Por Dadan Narval el 14-Jan-2008 | Guinea es una selección absolutamente desconocida para el gran público. Su único éxito internacional hasta la actualidad ha sido el subcampeonato de la Copa de África de 1976, que perdieron en la final precisamente frente a Marruecos. Nunca ha estado presente en un Mundial y en la Copa de África no ha pasado, en los últimos años, de los cuartos de final.
Quizá la máxima estrella de su historia haya sido Aboubacar Sidiki Camara, más conocido como Titi Camara, ex jugador del Marsella y del Liverpool, quien, sin ser un crack, dejó un gran recuerdo en todos los equipos por los que pasó por su compromiso y su calidad humana. La relevancia de la figura de Camara para la historia futbolística del país, da la medida del nivel en el que se ha desarrollado la misma.
En esta tesitura, muchos podrán pensar que Ghana y Marruecos no deberían de tener problemas para ganar a esta selección. Se equivocan, si bien Guinea no tiene buen cartel como selección, la presencia en su equipo de hombres de calidad la convierten en una selección peligrosa. Da fe de ello Argelia, que ha sido eliminada en la fase previa por el equipo del este de África.
Guinea es entrenada por Robert Nouzaret, ex manager del Lyon y del Toulouse, entre otros, y que precedió a Henri Michel en Costa de Marfil, quien ha dejado su sello particular excluyendo de la lista final a tres de los mejores jugadores del país. La primera de las ausencias fue anunciada hace ya un mes, por lo que no ha sorprendido a nadie. Se trata de la del delantero centro Kaba Diawara, ex del Arsenal y del PSG, que ha sido uno de los habituales de Guinea desde que se decidiera a jugar con los africanos, pues él es francés y había sido internacional Sub21 con el país galo. Las otras dos ausencias son más que sorprendentes y sólo se entienden por motivos disciplinarios. Son las de Sambegou Bangoura (Boavista) e Ibrahim Yattara (Trabzonspor). El primero es un delantero centro fuerte y rápido que destacó hace unas temporadas en las filas del el Lokeren y el Standard de Lieja belgas. Con esa carta de presentación fue el fichaje estrella del Stoke City de la Firt Division inglesa, pero a pesar de sus goles, sus faltas de indisciplina terminaron con su traspaso al Boavista portugués esta misma temporada. Yattara, por su parte, es uno de los futbolistas con más cualidades de África. Extremo de una habilidad inaudita y facilidad para el gol, tiene en su mentalidad su mayor hándicap. Dentro del campo, en ocasiones desaparece sorprendentemente de los partidos; fuera del mismo es protagonista habitual de actos de indisciplina.
A pesar de estas tres importantes ausencias, Guinea tiene una plantilla suficiente para intentar dar la campanada en el Grupo A. En la portería el ex guardameta del AmaZulu sudafricano Kémoko Camara, actualmente sin equipo, parte con ventaja con respecto a sus dos competidores, los desconocidos Naby Diarso (Satellite FC) y Naby Yattara, que juega en el RACS Couillet de la tercera división belga. Pocas, muy pocas garantías ofrecen este trío de porteros.
La defensa, por ello, tendrá que esforzarse al máximo en su labor. En el centro de la misma destaca la presencia del jugador del Celtic escocés Diambobo Baldé, un central que a pesar de cometer algunos errores espectaculares puntuales, es muy difícil de superar, sobre todo en carrera. Junto a él formará el enorme Oumar Kalabane (Manisaspor), un seguro sobre todo en los balones altos que, además, suele tener buenos registros goleadores en jugadas a balón parado. El joven Mamadou Diallo (Sivasspor) es el recambio natural de ambos. Los laterales serán, por la izquierda, el canterano del Parma Ibrahima Camara (Le Mans), y por la derecha el ex del Lens Daouda Jabi, actualmente en el Trabzonspor turco. Se trata de dos laterales que saben subir la banda, y, lo que es más importante, que saben cerrar bien los espacios para los extremos rivales. Sin duda, del funcionamiento de esta defensa dependerán gran parte de las esperanzas de Guinea en la competición.
En el centro del campo de Guinea hay un importante contraste entre unos interiores de calidad y unos mediocentros prácticamente desconocidos. Probablemente las tareas defensivas recaigan en el central reconvertido a pivote Habib Baldé (Reims), acompañado del jugador del Sivasspor turco Kanfory Sylla. Las otras opciones son la del jugador del Ismailia Sports egipcio Samuel Jonson y Mohamed Cisse (Bursaspor). En las bandas es donde Guinea tiene pura dinamita. Por la derecha jugará Pascal Feindouno (St Etienne) un jugador que hace años prometía muchísimo y que, tras una época de caminar por el desierto, ha renacido con hambre renovada. Por la izquierda, el habilísimo Souleymane Youla (Lille) será sin duda una pesadilla para los laterales diestros que tengan la desgracia de tener que cubrirle.
Cualquiera de estos dos hombres, por otro lado, podría formar en algún partido como delanteros. En principio, sin embargo, las opciones que Robert Nouzaret manejará para la dupla de ataque serán las de Fode Mansaré (Toulouse) e Ismael Bangoura (Dynamo Kiev). Con más gol el segundo que el primero, Mansaré jugará algo más retrasado e incluso, por momentos, permutará su posición con alguno de los dos extremos. Ismael Bangoura, por su parte, ha de ser siempre la referencia ofensiva en el juego de los guineanos.
Como alternativas de segundo nivel, Nouzaret ha decido convocar a dos jóvenes que aín no han debutado en partido oficial con Guinea. Se trata de Karamoko Cisse (Verona) y Victor Correa (Cherbourg), cuya contribución probablemente sea meramente testimonial.
Con esta plantilla a Nourzaret no le quedará más remedio que jugar al ataque. Así le obligará la descompensación de un centro del campo en el que la calidad en las bandas contrasta con la falta de experiencia y garantías de los hombres responsables de la destrucción del juego del contrario. Esto, en principio, nos brindará la oportunidad de ver un partido inaugural previsiblemente brillante, en el que los guienanos se enfrentarán a las estrellas negras de Le Roy. Contra Marruecos, sin embargo, esto puede ser un handicap, en la medida en que los marroquíes harán del contraataque su mayor arma. Con todo, Guinea tiene cualidades suficientes para intentar dar la campanada, ante los magrebies.
LA ESTRELLA: Pascal Feindouno (26 años, AS Saint-Etienne): El 29 de mayo de 1999 el Burdeos un jovencísimo desconocido llamado Feindouno anotó en el Parque de los Príncipes el gol que dio al Burdeos de Micoud, Wiltord, Benarbia y Musampa la liga francesa (2-3). Aquella proeza situó al joven delantero guineano en el mapa del fútbol mundial y pronto se habló de él como una de las mayores promesas mundiales. Sin embargo, Feindouno no terminó de cuajar en el Burdeos en ninguna de sus dos etapas -entre las cinco temporadas que estuvo en las filas del equipo escapulario, pasó una cedido en el modesto Lorient, con el que consiguió la proeza de vencer la Copa y la Copa de la Liga en una misma temporada-. Sin embargo, tras salir de Burdeos en 2004, explotó definitivamente en las filas del Saint-Etienne en el que juega tanto de medipunta o segundo delantero como de interior diestro. En Guinea tendrá la responsabilidad de liderar el ataque del equipo y de enlazar con el goleador Ismael Bangoura.
LA AUSENCIA: Ibrahim Yattara (27 años, Trabzonspor). Un excelente extremo diestro, dotado de una habilidad impresionante, que ha sido excluido por Nouzaret presumiblemente por decisión técnica. Sin duda Guinea echará en falta el plus de calidad que Yattara aporta al equipo.
ATENCIÓN A?: Ismael Bangoura (22 años, Dinamo de Kiev). Se trata de un punta rápido e inteligente que hace de su colocación en el área y de su velocidad en el desmarque sus principales armas. Se dio a conocer el año pasado en el sorprendente Le Mans con el que marcó doce goles en treinta y tres partidos. Con esta carta de presentación, el Dinamo de Kiev lo reclutó por nada menos que cinco millones de euros. En Ucrania, sus goles le han convertido en uno de los favoritos de su afición. Será la punta de ataque del conjunto guineano.
PRONÓSTICO: Apostamos por la sorpresa. Será segunda de grupo. En cuartos, no obstante, será apeada.
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