Por ARCENDO el 13-May-2008 | Me admira como cada vez más se valora el tiempo en el mundo del trabajo. Las empresas, sean del tipo que sean, se afanan por optimizar tempos y aprovechar cada momento que sus trabajadores pasan en la empresa. No escatiman gastos, ni recursos para conseguir que cada uno de sus peones rinda cada vez más y en el menor tiempo posible. Incluso existen cursos laborales para este fín. Posiblemente esta agitación enfermiza por obtener más y más, en el menor lapso posible, redunde en el abandono de otras funciones necesarias para el funcionamiento adecuado de las empresas y sus componentes. Porque precisamente, suele ser el plano humano, el que se queda más cojo. Pongamos el ejemplo claro de las operadoras telefónicas, ¿Quién no ha sufrido alguna vez el tedioso proceso de hablar con un servicio automático (robotizado) de Atención al cliente?: ?Si quiere hablar con el servicio técnico, marque el 1; si quiere hablar con un comercial, marque el 2? etc., etc. La relación humana, es nula y el cliente termina hastiado y al final acaba por apagar el aparato, sin ninguna resolución a su problema. ¡Y todo por ahorrarse el sueldo de otros operadores, que escuchen, resuelvan y encaucen la petición del cliente. Pues este ejemplo del que todos hemos sido víctimas alguna vez, no es exclusivo de las telefónicas, es un mal de casi todos los sectores, medicina, administraciones locales, empresas de servicios, etc. . Sin embargo, y aunque mal enfocado, no está de más que tanto las empresas como las personas, tomemos conciencia de la importancia del aprovechamiento del tiempo. Lo que ocurre es que, mientras que para esas empresas, el tiempo es oro; para nosotros los cristianos es GLORIA, y por eso el perderlo en naderias tiene mucho más delito. . La vida en esta tierra, es un tiempo para administrar la herencia del Señor, y así ganar el Cielo. ¿os acordáis de la parábola de los talentos?, El Señor condena en esta parábola a quienes no desarrollan los dones que Él les dio y a quienes emplean su tiempo en su propio servicio, en vez de servir a Dios y a los demás hombres. Es esta sin duda una importante llamada de atención, salida de la boca del mismo Jesús. Nuestra vida es breve. Por eso hemos de aprovecharla en cada minuto que tengamos. Si cuidamos la puntualidad y el orden, si procuramos llenar bien todas nuestras horas; si dedicamos la atención debida a nuestros deberes familiares, sociales y laborales; si ponemos en práctica la capacidad de amistad y aprecio por los demás, entonces sí estaremos aprovechando al máximo nuestros talentos recibidos. . ?Cuando el cristiano mata su tiempo en la tierra, se pone en peligro de matar su Cielo?. Aprovechar el tiempo es llevar a cabo lo que Dios quiere que hagamos en ese momento. Aquí y ahora, diligentemente, heroicamente. ¡Carpe diem!. . El tiempo, a pesar de que lo creamos nuestro, no nos pertenece, es un préstamo de Dios, y cuando esto se acabe, que se acabará, el Señor nos pedirá cuentas del mismo. Ayer, fue martes y 13 y ya pasó, ¿fue malo?, escuchad, y con esto termino, lo que dijo un Santo sobre el tiempo y las fechas: ?No existen fechas malas o inoportunas: todos los días son buenos, para servir a Dios. Sólo surgen las malas jornadas cuando el hombre las malogra con su ausencia de fe, con su pereza, con su desidia que le inclina a no trabajar con Dios, por Dios. ¡Alabaré al Señor, en cualquier ocasión!. El tiempo es un tesoro que se va, que se escapa, que discurre por nuestras manos como el agua por las peñas altas. Ayer pasó, y el hoy está pasando. Mañana será pronto otro ayer. La duración de una vida es muy corta. Pero, ¡cuánto puede realizarse en este pequeño espacio, por amor de Dios!?. ***
Pdta. La cita pertenece a ?Amigos de Dios? de San Josemaria Escrivá de Balaguer. * * * * *
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