Por ARCENDO el 09-Apr-2008 | Hace unos días, en un comentario hecho en uno de mis post, mi admirado Monsieur Sans-Foy de ?Zapaterias rimadas?, me hacía una excelente recomendación cinematográfica. Sans-Foy me encomendaba nada menos a la contemplación del gran film de Dreyer, ?Ordet- la Palabra?. He de decir a todos y especialmente a mi amigo, Sans-Foy, que afortunadamente ya conocía esta magnífica obra de arte, aún así, no sólo agradezco tal consejo, sino que además me ha servido para re-visionarla y gozarla nuevamente. Dentro del raudal de películas con temática religiosa o transcendente que existen, Ordet, es una de las pocas películas que está grabada en oro en la historia del cine. Es notorio que, cuando hablamos de cine religioso nuestra imaginación nos lleva al recuerdo de Ben-Hur, Los diez mandamientos, Jesús de Nazareth, o Marcelino, pan y vino; sin embargo, a veces amanecen en el horizonte, obras como la de Dreyer o muchas de las de Bergman, que brillan como luminosos soles, por encima del puro cine comercial, por otra parte, nada desdeñable. Ahora bien, es cierto que este tipo de cine es más difícil de entender y por lo tanto menos conocido, pero, su belleza insuperable y la elegancia narrativa, provocan la extensión en el tiempo y en el espacio, haciendo que siempre aparezcan frescas y nuevas, como toda buena expresión artística. Carl Theodor Dreyer, consiguió con Ordet, una de las piezas más hermosas del arte cinematográfico mundial de todos los tiempos. Ordet, obtuvo el reconocimiento inmediato de la crítica mundial, fue reconocida con el León de Oro en el Festival de Venecia en 1955. Sin embargo, a pesar de la buena acogida de los ?entendidos?, hay que adelantar que esta película se aleja tanto de los estándares actuales de cine a los que estamos hoy acostumbrados, que es entendible que también tenga sus detractores; pero Dreyer aborda un problema que a todos interesa, la fé, y lo hace de una manera tremendamente honesta. La fe no es sólo un ítem religioso. La fe es un componente fundamental en todo ser humano. Y eso precisamente, es lo que hace que Ordet interese por igual a personas con convicciones religiosas y otras que no lo son tanto. Pero no es sólo este aspecto el que hace de "Ordet" una película especial. La puesta en escena, la iluminación (inolvidables las mieses acariciadas por el viento) y la coreografía de los actores, hace asimismo que cada momento tenga una iridiscencia especial. Sinceramente creo que es difícil no emocionarse con la última escena de esta película, para la que el director nos ha estado preparando de forma concienzuda y pausada durante toda la cinta. Lo realmente impactante en "Ordet" es que hasta los más descreídos desean que, finalmente, el milagro acontezca, en primer lugar por aliviar el dolor de esa familia a la que ya casi se pertenece pese a lo distante de su representación, y en segundo lugar por el mero placer de contemplar el prodigio.
?La palabra -Ordet?, es un relato de cómo el amor humano puede dar lugar a una resurrección milagrosa, y sobretodo es una expresión extraordinaria de optimismo espiritual, que sin llegar a ser sentimental o puramente piadoso es una exploración a las mismas raíces de la fé. El verdadero milagro es como una película hecha de celuloide haya sido capaz, sin ningún tipo de efecto especial, de hacernos creer, sentir y emocionarnos. Ordet, no es sólo una gran película, probablemente, es una de las más altas cimas de la espiritualidad contemporánea; por eso os animo vivamente a verla y a reflexionar sobre los muchos temas que íntima y veladamente, esta obra propone para una profunda meditación.
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