SANTO DOMINGO (R.Dominicana).- El Banco Central ?juega? con la liquidez del mercado de dinero. Por un lado anuncia el aumento de la oferta al reducir 3% al encaje legal, mientras por otro lado recoge dinero mediante subastas semanales que restan liquidez al mercado. Es como si los anuncios sobre aumento de la oferta de dinero se hicieran a ?contrapelo?, obligados por fuerzas ajenas al Banco Central. Al parecer, quienes gestionan al banco de emisión no están convencidos de que la oferta de dinero y con ello la liquidez resultarían en algún impacto a favor del combate contra la caída del producto interior bruto. En lo que va de año ha llevado a cabo seis subastas de letras, siendo la última la del miércoles de esta semana. En las primeras cinco subastas del 2009, el Banco Central ofertó letras por 2,800 millones de pesos. Sin embargo, las adjudicaciones llegaron a 1,885.4 millones de pesos, por lo que el Banco Central recibió del mercado señales distintas a las esperadas. El nivel de las tasas En especial, el Banco Central debió recurrir a una importante elevación de las tasas de interés a pagar en el nuevo año en relación a las pagadas en diciembre del 2008. La última subasta del diciembre del 2008, las letras adjudicadas pagaron una tasa promedio de 13.58 %, pero el 20 de enero del 2009, el Banco Central aumentaba al 13.82 %. Ocho días después, el 28 de enero, las tasas pagadas volvieron a elevarse para las letras colocadas, alcanzando un 14.55 %, en promedio. Esas alzas de tasas se produjeron mientras el Banco Central ?daba señales? de reducir las tasas para otros instrumentos, en especial las pagadas para los intermediarios financieros. La quinta subasta de letras, hecha el 4 de febrero, también situó la tasa promedio en 14.55 %, logrando adjudicar 28.l millones de pesos por encima del monto inicial de la subasta que era de 500 millones de pesos. Esos detalles indican que el Banco Central solo coloca letras cuando aproxima sus tasas a las expectativas del público. Desde el punto de vista de la teoría monetaria, la colocación de documentos o papeles del Banco Central en mano del público es un acto de restricción de la oferta de dinero. Al colocar valores en el mercado, el Banco Central recoge dinero en circulación y lo lleva a sus bóvedas. Ese hecho indica que, contrariando las proclamas de aumento de la liquidez y de la reducción de tasas, el Banco Central en la práctica hace lo contrario: recoge dinero y saca liquidez el mercado monetario. La sexta subasta del año, la convocada para el pasado miércoles 18 de febrero, reafirma ese detalle: buscaba colocar 3,000 millones de pesos en letras. Esa suma es igual a la que el Banco Central dice que los bancos beneficiados con la reducción del encaje deben prestar al Gobierno Central. Mientras por la vía del encaje anuncia esa suma para que los intermediarios presten al Gobierno, con su política monetaria el Banco Central recoge una similar. Con ello neutraliza el efecto del déficit fiscal del mes de febrero que presenta el Gobierno. Como el Gobierno busca prestado 3,000 millones para sus operaciones normales de febrero, el déficit financiado con ese volumen de dinero no tendría impacto en la demanda interna con la restricción de liquidez que significaría colocar letras por dicho volumen. El resultado de la última subasta es interesante, pues el Banco Central sólo pudo colocar 1,494.3 millones de pesos, a una tasa promedio del 13.15 %, menor que el ofrecido en la anterior. Sin embargo, en realidad para la mayor cantidad de dinero colocado en esa sexta subasta la tasa pagada es mayor. Veamos: 968.3 millones fueron letras a un plazo menor a tres meses, con tasas del 12.23 y 12.95 %. Hay que observar que 493.3 millones fueron colocados en letras a 28 días, en el primer caso, y 475 millones en letras a 70 días que recibieron una tasa del 12.95 %. El resto de las colocaciones de los 1,494.3 millones, recibieron tasas del 14.17 y 14.33 %. Esa sexta subasta se quedó al 50 % de su objetivo en materia de desmonetización. Sin embargo, confirma la tendencia y la decisión del Banco Central de no permitir una caída mayor de las tasas de interés en el mercado monetario dominicano. El supuesto sería una fuga de capital, aunque ello resulta improbable cuando los mercados financieros internacionales presentan tasas de muy bajo rendimiento. Félix Calvo http://www.7dias.com.do/app/article.aspx?id=44779 |