Por Ramón Flores el 18-Aug-2007 | Esta tarde hemos tenido la oportunidad de ver en acción simultáneamente a cuatro de los grandes animadores de la Bundesliga. Por el Weserstadion ha pasado un vendaval procedente de Munich que ha dejado al aire todas las miserias del Werder Bremen (0-4), mientras que en Gelsenkirchen, en el derby más importante del Ruhr, el Schalke se ha tomado cumplida venganza de sus verdugos en el pasado ejercicio, administrándole al Borussia un varapalo casi igual de contundente (4-1). Merece la pena detenerse un poco en cada uno de los conjuntos, para ver qué aspecto presentan en este comienzo de temporada.
Bayern Munich. Se está despertando el gran oso. De la mano de Hitzfeld, protagonista absoluto de la mayor parte de los grandes momentos de la entidad muniquesa en los últimos años -y cuyas ausencias intermitentes del banquillo sólo pueden entenderse desde la propia desgana- el tetracampeón de Europa parece haber dejado atrás el estigma de la pasada temporada y se parece al rodillo que siempre ha sido en sus buenos tiempos. Además, los fichajes de Ribéry y Toni le hacen candidato al título honorífico de equipo mejor reforzado del continente. El primero ha comenzado a un nivel estratosférico, mostrándose como el agitador nato que es tanto en la pasada jornada contra el Hansa Rostock como hoy en Bremen; su inicio de la jugada del tercer gol, de museo. El segundo, por su parte, se acredita día a día como uno de los últimos grandes nueves, y parece mentira que nadie lo sacara de la Fiore el pasado año. Dos partidos, dos goles y una sensación de peligro constante. Hoy le ha acompañado Klose de entrada, pero no hemos podido observar la viabilidad del doble nueve por la temprana lesión de éste. En el centro del campo el ex-Schalke Altintop aporta dinamismo y disparo lejano, la fuerza de Schweinsteiger y Van Bommel compensan lo liviano de Ribéry y el veterano Zé Roberto intenta, en lo posible, ordenar el juego -quizá siga siendo el puesto de mediocentro el hueco por cubrir-. En defensa Hitzfeld parece confiar en Demichelis en detrimento de Van Buyten, que fue un coladero la pasada temporada, y en los laterales han comparecido el eterno Lahm y el joven Lell. Teóricamente éste último cederá su puesto a Sagnol cuando el francés se recupere de su lesión, pero si marca más golazos como el de hoy sería para pensárselo; su trallazo a la escuadra ha sido lo mejor del partido. En el lecho de rosas que es la institución ahora, pues, sólo hay una patata caliente o debería haberla: la titularidad de un Kahn que ya lleva demasiado tiempo perdiendo más puntos de los que salva. Por lo demás, el Bayern asusta.
Werder Bremen. Seguramente no hay escuadra en Europa cuyo con una propuesta de ataque tan extrema como los de Thomas Schaaf; esta característica, tan agradecida para el espectador, se convierte en un arma de doble filo cuando se enfrentan a un buen equipo que domina el contragolpe y se adelanta en el marcador. Además, esta temporada han perdido a Klose y no parece que ni Samogo ni Almeida sean delanteros de su nivel. Hoy, con el partido cuesta arriba desde que Ribéry transformó un penalty en el minuto 30, hemos tenido una impresión de deja vu cuando, tras un córner a favor del Werder, el Bayern ha montado un contraataque de ¡4 contra 1! Tras el inevitable 0-2, los de Bremen se han quedado sin saber si querían ser toro o torero, y al final han sido cuatro como podían haber sido seis si los de rojo lo hubieran deseado. Ni Baumann ni los habitualmente seguros Mertesacker y Naldo han podido frenar al ataque muniqués, y el ex-ajacied Pasanen ha firmado una actuación cercana a lo horrible en el lateral derecho. Si a esto unimos el mal partido de Diego, que es el eje de este equipo, hallaremos la explicación final del desaguisado, especialmente doloroso para la afición de Weser por tratarse del archienemigo Bayern. Un punto en dos partidos, en cualquier caso, no es un comienzo muy alentador para un equipo que el año pasado peleó Liga y UEFA casi hasta el final.
Schalke 04. Con una alineación continuista que indica claramente que Mirko Slomka cree en los hombres que se quedaron a la puerta de la ensaladera el pasado curso, el Schalke ha sido en todo momento dueño de la pelota en un partido que se puso de cara muy pronto. Bien Rakitic, sin exagerar, en el puesto clave que antaño ocupabaLincoln, con Kobiashvili asentado como interior izquierdo, Bajramovic en la derecha, Ernst como cierre y los laterales haciendo constantes permutas con sus compañeros de banda, los azules han dominado claramente el tempo del choque y han comprendido rápido la debilidad del centro de la defensa del Borussia. En este sentido hay que destacar a Pander, que además de subir sin desmayo por la izquierda y centrar una y otra vez con peligro, ha transformado una gran falta directa -segunda en dos semanas- que ha supuesto el gol de la tranquilidad. Incisivos Asamoah y Kuranyi, que se fueron a casa con un chicharro cada uno, sólo falta ver si el equipo adquiere por fin la mentalidad de campeón que históricamente le falta.
Borussia. El equipo de Dortmund, que vivió muchos momentos de la pasada temporada al borde del alambre, tiene toda la pinta de volver a las andadas. Parece increíble que una zaga con dos centrales tan veteranos como Wörns y Kovac -llegado este último de la Juve para cubrir la baja de Metzelder- haya pasado el purgatorio de hoy con los balones aéreos, y haya concedido en especial los últimos dos goles, con los rematadores más solos que la una en el interior del área. De las últimas incorporaciones, muy discreto Buckley, que ha sido sustituido, y al menos batallador en el área el ariete Mladen Petric. Al equipo le falta un director de juego, que no puede ser ni el polaco Kuba B?aszczykowski ni mucho menos el voluntarioso Tinga. Lo más positivo, la profundidad de Dedé por la banda izquierda y el olfato de gol que aún conserva el paraguayo Valdez. Pero la cosa no pinta nada bien para los amarillos.
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