Por Dadan Narval el 14-Jan-2008 | Los ?leones del Atlas? se dieron a conocer al mundo en el Mundial de Mexico de 1986. En aquella cita, Marruecos asombró a propios y extraños con un fútbol defensivo, y tácticamente impecable, que hizo que ni Polonia ?que recordemos que venía de jugar las semifinales en España 82- ni Inglaterra consiguieran alojar el balón en las redes del meta marroquí y auténtico líder de aquella selección, Zaki Badou. En su último partido de grupo, Maruecos culminó la sorpresa venciendo por 3-1 a Portugal y clasificándose a los octavos de final, donde les esperaría la todopoderosa Alemania. Los leones del Atlas consiguieron frenar sistemáticamente las acometidas de los alemanes y a punto estuvieron de lograr una gesta mayor. Por desgracia, en el minuto ochenta y siete de partido, y a balón parado, un tal Lothar Matthaeus terminó con las esperanzas africanas.
Previamente, Marruecos había participado en el Mundial 70 ?en el que arañó un empate ante Bulgaria- y se había hecho con la Copa de África de 1976, en su segunda participación en el campeonato. La selección marroquí era la segunda del Magreb en hacerse con el título, después de Egipto, terminando con catorce años de dominio de equipos del África negra. A pesar de este éxito puntual, Marruecos era considerada una selección menor en África, tan sólo conocida por ser el país de origen del ilustre Larbi Benbarek.
Tras el de México 86, no sería hasta 1994 que Marruecos volvería a jugar un Mundial. En aquella ocasión, en Estados Unidos, quedó encuadrada en un grupo junto a Holanda, Bélgica y Arabia Saudita. En principio, cabía posibilidad de sorpresa, pues recordemos que en aquel momento el tercer clasificado podía pasar a la siguiente ronda. Sin embargo, aquel grupo, en el que ya se encontraban hombres como Hadji, Naybet, El Khalej, Triki o Azzouzi, sin hacer un mal fútbol, perdió sus tres encuentros, incluido el que les enfrentó a los saudíes, que a la postre serían inesperados líderes del grupo.
Las bases para formar un buen grupo, sin embargo, estaban ya sentadas y en Francia 98 Marruecos se presentó en la fase final con un equipo que prometía muchísimo, liderado por ?el Maradona del Atlas?, Mustapha Hadji. Tras empatar con Noruega y perder inapelablemente con la poderosa Brasil, Marruecos llegó a la última jornada con posibilidades de clasificarse a octavos de final. Para ello, habían de darse dos condicionantes: que vencieran a Escocia y que Noruega no ganara a Brasil. El primero de ellos se cumplió. Marruecos, aplastó a los escoceses con el fútbol ofensivo y alegre que ya habían desplegado, con distinto éxito, ante las otras dos compañeras de grupo. Dos goles de Bassir y uno de Hada firmaron el 3-0 final. Sin embargo, las malas noticias llegaron de donde menos se preveían. En el penúltimo minuto del partido Brasil-Noruega, el árbitro del partido, el estadounidense Esse Baharmast se inventó un penalti a favor de los europeos que, transformado por Rekdal, dejó injustamente en la calle a los marroquíes. La prensa internacional, no obstante, alabó al equipo entrenado en aquel entonces por Henri Michel ?famoso por haber dirigido a Francia en Mexico 86- por la calidad de su fútbol.
Aún cuando después de aquella cita el futuro parecía prometedor, estos diez últimos años han sido para Marruecos, en lo futbolístico, para olvidar. Sólo en la cita de la Copa de África de 2004, en la que perdieron la final frente a sus acérrimos rivales de Túnez, organizadores del torneo, se puede decir que hicieran un buen papel. En el resto de fases finales pasaron con más pena que gloria, cayendo en todas en la primera ronda.
En lo relativo al Mundial, en la cita de 2002, fue la sorprendente Senegal quién les apeó en la fase previa por el golaveraje. En 2006, aún fue más dura la derrota en fase previa, por cuanto ésta sucedió ante los rivales tunecinos, a quienes debían una revancha. En el último partido del grupo clasificatorio, Marruecos debía ganar fuera de casa. El encuentro, finalmente, terminó con un empate a dos después de que los leones del Atlas llegaran al descanso venciendo.
Tras aquella derrota Zaki Badou, que había hecho un excelente trabajo con la selección, fue sustituido por el ?doctor blanco? Philippe Troussier, quien duró poco en el cargo. Posteriormente, un manager local, Mohammed Fakir, se hizo cargo del equipo hasta que la federación decidió recurrir finalmente a quien mejor juego había logrado para los leones del Atlas. Henri Michel, que había dirigido a la selección en 1998, fue reclamado para recuperar para los marroquíes el prestigio perdido.
Michel, que venía de firmar un excelente papel con Costa de Marfil en Alemania 2006, pronto comenzó a demostrar el porqué de su fama, que si bien no quedó certificada en la roda previa, en la que Marruecos no ha terminado de practicar un fútbol excelente, sí fue destacada en sendos amistosos jugados a finales de 2007 en los que Marruecos empató con Francia (2-2) y aplastó a Senegal (3-0). Tras estos dos encuentros, la prensa internacional ha vuelto a posar sus ojos en la selección marroquí y, por ello, esta edición de la Copa de África de 2008, es afrontada por nuestros vecinos del sur con renovado optimismo.
En el equipo seleccionado por Henri Michel para Ghana 2008 no ha habido demasiadas sorpresas. En lugar de optar por un cambio generacional, el entrenador francés ha preferido mantener en el mismo a los hombres habituales de los últimos años. Como resultado, Marruecos formará en esta edición de la Copa de África con un grupo veterano, en el que el más joven de sus jugadores será Michaël Chrétien, de veintitrés años. Destaca en la misma la baja por lesión del jugador del Anderlecht Mbark Boussoufa, un ídolo en Marruecos y una pieza clave del sistema de Michel.
En la portería, a falta de mejores garantías, Michel se ha visto obligado a convocar al irregular Khalid Fouhami (Raja Casablanca), de treinta y cinco años. Un portero muy discutido en el país africano que, sin embargo, no encuentra en Nadir Lamyaghri (Wydad Casablanca) y Abdelilah Bagui (Maghreb Fes) suficiente competencia. Con todo, cualquiera de los tres puede ser titular y no serían de extrañar cambios en la meta durante el campeonato. Sin duda, esta es la línea más débil del combinado marroquí.
En defensa dos veteranos con experiencia en la Premier como Abdeslam Ouaddou (Valenciennes) y Talal El Karkouri (Qatar FC) serán los centrales. El lateral diestro será el jugador del sorprendente Nancy francés Michaël Chrétien. Se trata de la máxima promesa del fútbol marroquí y, sin duda, de uno de los fijos de Michel en la alineación. Su equivalente en la izquierda será, presumiblemente, el jugador del Dinamo de Kiev Badr El Kaddouri, un buen carrilero que puede actuar también como volante.
En el centro del campo las tareas defensivas recaerán en Youssef Safri (Southampton), un centrocampista eminentemente destructor. Acompañándole, dada la baja de su mejor jugador, Mbark Boussoufa, estará Abdelkarim Kissi (Enosis Neon Paralimni.) o el jugador del CSKA de Sofía Abderrahman Kabous. Sin duda ambos hombres tendrán la responsabilidad de, si bien no hacer olvidar a ?Baradona?, como se conoce a Boussoufa, sí al menos de que no se le eche demasiado en falta.
En las bandas, el ex de la Roma, Houssine Kharja, será el interior zurdo y por la derecha tendremos al jugador del Oporto Tarik Sektioui. Entre ambos han de conseguir compensar un centro del campo con cierto déficit organizativo. Como alternativa a estos dos estará el germano marroquí Youssef Moukhtari (Al Jazeera). Es de destacar la ausencia en la convocatoria del españolista Moha y del ex del Ajax Nourdin Boukhari que a priori se mostraban como las mejores alternativas para Sektioui y Kharja, pero que finalmente no estarán en Ghana 2008.
Lo mejor de Marruecos reside en su delantera. La dupla Youssef Hadji (Nancy) ?hermano menor de Mustapha Hadji- y Maroune Chamakh (Girondins Burdeos) forman una vanguardia rapidísima, capaz de volver loca a cualquier defensa del mundo. Como alternativas, Marruecos cuenta con Bouchaib El Moubarki (Grenoble) y Moncef Zerka (Nancy), que sin ser malos jugadores, en ningún caso llegan al nivel de los primeros.
En conjunto, el bloque de Henri Michel es un equipo que, si bien no goza de las virtudes individuales de selecciones como Nigeria, Camerún o Costa de Marfil, es más que competitivo. Defensivamente son fuertes, y tienen una delantera rápida y letal, por lo que más que presumiblemente harán del contraataque su estilo de juego. Quizá por ello sea la marroquí una selección con más mimbres para destacar ante grandes rivales que ante equipos menores. De su capacidad para saber llevar el peso del juego ante Guinea y Namibia dependerá su éxito en la primera fase.
LA ESTRELLA: Marouane Chamakh (24 años, Girondins de Burdeos). Chamakh es la vanguardia de Marruecos y, con el permiso de Youssef Hadji, la máxima estrella del equipo. Junto a él precisamente formará una de las delanteras más temibles del campeonato. De su compenetración dependen las posibilidades de su selección.
LA AUSENCIA: Mbark Boussoufa (23 años, Anderlecht). EL mediapunta del Anderlecht, que también suele jugar como segundo punta, es un auténtico ídolo en Marruecos debido a que prefirió jugar con esta selección en lugar de con su Holanda natal. Su baja es todo un revés para Michel, que se verá obligado a improvisar para intentar que su ausencia no se note. Lo tiene difícil, toda vez que sus posibles sustitutos no parecen hombres de garantías.
ATENCIÓN A? Michaël Chrétien (23 años, Nancy): El sorprendente Nancy, segundo en la Ligue 1 en este momento, sin duda echará de menos a este lateral diestro, titular indiscutible en el equipo durante las seis últimas temporadas. Producto de su cantera, Chrétien nació en la misma ciudad, pero optó por jugar con la selección del país de sus padres. Solvente en tareas defensivas, Chrétien se suma al ataque con asiduidad. Ha sonado para el Sevilla estas mismas navidades.
PRONÓSTICO: Habrán de tener mucho cuidado con Guinea. Si pasan la primera fase, tendrán su techo en semifinales.
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