Por Borja Barba el 03-May-2011 |
Foto 0 en Barça ? Real Madrid IV: deseado epitafio: pega esta imagen en tú pagina, Foro, Myspace o Ebay con este código...
Sobrevivimos. La gran carrera de los Clásicos llega a su episodio final, el cuarto, con al menos las tres cuartas partes de su epitafio ya redactadas. En lo puramente futbolístico, los tres enfrentamientos previos nos han confirmado algo que ya sospechábamos. La superioridad en el juego del FC Barcelona sobre el Real Madrid es, a día de hoy, incontestable. Sin embargo, tienen algo este tipo de partidos que incita a que la lógica tienda a dar la espalda al césped en más ocasiones de las que suele ser habitual. No se tiene en cuenta el pasado, del mismo modo que no se tiene en cuenta el futuro. Cada Barça ? Madrid es un mundo nuevo. Un desafío novedoso, cargado de tensión emocional, con la calidad rebajada al servicio de la impetuosidad.
Por eso el cuarto capítulo del enfrentamiento colosal del fútbol español debería de suponer un paso al frente. Un entierro definitivo, en caja blindada y a cinco metros de profundidad, del lamentable espectáculo, tanto deportivo como extradeportivo, vivido el pasado miércoles en el Santiago Bernabéu. Que los desmanes de Pepe, que las sobreactuaciones de Busquets o Alves, que el macarreo de Pinto y Marcelo y los exabruptos de José Mourinho pasen a engrosar la lista de las vergüenzas de las hemerotecas futbolísticas nacionales. Soy un poco ingenuo, pero la única posibilidad de que el madridismo cierre la temporada al menos de manera decorosa es plantar cara al sempiterno rival en su casa olvidando lo pasado. Algo que, por desgracia, parece que no va a ocurrir.
Sería ideal poder obviar lo extradeportivo ante un partido como éste, con las dos mejores plantillas del mundo frente a frente. Pero es imposible. Como esos dos hermanos que se pelean por un poco más de espacio en esa minúscula habitación compartida, madridistas y azulgranas, después de intentar infructuosamente dirimir sus diferencias por la fuerza bruta, solicitaron la mediación de ?mamá UEFA?. Como era de esperar, mamá no estaba para tonterías. Si queréis mataros, hacedlo, pero no hagáis mucho ruido, les vino a decir el máximo organismo continental, quizá algo inconsciente de la desproporcionada magnitud que está cobrando el asunto de fronteras para adentro.
El fuego no pierde fuerza. El continuo cruce de declaraciones es el ruido que no cesa. En la víspera del partido se habla de todo menos de las posibilidades futbolísticas de un Real Madrid mucho más cerca del desquicio absoluto de lo que sería deseable. Es cierto que el 0-2 de la ida, contundente y concluyente, ayuda poco a mantener la atención en factores deportivos. Pero no es menos cierto el hecho de que la presión extradeportiva generada alrededor del cuádruple enfrentamiento, ya desde la previa del encuentro liguero, ha echado por tierra cualquier mínimo intento de racionalización del espectáculo.
Parece como si no resultase relevante si Mourinho va a confiar, a tumba abierta, en una vanguardia revolucionaria (Benzema, Adebayor, Di María, Cristiano Ronaldo) o si, por el contrario, seguirá entregado hasta el fin a su idea contemporizadora y pacata. Como si no tuviera importancia cómo se las compondrá el luso para pergeñar un centro del campo sin Pepe (sancionado) ni Khedira (lesionado). Pero me suena algo precipitado lo de tirar la eliminatoria, pese al resultado adverso. Un gol temprano metería a un Madrid acostumbrado a la épica y la heroica como pocos equipos en el mundo en una eliminatoria que parece tener más perdida por imagen que por posibilidades reales. Me resulta impropia la desconfianza del estratega de Setúbal. No me creo que no tenga nada tramado. Wembley aguarda.
Bwin, como el propio Mourinho, apenas concede confianza a los blancos. Su victoria se paga jugosamente (4 euros por euro apostado, por 4.40 del empate). Pero, alejándonos de un resultado que parece demasiado incierto, vamos a atender a variables más plausibles. Teniendo en cuenta los precedentes, no parece ni mucho menos descabellado que el partido concluya con menos de 22 futbolistas sobre el césped del Camp Nou. Una expulsión tiene una cuota de 3.30, mientras que dos o más expulsiones ofrecerían 7.50 euros por euro apostado, interesante propuesta cuando ambos clubes parecen empeñados en perpetuar la infamia.
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