WASHINGTON, EEUU.- Habló con la gravedad a que obliga un momento de crisis, pero con la confianza en las posibilidades del futuro, con una ligera insinuación sobre la naturaleza histórica de su ascenso a la presidencia.
Barack Obama aprovechó el discurso tras su toma de posesión el martes para trazar un panorama contrastante de la nación tal como está y cómo debería estar.
Y después impuso sobre todo el país la responsabilidad de pasar de la realidad actual a la promesa de un futuro mejor.
La pesada carga de la esperanza y del cambio no es tarea exclusiva del presidente, razonó, sino una misión compartida de todo el pueblo.
"Nuestra era de obstinarnos, de proteger intereses estrechos y de postergar decisiones desagradables... con toda seguridad esa era ha concluido", afirmó Obama. "A partir de hoy debemos alzarnos, desentumecernos y empezar de nuevo la tarea de reconstruir Estados Unidos".
Obama habló de una "nueva era de responsabilidad" y de "nuestro fracaso colectivo en tomar decisiones difíciles y preparar la nación para una nueva era".
Fue tanto un llamamiento a la responsabilidad individual como un repudio a los años de George W. Bush.
Las expectativas no pudieron haber sido mayores para Obama, conocido por su elocuencia como orador, y las colmó con un discurso a la vez compacto y poderoso. Sólo el tiempo dirá si sus palabras resonarán en la memoria colectiva como seguramente lo harán sus actos en el poder.
En vez de una colección de frases resonantes, su discurso de 18 minutos fue una pieza completa, merecedora de ser escuchada atentamente de principio a fin.
Sin buscar una resonancia retórica, el flamante presidente habló primero de los desafíos actuales.
"En estos momentos", dijo a la nación, "Estados Unidos ha seguido adelante no sólo por la habilidad o visión de los gobernantes, sino porque nosotros, el pueblo, hemos permanecido fieles a los ideales de nuestros fundadores y sus documentos fundacionales".
En contraste con la toma de posesión de John F. Kennedy, que habló de una trompeta resonante que convocaba al pueblo a prestar servicio, el de Obama fue un callado llamado a las armas.
En su inquebrantable descripción de los desafíos por delante, se hizo eco de las palabras de Franklin Roosevelt, quien habló en su discurso inaugural de las sombrías "dificultades comunes" que el país conquistaría en conjunto.
El discurso de Obama reconoció su lugar histórico como el primer presidente de raza negra en un lenguaje deliberado pero discreto.
| NOTAS VINCULADAS |
Discurso de juramentación de Barack Obama Obama jura ante más de un millón de espectadores Líderes de todo el mundo felicitan a Obama
Con esperanzas cautelosas, América Latina saluda al nuevo presidente de EEUU La asunción histórica renovará las esperanzas en el "país de las oportunidades"
|
Habló de sí mismo como "un hombre cuyo padre hace menos de 60 años quizás no habría podido servir en un restaurante local" pero que ahora prestaba el juramento más solemne de la nación.
Wayne Fields, profesor en la Universidad de Washington en San Luis y experto en retórica presidencial, dijo que era el modo de indicar que la nación había superado las divisiones del pasado. Al igual que Obama se siente cómodo con su propia identidad, opinó Fields, su discurso sugiere que también la nación tiene una nueva opinión sobre sí.
Fields dijo que el poder del discurso no radicaba en sus frases como para colgar en un cuadro, sino de su minuciosa evocación de un sentido de comunidad y determinación común.
Ted Sorensen, ex redactor de discursos de Kennedy, lo calificó de "excelente discurso, bien pronunciado".
El tiempo dirá si llegará a ser recordado entre los más grandes discursos inaugurales, agregó Sorensen. Pero acotó que el mensaje no sólo era poderoso por su contenido sino por su contexto.
"Dada la naturaleza histórica del cambio de presidentes exclusivamente blancos al primer presidente no blanco, y de ocho años de guerra y filosofía antigubernamental a un panorama completamente nuevo sobre política exterior y nacional", dijo Sorensen, "eso de por sí garantiza que el discurso perdurará".
Formaliza su gabinete
Sólo minutos después de jurar como presidente, Obama formalizó los nombramientos de su Gabinete, algunos de los cuales ya se encuentran en proceso de confirmación por el Senado.
Este fue el primer acto formal de su Presidencia que, a juzgar por todos los problemas que tiene pendientes, comenzará con fuerza desde el primer día.
Los presidentes tienen normalmente un margen de cien días antes de que son juzgados por sus primeras decisiones, pero Barack Obama ha prometido actuar con urgencia y por eso será probablemente evaluado desde el primer minuto.
La expectación que pesa sobre el presidente electo es tan grande como el sueño que cumplió hoy al jurar su cargo como el primer mandatario afroamericano de la historia de EEUU.
Sus primeras iniciativas serán analizadas con lupa, porque servirán de indicadores de lo que será su etapa en la Casa Blanca, según los analistas.
En su primer acto como Presidente, además de firmar los nombramientos de su gabinete, designó a responsables interinos de las agencias federales.
Pero para cambiar el rumbo de un país aquejado por dos guerras y una grave crisis económica, entre otros muchos problemas, hará falta más que eso, y lo más probable es que durante los primeros días Obama use su bolígrafo para suscribir decenas de decretos.
Sin embargo, las decisiones más importantes, como el cierre de Guantánamo, la retirada de las tropas de Irak o el nuevo paquete de estímulo económico necesitarán un tiempo para madurar y convertirse en realidad, según ha advertido el propio Obama.
El presidente electo también ha sugerido que esperará hasta que el Congreso anule el veto presidencial para la investigación de las células madre en lugar de revertir mediante decreto la prohibición impuesta hace un año por George W. Bush.
Obama ha prometido que se moverá "rápido" en los días iniciales de su mandato, y así, una de sus primeras órdenes será que los responsables del Pentágono y de las Fuerzas Armadas comiencen de inmediato a planificar la retirada de las tropas de Irak para dentro de 16 meses, según su asesor David Axelrod.
La agenda del presidente electo también incluye una reunión con su equipo económico para perfilar los últimos detalles del nuevo paquete de rescate, el cual quiere ver aprobado y firmado cuanto antes.
La fecha fijada hasta el momento para su entrada en vigor es el 13 de febrero.
En un plano menos político, pero también "vital", Obama, su esposa, Michelle, y sus dos hijas Malia, de diez años, y Sasha, de siete, comenzarán de inmediato a redecorar lo que será su nuevo hogar para los próximos cuatro años.
De hecho, en cuanto los Bush abandonaron hoy la Casa Blanca -ya están a punto de salir hacia Texas- la mansión presidencial se convirtió en un ir y venir de empleados y decoradores.
Tienen menos de seis horas para acometer el cambio en los amplios salones y habitaciones de la Casa Blanca, exactamente hasta que los Obama vuelvan del desfile tras la investidura.
Mientras tanto, los encargados de la mudanza sacarán por una puerta las pertenencias de la familia Bush, y por otra meterán los muebles, fotografías y cuadros de los Obama.
http://www.clavedigital.com/App_Pages/Portada/Titulares.aspx?id_Articulo=16661&