
La imaginación es un atavismo
de otras edades del día.
El llanto y la realidad
encienden la fogata
de las criaturas de la tarde
y sostienen con pesados hilos
de vacíos y dolor
los últimos resplandores de una luz
que también las abandona
en manos de una noche
que las hará morir una vez más.
En respuesta a este poema de Roberto Juarroz:
Las criaturas de la tarde
encienden las fogatas de su imaginación
y sostienen el cielo
con los finísimos alambres de la luz que se va.
Las criaturas de la tarde
saben que no deben hablar;
porque hablar es un atavismo
de otras edades del día.
Aunque sus palabras
podrían tal vez sostener a la noche.
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