Por ARCENDO el 09-Apr-2008 |  Hace unos días saltaba a los medios una noticia, que por lógica, no tendría que serlo: ?El Obispado de Ciudad Real expulsa a una lesbiana de una hermandad religiosa? (Diario El Mundo). ¿Es tan raro que una institución como la Iglesia Católica, tenga sus normas y por coherencia con sus sagradas creencias, las haga respetar?. Cualquier club, asociación o agrupación, tienen ciertos preceptos para su ingreso o mantenimiento en los mismos; incluso los partidos políticos, véase sino la reciente expulsión de Gotzone Mora del PSOE, por haber pedido el voto para otro partido. Si esto es así en el plano humano, ¿a que tanto revuelo cuando la Iglesia, pretende marcar sus límites?; la explicación es la de siempre, mostrar a la Iglesia como injusta y obsoleta con el fin de cambiarla y hacerla a medida de los que quieren una Institución alejada de todos los principios naturales, morales y divinos. El debate, no es homosexualidad si o no, es prostituir esta Santa Institución para acomodarla a los gustos de una sociedad sin valores. Donde el amor no cabe, la fidelidad es cuestionada y la misma vida está en entredicho. Si se empieza por desvirtuar todo y aceptar todo, se acabará dando por bueno, el divorcio, el aborto y lo que venga en aras del respeto a una libertad mal entendida. Amor y comprensión toda, chalaneo con los principios básicos de nuestra religión ninguno. Nuestro Maestro dio buen ejemplo de estos mercachifles, látigo en mano en el templo de Jerusalén. Estas personas son libres de vivir su vida, pero lo que no pueden ni deben hacer es cambiar las normas y reglas de la Iglesia para adaptarlas a su capricho; la Iglesia no puede cambiar, porque es eterna e inmutable, que no es ostracismo, sino principios firmes y únicos, en los que se asienta desde hace más de 2000 años. La Virgen no es un mero ícono folklórico a pasear en Semana Santa, la Virgen fue ejemplo vivo precisamente de todo lo contrario que defiende esta señora, sobretodo en la sumisión y la aceptación de su Hijo y a su misión. Nunca se quejó, siempre, desde su libertad, cumplió su voluntad. La aceptación de los mandamientos (de todos), está en la esencia de la Religión y no se pueden cambiar, en el plano humano es tan insensato como si yo dijera que quiero ser auxiliar de vuelo, pero como no hablo idiomas, los que tienen que cambiar son ellos y aceptarme para ese puesto; y en el plano religioso sería tan inconsecuente como decir, la Iglesia dice ?No hurtarás?, pero yo como soy cleptómano voy a pedir que cambien esa norma; sería absurdo (igual en el sexto mandamiento). Entonces, quizás, lo primero sería reconocer la viga en el ojo propio antes de proponer soluciones imposibles, antes tendría que hacerse ver sus anomalías, si las tuviere, y reconocer sus equivocaciones. La Iglesia en nada tiene que cambiar, es decir, si se tienen que aceptar unas normas o requisitos mínimos para pertenecer a cualquier asociación humana, por supuesto, en la Iglesia también; así que si lo que quieres es pertenecer a una cofradía RELIGIOSA, el consejo es que no hagas lo que la Iglesia no admite, al menos sin visos de culpa, ni arrepentimiento, ni voluntad de cambio. En resumen, y por lógica, lo que pretende esta señora sería una contradicción en los términos.
Leído 18 veces

|