Por CAMINO MISIONERO el 01-Jan-2009 | Publicado por Catequistas.org
1. Lecturas de la palabra de Dios
Foto 0 en Catequesis - II Domingo de Navidad: El Verbo se hizo Carne: pega esta imagen en tú pagina, Foro, Myspace o Ebay con este código...
 El tiempo de Navidad es tiempo de Encarnación. Es referencia al misterio más sagrado que tiene el cristianismo. Dios se ha hecho hombre. Quien es ese hombre y como en el se halla Dios. El misterio inexplicable, pero revelado por la Palabra divina y aceptado por la mente y el corazón de los creyentes Primera lectura Siracida 24. 1-4 y 12 - 16 Nos encontramos con el misterio de la Sabiduría eterna hecha presente en el tiempo y con la sublime Sabiduría puesta al alcance de los hombres. En la Sagrada Escritura encontramos un hermosa descripción
La sabiduría hace el elogio de sí misma y se gloría en medio de su pueblo, abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de su Poder: "Yo salí de la boca del Altísimo y cubrí la tierra como una neblina. Levanté mi carpa en las alturas, y mi trono estaba en una columna de nube. Yo eché raíces en un Pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su herencia. Crecí como un cedro en el Líbano y como un ciprés en los montes del Hermón; crecí como una palmera en Engadí y como los rosales en Jericó; como un hermoso olivo en el valle, y como un plátano, me elevé hacia lo alto. Yo exhalé perfume como el cinamomo, como el aspálato fragante y la mirra selecta, como el gálbano, la uña aromática y el estacte, y como el humo del incienso en la Morada. Extendí mis ramas como un terebinto, y ellas son ramas de gloria y de gracia.?
Segunda lectura Efesios 1. 3-6 y 15-18
También San Pablo se sentirá admirado por ese misterio del Dios grandioso que se hizo presente en medio de los hombres y de quien él recibió la misión de anunciar su presencia en la tierra.
?Hermanos: Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo. El nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor. Mo ha elegido de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agració en el Amado. Por eso, también yo, al tener noticia de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestra caridad para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros recordándoos en mis oraciones Ruego para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerle perfectamente; que os vaya iluminando los ojos de vuestro corazón para que conozcáis cuál es la esperanza a que habéis sido llamados por él; y para que entendáis cuál es la riqueza de la gloria otorgada por él en herencia a los santos,?
Tercera lectura Juan 1-18
El comienzo del Evangelio de Juan es la página más bella y misteriosa de todo el Nuevo Testamento. Ella representa un himno al salto del Verbo divino al hombre Jesús, nacido de maría Virgen y enviado por el Padre eterno a la tierra
?En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y clama: "Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo." Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.?
2. Comentario
El Evangelio refleja en esta jornada dominical el verdadero sentido del tiempo navideño: es conmemoración y alabanza al gran misterio de la encarnación. San Juan llama PALABRA a la Segunda Persona de la Santisima Trinidad. Pero la expresión Palabra, Verbo, o en girego Logos, es equivalente a persona misteriosa que está en Dios y es Dios.
Es interesante leer este texto hermoso y maravilloso, en el que se combina lo misterioso con lo sencillo, lo incomprensible con la transparente. El fondo es muy claro. Dios se hizo hombres. Las expresiones paracen muy etéreas, pero son cómodas para las mentes sencillas y para los corazones sanos.
Aunque los conceptos son sublimes y las expresiones muy sutiles, Dios nos ha dado una ley, y quiere que la cumplamos en esta tierra.. Y de que la cumplamos o no depende nuestro destino eterno. Nada existe tan importante, para toda persona, criatura de Dios, que conocer y cumplir la santa y adorable voluntad de su Señor y Creador. En esto y no en otras cosas, por buenas que parezcan, radica la realización y la felicidad del ser humano.
La voluntad de Dios se expresa en su Ley, en el Decálogo, en los diez mandamientos. Esta Ley es universal y obliga a toda persona que la conoce. Pero el amor va más allá de la Ley sin más y pide promover en nosotros actitudes, más que actos, de respeto y de amor a Dios.
Cuando el Apóstol Juan dice en el texto que ?vino a los suyos y los suyos no le recibieron?, alude a todo ese grupo de personas que se niegan a reconocer en la práctica el misterio de un Dios encarnado y las consecuencias que de ellos se derivan para nuestra vida cristiana. Para los que ignoran la ley, que la llevan grabada en su propia conciencia, Dios ha dado su Ley positiva. Y la ley cristiana parte del amor y sólo se entiende en clima de amor a Dios, a los hombres y a uno mismo.
Cuando los hombres o los pueblos, se han esforzado en vivir conforme a la Ley de Dios, han experimentado con alegría que la paz, el bienestar, la convivencia y la prosperidad, eran realidades al alcance de su mano. Por el contrario, cuando los poderosos usurparon el poder divino, y quisieron imponer sus leyes a los demás, no según la voluntad divina, sino según sus voluntad, la situación ha sido lamentable: guerras, homicidios, latrocinios, violencia, mentira y corrupción generalizada.
+ + + + + Las hermosas palabras del comienzo del Evangelio de San Juan, que revelan el misterio de la Encarnación, son palabras de misterio, sobre todo si se asocian a la figura de un niñito nacido casi en la calle y reclinado en un pesebre de animales,. El contraste entre la grandeza y la máxima pobreza en el primer momento de la vida es conmovedor. Si se examina con profundidad esa situación, ese contraste, es el reflejo de un misterio insondable y también entrañable. Es el misterio de Dios y es el misterio del hombre. Así comienza la historia humana del Señor del cielo, por voluntad suya y por su deseo de venir a salvar a los hombres con la humildad y el sufrimiento. Lucas y, de un modo semejante, Mateo cuentan la historia terrena y nos descubren, los primeros hechos de la vida de Cristo. Pero San Juan va mucho más allá. Juan, el águila, contempla todo a partir del misterio de Dios y muestra cómo llega hasta el establo, hasta la carne y la sangre del hombre. ¿Qué es lo que pretende decirnos la iglesia para el tiempo de Navidad con la reflexión sobre este texto evangélico? La más profunda de las reflexiones, que terminan con la sentencia doctrinal más maravillosa del evangelio y de toda la teología cristiana: la causa y el motivo de nuestra alegría, el contenido propio de la fiesta navideña: ?Que el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros? (Jn 1, 14).
+ + + + + + En la navidad no celebramos el día natalicio de un hombre grande cualquiera, como los hay muchos. Tampoco celebramos simplemente el misterio de la infancia o de la condición de niño. Ciertamente que lo puro y lo abierto del niño nos hace esperar, nos proporciona esperanza. Nos da ánimos para contar con nuevas posibilidades del hombre. Pero si nosotros nos aferramos demasiado a eso solo, al nuevo comienzo de la vida que se da en el niño, entonces lo único que podría quedar en definitiva sería la tristeza: porque también esto «nuevo» acaba por hacerse algo viejo y usado. También el niño entrará en el campo de concurrencia y de rivalidad de la vida, participará en sus compromisos y en sus humillaciones, y, como remate de todo, acabará siendo, igual que todos, presa y botín de la muerte. Si nosotros no tuviéramos otra cosa que celebrar que sólo el idilio del nacimiento de un ser humano y de la infancia, entonces en último extremo no quedaría nada de tal idilio. Entonces nada tendríamos que contemplar más que el morir y el volver a ser; entonces cabría preguntarse si el nacer no es algo triste, puesto que sólo lleva a la muerte. Por eso es tan importante observar que aquí ha ocurrido algo más: el Verbo se hizo carne. «Este niño es hijo de Dios», nos dice uno de nuestros villancicos navideños más antiguos. Aquí sucedió lo tremendo, lo impensable y, sin embargo, también lo siempre esperado: Dios vino a habitar entre nosotros. Él se unió tan inseparablemente con el hombre, que este hombre es efectivamente Dios de Dios, luz de luz y a la vez sigue siendo verdadero hombre. El sentido nos conoce, nos llama, nos conduce. El sentido no es una ley común, en la que nosotros desempeñamos algún papel. Está pensado para cada uno de una manera totalmente personal. Él mismo es una persona: el Hijo del Dios vivo, que nació en el establo de Belén. A muchos hombres, tal vez nos parece esto demasiado hermoso para que sea verdadero. Aquí se nos dice: sí, existe un sentido. Y el sentido no es una protesta impotente contra lo que carece de sentido. El sentido tiene poder. Es Dios. Y Dios es bueno. Dios no es un ser sublime y alejado, al cual nunca se puede llegar. Se halla totalmente próximo, al alcance de la voz, y se le puede alcanzar siempre. Él tiene tiempo para mí, tanto tiempo que hubo de yacer en un portal y que permanece siempre como hombre.
3. Modelo de Catequesis
1. Experiencia
Se puede contemplar alguna realidad bella: un cuadro de arte, una pieza de mármol y oro de un museo, un paisaje, un rascacielos. Los alumnos pueden ir diciendo cosas hermosas, bellísimas y sublimes? las mejores que se les ocurran. A todo se va añadiendo el dato: quién lo produce? cómo lo produce, cuando lo produce
2.Reflexión
Luego de bombardearles con maravillas, se hace una reflexión trinitaria, que no se va a entender del todo, pero que va a quedar latiendo en su conciencia. Jesús era y es el Hijo de Dios. Dios es uno solo, pero tiene tres personas, tres modos de entender su realidad divina. Es Padre, es Hijo y es Espíritu Santo. Las tres personas son distintas y originales, pero las tres son un solo Dios, como los ladres del triangulo forman un solo triangulo y como el agua de la fuente, del cauce y de la desembocadura es una sola agua, pero las tres son el agua del único río. Todo no es experimentable. Pero si se puede pensar y exponer que Dios es infinito y se conoce a si mismo y se ama por que es infinito. En cuanto es conocedor es el Padre y en cuanto es conocido, el Verbo, la Idea divina, es el Hijo. Y el amor que se tiene a si mismo, a la Idea que nace de ese acto eterno de conocerse, es el Espíritu divino
3 Acción
Se busca un texto en el Nuevo Testamento que habla del Padre, otro del Hijo y otro del Espíritu Santo? Se medita en silencio durante unos minutos y luego, en la medida de lo posible, se explica a los compañeros
4. Participación
Es conveniente hacer con los alumnos alguna labor que les facilite el manejo de los términos trinitarios: Padre, Hijo, Espíritu Santo? Se pueden buscar lugares del texto evangélico en que Jesús habla del Padre y en los que hable del Espíritu Santo. Y se puede hacer en forma de concurso: por grupos se buscan texto. Unos sobre el Padre? Otros sobre el Espíritu? Y triunfa el grupo que mejores y más numerosos textos localice. Copie brevemente y explique con suficiente claridad
5, Interiorización
Bautizados como estamos en nombre de la Santísima Trinidad, levantamos entre todos una plegaria de agradecimiento a las Tres Sagradas Personas? Cada uno va añadiendo una frase a la plegaria colectiva que podemos recitar al termina el catecismo
Ejercicios para la catequesis.
- De Pequeños
Inventar un dibujo en el que se aluda al misterio de Dios en el cielo. Tiene que confluir en el adorno y coloreo de la silueta que acompaña.

Para medianos
Buscar y explicar la plegaria que se dice en la Misa, el Gloria a Dios en las alturas. Copiarla en un cuaderno o en una ficha y tratar de explicarla lo mejor posible. El educador aporta la aclaración de todo lo va surgiendo y al final de la acción hace una síntesis. Compartir luego las expliración con los demás compañeros, cada uno dice la suya, y mejorar la propia con lo que se aporta entre todos.
Para mayores
Tomar el texto evangélico y tratar de entender lo que Juan quiere decir en cada uno de los fragmentos. Hacer un análisis detenedlo. Es interesante el hacer que cada alumno recoja una frase o la interprete. Primero se reflexiona, luego se buscan otras frases del Evangelio de Juan que tengan algo que ver con la que le toca a cada uno. Al final se expone ante el grupo. El educador puede ir explicando e interpretando
5. Complementos para la reflexión
Términos del Diccionario de Catequesis. Misterios. Divinidad.. Verbo. Logos. Encarnación. Trinidad Santisima. Eternidad. Padre Dios. Conversión. Metanoia.
Libros interesantes
Nace Jesús. Lori Froeb. Marid San Pablo 2008
El misterio de la Navidad. J. Gaarder. Madrid Ed. Siruela. 2004
El misterio de la Stma. Trinidad. Antonio L. Vera. Madrid. Ed. Essan. 2007.
Odas al a Stma. Trinidad. Vassula Ryden. Madrid. Edibesa. 2004
¿El Dios hombre o el hombre de Dios? Matías de la Fuente. Ed. particular. 2002
Dios Padre, Dios Hijo. Grandes doctrinas. David Lloyd. Madrid. Ed. Peregrino. 2003
Jesús , Maestro de salvación. Anselm Grüm. Navarra. Verbo Divino. 2005
Jesús Salvación de Dios: catequesis de adultos de inspiración catecumenal. Madrid. PPC 2006
Un mapa de Dios . En busca de la estructura de la salvación. J. M. Rodríguez. Santander Sal Térrea. 2006
Leído 12 veces

|