Por pocote el 14-May-2008 | En los últimos dos meses hemos observado el cambio experimentado por el presentador del programa 8 en Punto, Narciso Castillo, de Canal 33 (7 en cable). No se trata de su apariencia, el tono de voz o su estilo, es más de fondo y tiene que ver con las intenciones del comunicador. Y esto es peligroso cuando se conduce un espacio supuestamente de debate, imparcial y que sean los televidentes los que juzguen el lenguaje, los comentarios y las respuestas de los panelistas. Las intenciones que guían al comunicador en su trabajo son de relevancia para el proceso integral de la comunicación colectiva. En tal sentido como en su oportunidad lo señaló Maletzke, se plantea el análisis científico de la interrogante: ¿Qué motivo, que fines, objetivos, planes e intenciones persigue el comunicador en la producción y difusión de mensajes públicos? Lo decimos porque en los últimos programas transmitidos, Castillo se ha mostrado incisivo con personajes vinculados a la izquierda política y muy tibio y complaciente con funcionarios o supuestos analistas de la derecha. El presentador de la televisión muchas veces ha tratado de explicar que muchos lo tildan de gobiernista porque consideran que favorece los puntos de vista de Arena; o al contrario de ser simpatizante del FMLN por inclinarse más por los planteamientos de la izquierda. Precisamente para evitar tales acusaciones, un comunicador que conduce un espacio de tanta importancia, debe ser preciso, objetivo, con suficiente criterio y claridad para hacer las preguntas o los comentarios. El periodista que obedece más a su corazón que a la razón, que se deja influir por la pasión, por la amistad o la simpatía con determinada tendencia política o partidaria, ha fracasado en los más nobles intentos de plasmar un mensaje claro, veraz y totalmente objetivo. Esto lo dicta la experiencia y lo expresan todos los textos clásicos sobre ética periodística y derecho a la información. Por eso se dice fácilmente que es un derecho de la colectividad el recibir información pronta, objetiva y veraz. En el caso de Canal 33 es todavía más importante y necesario por cuanto se supone que es un centro de comunicación totalmente imparcial y ejemplo de ética y moral periodística para los estudiantes de Periodismo y Publicidad de la Universidad Tecnológica, como propietario jurídico de tal medio de comunicación electrónico. El rector Mauricio Loucel, lo ha reiterado en innumerables ocasiones al referirse al papel que cumple un medio independiente y objetivo. En lo particular nosotros sabemos que detrás del trabajo del comunicador puede hallarse la total plenitud de posibilidades humanas de motivación, con todas sus ramificaciones en la vida anímica consciente e inconsciente, y puesto que, además, la sistemática de las motivaciones humanas figura entre los problemas más discutidos de la psicología, no podemos ocuparnos por razones obvias de modo singularizado del contenido de las motivaciones e intereses del comunicador. Desde luego, las intenciones del comunicador provienen de muy distintas órbitas de la personalidad, que se compenetran y se superponen de un modo muy complejo y que, en casos concretos, son susceptibles de ser contemplados y desenredados sólo con dificultad. Veamos para el caso: Los mensajes o los comentarios pueden ser la expresión prácticamente pura de condiciones síquicas momentáneas, más pueden ser orientados, intencionados y planteados con miras a determinados fines y objetivos. Es posible, por tanto, que en este año preelectoral existan presiones de alguna forma para intentar dañar a un determinado candidato o partido político. Si este fuera el caso, el Canal de Televisión y el presentador pierden prestigio y credibilidad. Distinto fuera que al presentador le interesa descargarse mediante la expresión, aliviar tensiones síquicas en el acto de la formulación de un comentario. En la práctica periodística, desde luego, sólo raras veces las intenciones son tan categóricas, e inequívocas como aparecen teóricamente a primera vista. A menudo confluyen varias orientaciones intencionales inseparables. El editorialista y propietario de El Diario de Hoy, por ejemplo, descaradamente manipula, ataca, calumnia y desprestigia al candidato presidencial del FMLN y, por el otro lado, pretende influir en los ciudadanos para que no voten por este partido de izquierda. Por la misma sanidad y credibilidad de Canal 33 y del conductor de 8 en Punto, esperamos que Nacho Castillo, rectifique, haga un análisis a profundidad de su papel como entrevistador y periodista y en el futuro podamos gozar de un programa totalmente objetivo, imparcial y certero en sus apreciaciones. Por lo demás, él como un profesional de la comunicación conoce los alcances de la ética y de la responsabilidad periodística.
Leído 10 veces

|