SANTO DOMINGO, República Dominican.- Cualquier solución que ponga en marcha el Gobierno dominicano para enfrentar los efectos de la actual crisis mundial debe pasar, indefectiblemente, por una reducción importante del gasto público.
El corte del gasto tendrá que estar acompañado de una mejoría de su calidad, desterrar el uso politiquero de los recursos del Estado y destinarlos a los servicios fundamentales para elevar la calidad de vida de la población y la productividad: la educación y la salud.
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| Isidoro Santana, Carlos Despradel y José De Ramón. |
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En la advertencia y la propuesta coinciden 4 experimentados economistas: Fernando Álvarez Bogaert, Carlos Despradel,
Isidoro Santana y José Luis De Ramón, al analizar los orígenes y evolución de la crisis financiera mundial, sus efectos en la República Dominicana, y las decisiones que podrían tomar el Gobierno y el sector privado para amortiguar los daños a la economía nacional.
Isidoro Santana. Para el economista Isidoro Santana se debe partir de que las medidas aplicadas en Estados Unidos y en
otras economías de gran envergadura no son las que se deben poner en práctica en una economía pequeña, de escaso desarrollo como la dominicana.
Señala que en EE.UU y en la Unión Europea básicamente la preocupación de las autoridades es promover que aumenten el
consumo y la inversión, para que haya más producción y más empleo y evitar una recesión.
?Desde ese punto de vista, lo que se ha estado haciendo y lo que cualquier economista recomendaría es bajar las tasas
de interés, aumentar el gasto público y bajar impuestos para poner más dinero en manos de los consumidores, en manos de
los hogares, para facilitar el consumo y aumentar el dinamismo de la economía?, explica.
Por el contrario, en el caso de República Dominicana en estos momentos el problema fundamental es el déficit en la cuenta
corriente en la balanza de pagos, y la amenaza de inflación por los problemas que pudieran venir en caso de inestabilidad en la tasa de cambio.
?En República Dominicana es al revés, no es evitar la recesión, sino que las políticas públicas contribuyan a disminuir el gasto nacional, esto es a disminuir, el consumo, a disminuir la inversión y el gasto del gobierno?, precisa.
En cuanto al sector privado, Santana le recomienda que evite a toda costa endeudarse en dólares o en otras divisas.
Advierte que aunque las autoridades del Banco Central estimularían que las empresas tomen préstamos en dólares en el
exterior para asegurar flujos de capitales hacia el país, no sería recomendable en estos momentos.
Carlos Despradel
Como Santana, Despradel resalta que el Gobierno perdió una gran oportunidad para adaptar la tasa de cambio a la realidad cuando las autoridades, sobre todo las del Banco Central, disfrutaban de los más altos niveles de confianza de parte de los agentes económicos y de la población.
?Se perdió la oportunidad, y éste es el momento en que no hay lugar para otra cosa que no sea jugar a mantener la estabilidad?, advierte.
Sostiene que la crisis ha llegado en momentos en que los sectores productivos ya estaban sumamente golpeados debido a que en los últimos dos o tres años no han tenido acceso al crédito bancario.
?Todo, absolutamente todo el crédito bancario ha ido a las importaciones y a los préstamos al consumo. En consecuencia, es lo que tenemos hoy en día, un modelo de importación, que castiga a la producción?, sostiene.
También señala, en coincidencia con los demás panelistas, que la política monetaria dirigida a apreciar la moneda al margen del mercado, ha operado como un incentivo a las importaciones y un impuesto a la producción nacional y a las exportaciones.
Insiste en que el Gobierno debe controlar y disminuir el gasto. A los empresarios les advierte que pensar en la reactivación de la economía a corto plazo es una quimera.
?Creo que el sector privado tienen que tener mucha prudencia en estos momentos, ser prudente en sus inversiones, sobre todo si lo hace con capitales extranjeros, como lo hizo en el pasado, y tiene que tener prudencia en sus inventarios?, explica Despradel.
Economía mundial y EE.UU
En estos momentos EEUU trata de activar el consumo. Para Despradel es una tarea muy difícil, porque el aumento del consumo provino de los instrumentos financieros que generaron la crisis, y no de la producción.
Pero, aun en caso de que EE.UU halle un mecanismo para relanzar la economía, más allá de la actual inyección superior a
US$700 mil millones, tendrá que buscar dinero para enfrentar un déficit de US$800 mil millones en su balanza comercial.
Este déficit impediría a EE.UU seguir importando bienes para su consumo, pero si deja de importar entonces podría paralizar la economía mundial.
?¿Como lidiará EE.UU con este problema??, pregunta.
El retorno triunfal de Keynes La gravedad de la crisis en Estados Unidos es de tal magnitud que el gobierno ha dejado a un lado la ortodoxia, y ha intervenido la economía con más de 700 mil millones de dólares.
?Vamos a ver al gobierno americano rescatando a Keynes (John Maynard). En un programa keynesiano típico, yo creo que en Miami, que tiene 10 años que no hace una carretera, vamos a ver al gobierno gastando en autopistas, y otras construcciones, para poner la economía en movimiento.
El gobierno de EE.UU va a gastar lo que tenga que gastar para recuperar la demanda, sin ningún bochorno, porque con esta crisis la virginidad se perdió, aquí no valen las ideologías?, observa José Luis De Ramón.
Cree que a pesar de los problemas, el gobierno de EE.UU mantiene su credibilidad ante los inversionistas del todo el mundo, que prefieren invertir en los bonos del Tesoro, aunque prácticamente no obtengan ninguna ganancia, antes que arriesgarse en estos momentos colocando sus valores en los bancos.
?La diferencia es que la gente cree en el Gobierno americano infinitamente más que en la banca?, observa.
Grandes cambios acelerados
Para el economista Fernando Álvarez Bogaert el mundo está viviendo cambios económicos de manera acelerada. Resalta que al combinarse la revolución tecnológica con la globalización económica, del 82 al 2007, el número de consumidores reales en el mundo (los que compran bienes durables) pasó de 1.4 mil millones a 2.2 mil millones, aumento que antes de esa época se habría llevado 150 años.
?Eso ha tirado por el suelo todos los paradigmas económicos, las teorías económicas, y tenemos cambios abruptos indiscutibles. Es decir un cambio que crea una ecuación totalmente nueva a nivel mundial?, expresa.
Enfatiza que al momento que China e India aumentan los salarios reales, porque su productividad ha estado aumentando, se registra un mercado virtual las 24 horas del día.
?Tenemos los mercados de Hong Kong, de Singapur, de Shangai, de Dubai, de Francfort, el de Londres o el de Nueva York. Entonces esta realidad hace que los efectos se magnifiquen. Tenemos agentes de Wall Street que se levantan a las 4 de la mañana, para dar seguimiento a los mercados asiáticos?, precisa.
La cifra:
El 82 por ciento de los norteamericanos está convencido de que la economía estadounidense ya se encuentra en una recesión, por efecto de la crisis generada por la quiebra de las grandes compañías financieras y bancos. La crisis de EE.UU se ha expandido a las principales economías de Asia y la Unión Europea y, consecuentemente a los países del Tercer Mundo.