Por José David López el 01-Apr-2008 |
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El Olímpico ha dado una lección de apoyo a su equipo, un auténtico recital de devolver a sus hombres lo que han dejado reflejado en el césped y, todo eso, pese a haber perdido. Dicha escena, propia sólo de grandes graderíos y gratificante de ver en Italia, tenía un doble significado pues, como era evidente, la cara opuesta era la de rendirse ante la evidencia de un demoledor United, decidido a ajusticiar la falta de definición romana con más pegada y versatilidad que nunca.
Lo más destacado era, de primeras, el dibujo táctico. La ausencia de Totti, que mucho habrán echado de menos los giallorossi, propició la entrada de Vucinic como principal referente aunque con mucha movilidad, algo básico en la idea de juego local. Aquilani y Panucci eran los recambios de Perrotta y Juan, sancionado y lesionado respectivamente. Por el contrario, la baja de Giggs por unas inoportunas molestias, generaron un cambio relativo en los ingleses, con Cristiano Ronaldo en punta (algo que cada vez sucede en mayores ocasiones) y Rooney a banda izquierda con la entrada imprevista de Park como extremo diestro.
Ambos técnicos se caracterizan por la ofensividad pero, desde luego, que la jugada le salió mucho más rentable a Ferguson, aunque nadie lo diría por la actividad en la línea de remate. La Roma se tropezó una vez tras otra en una colosal zaga liderada por Ferdinand (Vidic se lesionó a la media hora y puede ser grave) y pecó mil y una veces de incidir en sus avances por el sector central, dejando las bandas desasistidas. El equipo inglés, por contra, ni tan siquiera se molestó en avisar, sino que mató a la primera.
Lo más llamativo, sin embargo, estuvo en el cambio mental que ha ido progresando en el Manchester. Los Red Devils no son el equipo alocado y excesivamente vertical de antaño y su competitividad es el principal rasgo que ahora, a diferencia de años anteriores, le da ese ?plus? de temor pues supo leer el partido en cada momento y adaptarse a lo que este demandaba. Es decir, sufrió cuando debía pero pegó como nunca, al menos en Europa.
Ante eso, no existe mejor reverencia que luchar con todo y la Roma lo hizo. Vucinic con sus movimientos, algún remate desviado y un Panucci demoledor pero ineficaz a balón parado, reflejaron la desesperación romana que, desde luego, renueva razones para una deseada venganza que, salvo milagro, tendrá que esperar más de lo deseado. Ahora, los chicos de Spalletti estarán pensando en los puntos olvidados en la Serie A, donde sólo en estas últimas semanas han entrado en razón acerca de sus posibilidades de título.
Si nadie lo remedia, el United se encamina con todo a por el título europeo que, además, puede no ser el único en una campaña de ensueño en Old Trafford.
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