Para tratar de entender lo que esta sucediendo con la crisis financiera, que comenzó en los Estados Unidos y ha contagiado a las principales bolsas de valores a nivel global, lo primero que hay que saber es como están interrelacionados los mercados de bienes y servicios, de factores y financiero.
Por ejemplo, cuando salimos temprano de la casa a un establecimiento comercial para hacer algún trámite personal o profesional nos dirigimos a un cajero automático (mercado financiero) de donde extraemos dinero que nos depositan nuestros empleadores mensualmente por concepto de pago de sueldos (mercado de factores) con el objetivo de adquirir bienes y servicios de dicho mercado.
La situación anterior queda expresada mas claramente en el siguiente gráfico conocido como el flujo circular de la economía que relaciona los tres mercados con los individuos y las empresas.
Fuente: F.Fabozzi, F.Modigliani y M. Ferri: Mercados e Instituciones Financieras. Mac-Graw Hill. Tercera Edición. 2001.
En los Estados Unidos, como parte del intenso proceso de desregulación de los mercados iniciado desde finales de los años ochenta y profundizado a partir de los noventa las tasas de interés habían sido excepcionalmente bajas durante un largo periodo.
Esta situación provocó que el margen de intermediación financiera de los bancos definida como la diferencia entre la tasa activa y pasiva (la de préstamos menos la de depósitos) se redujera considerablemente. Este margen constituye la base del negocio de las instituciones financieras.
Con el objetivo de aumentar las ganancias, vía mayores tasas de interés, comenzaron a otorgar créditos hipotecarios a personas con niveles de ingresos bajos e inestables y carentes de activos que pudieran servir de colateral a cualquier tipo de deuda. Estas personas eran conocidas en el lenguaje del riesgo financiero como "ninjas" por las siglas en inglés de: no income, no jobs, no assets. Deudores sin trabajo, ingresos, ni activos. A este tipo de hipotecas, les llamaron ?subprime?.
Al aumentar de forma exponencial los préstamos con estos nuevos "clientes", los bancos comerciales podían incrementar significativamente las ganancias, sin subir abruptamente las tasas de interés. De esta forma, se produjo un boom en el sector inmobiliario a tal punto que de un día para otro los precios de las viviendas dispararon sus precios.
En medio del boom inmobiliario, los bancos decidieron conceder créditos adicionales a los ?ninjas? debido a que el valor de sus viviendas en pocos meses era sustancialmente mayor que la cantidad de dinero otorgada originalmente en el préstamo. Al carecer de la liquidez necesaria para seguir expandiendo el mercado hipotecario, los bancos comerciales incorporaron a un nuevo actor al negocio financiero que se caracterizaba por manejar grandes sumas de efectivo: los Bancos de Inversión.
Por la naturaleza de su negocio, los bancos de inversión emitían títulos dirigidos a captar los recursos de grandes inversionistas institucionales (Administradoras de Fondos de Pensiones, Fondos de Inversión y Compañías de Seguros) que necesitaban calzar sus activos con sus pasivos, para colocarlos a empresas que necesitaban recursos frescos a menores tasas de interés y plazos mayores que los que ofrecía la banca comercial.
Para tales fines, la ingeniería financiera había creado hacia muchos años títulos llamados: MBS (Mortgage Backed Securities) u obligaciones garantizadas con hipotecas. Estos títulos se caracterizaban por empaquetar hipotecas primes y subprimes o de alto riesgo que las agencias de calificación estructuraban en tramos, de menor a mayor, de acuerdo a la probabilidad de pago.
Esquema de Funcionamiento de las Obligaciones Garantizadas con Hipotecas
Fuente: Wade T. Brooks. 2008.
Cabe resaltar que estos títulos eran previamente pasados por el tamiz de las agencias calificadoras de riesgo tales como: Standard &Poor?s, Moody?s y Fitch que otorgaban altos ratings o calificaciones positivas a la mayoría de estos. Tal y como se puede observar en el siguiente grafico.
Esquema de Calificación de Riesgo utilizado para las Hipotecas
Fuente: CMSA. 2003. La emisión de los MBS creció como la espuma en tan sólo unos años. Según The Bond Market Association durante el año 2000 la emisión de estos instrumentos financieros superó la de los Bonos del Tesoro Norteamericano y al primer semestre del 2006 alcanzaron la suma de 6.1 trillones de dólares. Ningún título transado en los mercados internacionales había crecido tanto en tan corto tiempo.
Como el mercado financiero norteamericano es altamente sofisticado, la deuda hipotecaria puede ser objeto de venta y transacción mediante compra de bonos o títulos de crédito. Estas hipotecas subprime podían ser retiradas del pasivo del balance de las instituciones financieras, y transferidas a fondos de inversión o planes de pensiones.
Luego, con el compromiso de priorizar el cumplimiento de la deuda con los de mejor rating o calificación de riesgo algunos de los famosos MBS fueron rebautizados como CDO (Collateralized Debt Obligations). El que compraba los CDO, asumía un alto riesgo de impago, cobrando mayores intereses.
Otros títulos creados para ?reducir el riesgo? de las hipotecas subprime fueron los CDS (Credit Default Swaps) los cuales eran una especie de permuta financiera donde el vendedor hacia una serie de pagos al comprador y a cambio recibía el derecho sobre los flujos de la hipoteca en caso de que el mismo cayera en una situación de impago como en el caso de bancarrota o restructuración.
Sin embargo, al aumentar la tasa de interés en el mercado financiero de los Estados Unidos el castillo de naipes se derrumbó. Se produjo un aumento exponencial en la tasa de morosidad y, por consiguiente, las ejecuciones o embargos de dichas unidades habitacionales.
La falta de pagos y embargos sucesivos generaron un efecto dominó sobre todos los títulos emitidos sobre las hipotecas de alto riesgo haciendo caer estrepitosamente el valor de mercado de estos activos financieros. A partir de principios del año 2007, las instituciones financieras más grandes del mundo comenzaron a reportar enormes pérdidas en sus estados financieros producto de la caída en el valor de mercado de todos los títulos relacionados con hipotecas de alto riesgo.
En febrero de 2007 el banco global de capital inglés HSBC anuncia que las hipotecas subprime tendrán efecto sobre sus ganancias. En septiembre del mismo año, otro banco inglés, el Northem Rock es rescatado por el Banco de Inglaterra por la suma de 45 mil millones de dólares.
Al final de dicho año, Charles Prince renuncia de la presidencia de Citigroup y anuncia que las pérdidas de la entidad al final de año estarán entre 8 mil y 10 mil millones de dólares.
Pero, al año siguiente la situación sería aún peor. En menos de nueve meses desaparece la Banca de Inversión en los Estados Unidos con mas de ciento cincuenta años de existencia. Bear Stearns y Lehman Brothers van a la quiebra provocando una pérdida de recursos sin precedentes en la historia financiera de los Estados Unidos.
Merrill Lynch es comprada por Bank of America. Morgan Stanley y Goldman Sachs piden a la Reserva Federal autorización para convertirse en bancos comerciales con el objetivo de mejorar su posición financiera y recibir depósitos del público.
Se desploma Wall Street y las principales bolsas de valores de todo el mundo. El Congreso norteamericano aprueba un paquete de ayuda por 700 mil millones de dólares para ir en auxilio de las instituciones financieras y las autoridades estadounidenses coordinan acciones con los países del G-8 para tratar de detener la hecatombe financiera más grande de la historia.
La crisis financiera comienza a tener efecto en la economía real produciendo una enorme caída en la actividad productiva a nivel global. Debido a la interrelación de los mercados, anteriormente descrita, caen estrepitosamente el consumo, la producción y el empleo. El mundo se encamina a una terrible recesión económica de preocupantes consecuencias para la humanidad.
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