Por Buseta de Papel el 31-Dec-1969 |
ParaLaura, Sarahí y los 24
MiguelAntonio Chávez
La foto oficial de "Los 25 secretos mejor guardados de América Latina" (FIL Guadalajara 2011)
1.
No llegué al inicio de laFIL Guadalajara, por eso no vi ni a Vargas Llosa (aunque años antes del Nobel,pude estrechar su mano en El Ateneo de Buenos Aires) ni a Herta Müller ni aFernando Vallejo, aunque pude ver, por ejemplo, a Almudena Grandes, JuanGelman, Wendy Guerra y Xavier Velasco; sin embargo tuve el extraño honor de serinvitado por Laura Niembro, la Directora de Contenidos la FIL, a un sencillopero muy significativo rito secreto que se practica el día de la clausura en la?sala de atención a autores?, aquel backstagede la feria donde nunca faltaron los bocaditos ni el tequila. Los únicos queintervienen son las organizadoras, en este caso, el equipo a cargo de Laura, yalgún autor que coincida en el momento. Los favorecidos esta vez fuimos AndrésNeuman y yo. El rito, luego del shot tequilero de rigor, era rayar con unmarcador todas las actividades del último día del cronograma. En la foto quetomé, Neuman acusó una cara de espadachín sádico. Luego acudí al concierto decierre de la FIL a cargo de Super 700, interesante cuarteto berlinés que cerróla presencia de Alemania como país invitado del 2011, para dar paso al primerabreboca de lo que será Chile en el 2012, con la fugaz repertorio del dueto deValparaíso, Pascuala y Cristián. And thatwas the end?  Andrés Neuman, haciendo de espadachín sádico el último día de la FIL. Foto: Miguel Antonio Chávez, cagándose de la risa
Con Laura Niembro, en el día de clausura de la FIL. Gran conversadora y inquebrantable farrera
En ese día, Sarahí Padilla,la asistente de Dirección de Contenidos de la FIL, me dijo: ?cuando mepreguntaron qué me lleve de los 25 secretos mejor guardados de América Latina dije, un cocktail de virusinternacionales?. Pues sí, al parecer la contagiamos de la malade literaria.Pero como buena hija de la estirpe del Mr. Wolf de Pulp Fiction, resolvió todoslos problemas logísticos de cada uno de nosotros, ?los 25?, y supo curarserápido del resfriado. No como yo, que a mi regreso a Ecuador, caí con tresenfermedades terminadas en ?itis, que postergaron la escritura de estosapuntes.
2.
¿Qué me llevé de la FIL? Una experiencia comparableal estar en una Disneylandia laberíntica. Mensaje para Giovanna Rivero: creoque te tomaste demasiado en serio mi comparación un poco pueril al citarmetextualmente en el reportaje que escribiste para tus compañeros de doctorado enGainsville.
¿Qué más me llevé? Unacolección de anécdotas acaso fragmentadas que solo se dan cuando el recintoferial es tan grande y mis capacidades de orientación son peores que brújula enel Triángulo de las Bermudas. Además del hecho de que haya tenido un cronogramafrenético y de que cada uno de los ?25 secretos? debíamos cumplir con unaagenda diaria y a ratos exigente. Hasta las fiestas privadas a las que íbamoscon nuestros collarines de la FIL nos exigían?algunas horas de desvelo. Pero eso fue lo de menos. Mensaje para Pablo SolerFrost: esas venias decimonónicas que hacías cuando conversábamos durante ?lafiesta de los periodistas? en el antiguo mercado de Mexicaltzingo, eran tanreverentes como divertidas. Al igual que fueron increíbles esas reflexiones quehiciste comparando el florecimiento del idioma español en la literatura actualcon lo que fue en su momento el Siglo de Oro, durante la entrevista para Babelia, donde participamos además Hernán Ronsino, Dani Umpi y yo. Mensaje paraustedes tres: fueron muy delirantes esos diálogos sobre ?los alienígenas quemoran en los helechos y que algún día conquistarán el mundo?, que improvisamos ante la necesidad delcamarógrafo de planos de nuestros rostros para el reportaje, cuya temática fuedirigida por Winston Manrique. Mensaje para Dani Umpi: ¡tan humilde y tímido en tu faceta de escritor y luegome entero que eres todo un performerde culto en el río de la Plata!
Pues fue así: enterarnos denuestra existencia en la marcha, mientras coincidimos todos en Guadalajara.Vale mencionar aquí el papel de la periodista mexicana Mariana Linares Cruz, deLetras Libres, quien nos contactó a los 25 previo a la FIL y realizó (para miopinión) el cuestionario más largo, minimalista y sin embargo más inquietante ymejor pensado que me han hecho.
En la llamada "fiesta de los periodistas". De izq. a der: Pablo Soler Frost, Luis Alberto Bravo, Luis Miguel Rivas, Dani Umpi, Eduardo Varas, Miguel Antonio Chávez, Daniela Tarazona, Fernanda García Lao, Nona Fernández, Enrique Planas, Mariana Linares Cruz y Francisco Díaz Klaassen.
El concepto de los 25 secretos mejor guardados de AméricaLatina resultó ser tan efectivo que inclusive, salvo excepciones, para cadauno era un completo secreto la existencia del otro. Así, a quienes algo había leído eran aPablo, Giovanna, Dani, Carlos Wynter Melo, Fabián Casas y a mis doscompatriotas Eduardo Varas y Luis Alberto Bravo. Temas como estos se trataronen las cinco mesas de los ?25 secretos? a las que, por cruce de horarios, nopude estar presente más que a la mesa en la que tocó intervenir, moderada porNeuman. Muchos me dijeron que él, como todo un Lionel Messi, se llevó el balónde oro como moderador. Yo solo mesiento agradecido porque realmente la pasé muy bien y porque Neuman logró ungran clima para el diálogo entre Andrés Burgos, Fabián Casas, Roberto MartínezBachrich, Carlos Wynter Melo y yo, haciéndonos excelentes preguntas quemantuvieron una mesa de casi dos horas de duración. Difícil olvidar ese grantexto a base de tuits que leyó Andrés Burgos, herencia del humor y la lucidezde Monterroso. De aquel testimonio de lealtad que dio Fabián al declinar unapropuesta editorial en Anagrama porque ponía en riesgo a su editora argentinade toda la vida. Las pocas palabraspero profundas reflexiones de Roberto. Las convicciones de Carlos: conviccionesfirmes, desde un país (Panamá) cuya tradición literaria parece compartir elmismo karma que el del mío.
3.
Entre las leyendas urbanasque se corrieron entre los ?25?, estuvo aquella de Francisco Díaz Klaassen, el únicode nosotros que obtuvo como hospedaje una fastuosa suite presidencial, la 3407(quedará en el eterno misterio el porqué), en la que algunos de nosotrosgozamos como en La fiesta inolvidablede Peter Sellers, y de la que una hora después fuimos expulsados por unempleado del hotel. Díaz Klaassen daba por hecho una y otra vez que iba a moriren Guadalajara y lo repetía como mantra ? hoy en día, pone ocasionalmente ?Ilikes? en mi muro de Facebook. En la ahora mítica habitación 3407 del RIU Plaza de Guadalajara. Parecemos personajes tarantinescos en medio de "La fiesta interminable" de Peter Sellers. Con Adelaida Jaramillo, Solange Rodríguez, Pablo Soler Frost, Carlos Oriel Wynter Melo y Francisco Díaz Klaassen. Estaban también Laura Niembro, Sarahí Padilla, Daniela Tarazona, Fernanda García Lao, Eduardo Varas y Luis Alberto Bravo, entre los que recuerdo Otra leyenda urbana era queyo quería matar a Jorge Herralde, el celebérrimo editor de Anagrama. Laexplicación era sencilla: Neuman, en la mesa de los ?25? en que participé, me preguntó por qué creía yoque ningún ecuatoriano ha podido publicar hasta ahora en Anagrama y trajo acolación una broma que en 2009 había hecho yo en mi muro de Facebook (y quesinceramente ya había olvidado), en donde parodié a Herralde a través de dostítulos inexistentes firmados por mí, y con el diseño de cubierta y sello de Anagrama. Al díasiguiente en el diario El Observador de Guadalajara salió un titular: ?Anagrama nunca publicó a un escritor ecuatoriano: Antonio Chávez?? Debo admitir que mirespuesta a Neuman fue un no sé.
4.
Me llevé muchas cosas más.Un viaje de casi tres horas hasta la preparatoria regional de Autlán, donde diuna charla sobre mi experiencia, pero desde la perspectiva de un colegial, comoellos: ahí expuse todas las inquietudes, obstáculos, temores y mi terquedad enpersistir. Los primeros libros que me destaparon la cabeza. Los escritosfallidos que aún así disfruté. El cómo la música, el cine o la pintura estánestrechamente relacionadas con la escritura. Y todas las docenas de preguntascon las que los chicos me bombardearon. Los organizadores se portaronincreíble, me regalaron una inmensa botella de tequila (técnicamente, el primertequila que obtengo por dar una charla a colegiales). Y debo rescatar elmomento más bizarro del día, en un restaurante con las autoridades, escuchandoa un mariachi que tocaba para la mesa de al lado. Primero, me preguntaba si los guitarrones tenían esa formadebido a la panza de los mariachis o viceversa, hasta que escuché que cantaroninesperadamente Oh Sole Mío y Torna Sorriento, momento que grabé con micamarita de turista japonés hasta que la batería se me agotó.
La mesa de toda ladelegación ecuatoriana invitada a la FIL, que me tocó moderar, fue otraexperiencia. Así, teníamos en la misma mesa a Ramiro Oviedo y Julia Erazo, quedesde su experiencia como poetas hablaron de nuevas antologías poéticasinternacionales que estaban a su cargo. Bruno Sáenz habló de su generación;Simón Zavala, de la dificultad de la difusión internacional de la literaturaecuatoriana; Belén Mena, de su experiencia como ilustradora de varios libros; ytanto Solange Rodríguez, Luis Alberto Bravo y Eduardo Varas, desde superspectiva contemporánea, en la que es tan normal para uno como escritorrecibir influencias de la música o el cine. Se notó una diferencia de opinionesentre las dos generaciones ahí presentes, pero tampoco nos fuimos a los tirospenas (quizá me hubiera gustado ver algo así). Lo mejor de esa noche fue sinduda el after: la cena en un hoteladonde todos fuimos junto el embajador ecuatoriano, el también escritor GaloGalarza. Transmitió su gran simpatía y un notable sentido autocrítico de loque, pese a lo avanzado, le falta aún al Ecuador para promocionarse en locultural. La delegación literaria ecuatoriana, en pleno. De las gafas a la derecha: Luis Alberto Bravo, Julia Erazo, Simón Zavala, Bruno Sáenz, Ramiro Oviedo, Eduardo Varas, Solange Rodríguez, Belén Mena y el odioso moderador con sombrero schavezsteiniano.
5.
Mensaje para NonaFernández: disfruté mucho de ese baile en la ?fiesta de los periodistas? y,sobre todo, de esa espectacular memoria que escribiste sobre la FIL, desde uncontexto más marginal, la perplejidad ante el clima de violencia que viveactualmente México. Dudo que alguien de nosotros pueda igualar ese escrito enintensidad.
6. Durante una feria de libroslo que menos hacemos es leer. Revisando hace poco el libro memoria de los ?25secretos?, advertí un rasgo que me llamó la atención: aquellos que revelaron ensus biografías de autor que la muerte de su padre fue una suerte de detonadorpara su vocación literaria. Si bien no fueron la mayoría, el punto es que antela ausencia, vacío o exceso de padre (simbólico, claro está), me atrevería aafirmar que ese "dios-padre-creador" que usualmente asumimos alconcebir nuestro propio universo de ficción, se vuelve más radical, imperioso,punitivo, aun cuando escribamos desde esa deslegitimación de la autoridad quees la sátira. Desde eso tan próximo a la verdad que podrá tranquilizarnos unpoco, parafraseando a Kafka en Cartas al padre.
Me alegra que ahora, luegode la FIL, seamos cualquier otra cosa menos ?secretos?.
No hay ?secretos? (nuncalos hubo) más que el misterio de nosotros mismos.
Guayaquil,diciembre 2011-ener0 2012
Leído 0 veces

|