Por Borja Barba el 28-Jul-2011 |
Foto 0 en Cazorla, el aderezo final: pega esta imagen en tú pagina, Foro, Myspace o Ebay con este código...
Una plantilla con nueve nuevas caras, en un mercado fuertemente marcado por la austeridad propia de los tiempos que corren, puede ser motivo más que suficiente para convertirse en el equipo de moda del verano. En toda España y buena parte de Europa, el nuevo Málaga orquestado por la aparentamente inagotable chequera de Abdullah bin Nasser Al Thani es el protagonista hacia el que dirigir las miradas. El equipo que más dinero ha invertido en fichajes de todo el continente (58 millones de euros hasta la fecha) es, sin duda, una invitación a la curiosidad.
Van Nistelrooy, Toulalan, Mathijsen, Monreal, Joaquín, Isco, Buonanotte, Sergio Sánchez y, el último, Cazorla. Si los unimos a los Baptista, Demichelis, Duda, Seba, Rondón o Maresca, el plantel malaguista incita al alborozo, a la ilusión, casi hasta a la pérdida del decoro. Sabido ya que el dinero no es problema para el jerifalte catarí que siembra los sueños de la parroquia de La Rosaleda, la única incógnita es comprobar si, en esta versión malacitana, nombres hacen títulos (o, al menos, se aproximan a ellos).
Porque quizá el Málaga se encuentre en disposición de pelear por entrar entre los cuatro primeros del campeonato liguero. O de hacer historia en la Copa. El malaguista debe asumir que el desembolso requiere objetivos, y que estos no pueden ser menores que el encontrar acomodo en plazas europeas o incluso en la zona noble. Al fin y al cabo, ningún otro club del campeonato ha gastado tanto (ni tan bien, en la mayoría de los casos). Jugadores con experiencia en competición continental, muchos de ellos internacionales absolutos con sus respectivas selecciones, un par de refuerzos por línea… no se puede pedir más.
Por eso, por esa exigencia intrínseca al desembolso económico y al boato de las presentaciones y de los nombres que han ido aterrizando en la Costa del Sol, el principal enemigo del Málaga sólo puede ser el propio equipo. Que todo funcione como una balsa de aceite. Que los fichajes se acoplen, que se aclimaten a la ciudad, al club, que se respete el trabajo del técnico, que la gente tenga paciencia si se encadenan varios malos resultados… El Málaga debe pelear por dar esquinazo a la consabida concatenación de acontecimientos que suele desencadenar en una crisis futbolística. Y mirar al pasado. Que la afición y el propio club sean conscientes de su origen, de que hace un par de temporadas exhibían de todo menos glamour en Segunda división, y gestionados por un administrador concursal, y hace doce años peleaban por salir de la ciénaga de la Segunda B. No perder la perspectiva, por mucha estrella que ahora ilumine La Rosaleda.
En DDF| Málaga se rinde al jeque (enero 2011)
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