de enero, cuando una derrota en casa frente a Osasuna despidió al técnico. Abalado por la estupenda gestión del filial, Juan Carlos Garrido adquirió las riendas, que ha sabido llevar, si la UEFA lo confirma, de nuevo a cauces europeos.
El inicio en si no fue tan deslucido por el juego ofrecido como por los resultados que se obtenían. Llegaron a perder en Chapín, entonces ni mucho menos terreno tan hostil como en el tramo final, lanzando a portería cuatro veces más que el rival. La disputa de la Europa League distrajo, sucumbiendo incluso en el Olímpico de Roma ante una Lazio desfigurada. Confiando en la misma propuesta, el Villarreal llegó a final de año en dinámica positiva, pero una nueva recaída emocional acabó en el adiós de Valverde y la apuesta casera por Garrido. Le costó al técnico interino remontar la situación, ya que de buen principio se llevó seis goles en el Bernabéu, sumados a los cuatro de Wolfsburgo que les apeaban de Europa. Pero lo acabó consiguiendo, siempre UEFA mediante, gracias al cambio de sistema (al 4-3-3), el despertar de Nilmar y al protagonismo implorado de Llorente. Junto a una mejor versión de Diego López, que aún así se ha quedado sin Mundial, y la colaboración de los chicos del ‘B’, la segunda vuelta ha sido revitalizante.
Centrándonos en el capítulo de bajas y rendimiento individual, el porqué del séptimo puesto cobra más sentido. Las piezas angulares del equipo, empezando por Marcos Senna y Cazorla, muy perjudicados por las lesiones, prácticamente no han marcado las diferencias. Continuando por el inicio poco brillante de Diego López, la tardanza de Nilmar, la irregularidad de Rossi y la ausencia en los onces de Llorente. En el otro lado de la balanza, la explosión de David Fuster, aquí prevista, y la ayuda en el sprint final de los Musacchio, Matilla, Marco Rubén y compañía. De cara a la siguiente temporada, Pires y Javi Venta ya han anunciado que no continuarán. Si los que vienen por detrás, pisando fuerte, logran completar exitosamente el relevo generacional, quizás el submarino vuelva a competir por las primeras plazas. Aunque la casualidad de la final copera pueda acabar abriéndolas, de momento, se han quedado a las puertas del objetivo.
Lo mejor: El tramo final de temporada, dónde la sociedad Rossi, Llorente y Nilmar se ha cohesionado. También la buena marcha del filial y la calidad de su plantilla, que ha nutrido al primer equipo cuando lo ha necesitado. Importante el hecho que Garrido ya conociera a los jóvenes del plantel.
Lo peor: El inicio, junto con la irregularidad y fragilidad defensiva mostrada durante todo el curso.
Leído 6 veces

|