Por Marcia Medina Cruzata*
El desarrollo de la Cultura Nacional es en primer lugar un producto de las luchas de clases [...]. Walterio Carbonell
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Lo mejor de la cultura cubana como expresión de lo más auténtico y heroico de su pueblo, ha mantenido por más de 200 años una trayectoria inconfundible, y ha sido, es y será ?escudo y espada de la nación?, a pesar de que la historiografía burguesa nos haya vendido una ?rosada, perfecta e idílica novela de Corín Tellado?.
A decir de Walterio Carbonell: ?Los intelectuales burgueses han pintado con el más bello de los colores el pasado de su clase, han idealizado el pasado de la ?burguesía? esclavista y exagerado los méritos de esta clase hasta lo infinito?.
Es la Revolución de 1959 la que propicia cambios significativos en la sociedad y en la forma del quehacer cultural que hasta entonces estuvo en manos de una minoría, la burguesía cubana.
Se comienza así a visualizar el trabajo cultural en las comunidades, es decir, el trabajo directo con el hombre, haciéndose énfasis en su formación estética, estimulando un pensamiento y un actuar propios, y reafirmando las palabras del Che en la carta dirigida a Quijano: ?No debemos crear asalariados, dóciles al pensamiento oficial? (El socialismo y el hombre en Cuba)
Con la institucionalización del país se crean galerías de arte, museos, bibliotecas, cines, salas de video, casas de cultura, etcétera, cumpliéndose así la máxima martiana de que ?Hombre es algo más que ser torpemente vivo: es entender una misión, ennoblecerla y cumplirla?.
Todas estas instituciones trabajan con un programa sociocultural elaborado a partir de un diagnóstico y, por ende, tienen una incidencia directa en las comunidades y barrios. Dicho programa contó inicialmente con un ejército de bibliotecarios, promotores, museólogos e instructores de arte en las diferentes manifestaciones, y se comienza el rescate de las tradiciones populares, vedadas hasta el momento; se hacen públicas y participativas; el escenario: la comunidad; el actor, el hombre que vive en ella.
Durante los cuatro primeros años de la década del 90, dirigí en el municipio de Santiago de Cuba de esa provincia, el Sistema de Casas de Cultura. Fueron años difíciles (Período Especial), pero fructíferos. Existía entonces una voluntad política a nivel central que facilitaba el trabajo del pujante movimiento de artistas aficionados, focos y portadores culturales que incidían junto con los intelectuales y artistas en sus comunidades; la Tumba Francesa, el Proyecto Sociocultural del Tivolí, la Conga de los Hoyos, por mencionar algunos, que traían un trabajo anterior de formación de personal técnico calificado, y de público durante los años 60, 70 y 80.
Hace ya un año y nueve meses que estoy dirigiendo el Municipio de Cultura de la Habana del Este, después de un largo periplo por la Biblioteca Nacional José Martí. Para mi ha sido como volver milagrosamente a mis inicios a través de una ruta muy interesante y cargada de experiencias, pero el escenario, el actor y las circunstancias no son las mismas aparentemente.
Al releer ?Literatura y arte nuevo en Cuba? es como si estuviésemos hablando y viviendo el presente, y cito a Ambrosio Fornet en su ensayo ?El intelectual en la Revolución?: ?Un paso más y las viejas preocupaciones metafísicas serán sepultadas por las dramáticas exigencias del combate diario. Los riesgos son enormes ?van desde la deserción hasta el extremismo, desde la insolencia hasta la repetición mecánica de fórmulas y consignas [...].
Unido a lo anterior, en un territorio como el nuestro existen factores objetivos que han propiciado que coexistan simultáneamente la Cultura de la Resistencia y la Resistencia de la Cultura, sin que se excluyan, como dos categorías filosóficas. A continuación enumeraré las tendencias más visibles, desde mi punto de vista, para hacer esta afirmación.
La Resistencia de la Cultura Cubana se evidencia en:
1. A pesar de que los programas culturales parten de un diagnóstico científico, no son tenidos en cuenta en la práctica, por quienes trazan y hacen cumplir la estrategia del Estado.
2. Deficiente estrategia comunicacional del programa a nivel de territorio.
3. Serias restricciones económicas en el mundo que inciden en el país.
4. No contar en los municipios con una asignación de CUC (unidad cubana convertible o peso convertible).
5. Feroz bloqueo al país por parte de 11 administraciones sucesivas del gobierno de los Estados Unidos.
6. Éxodo del sector de profesionales con alta calificación buscando mejoras salariales y condiciones de trabajo.
7. Intentar administrar los procesos artísticos e intelectuales por parte de algunos funcionarios. Aquí me detengo y recuerdo una frase de Martí a Gómez, válida para la cultura: ?General, no se funda una República, como se dirige un ejército?.
8. Pensar que las ?batallas? se ganan sólo con el quehacer de las instituciones nacionales y olvidar que el relevo está en lo que seamos capaces de lograr en nuestras comunidades con un enfoque coherente y poniendo los recursos donde hacen falta de verdad.
La Cultura de la Resistencia puede visualizarse a partir de los conceptos ?movilidad, desarrollo, transformación e independencia? definidos por Cintio Vitier en su artículo ?Resistencia y libertad?: ?Si no liberamos las fuerzas generadoras implícitas en la resistencia, nos arriesgamos a convertirla en un ídolo paralizado?.
Este territorio, Alamar, no ya el municipio Habana del Este, es pionero en liberar en el plano cultural fuerzas generadoras de resistencia. Entre muchas están los proyectos de promotores o líderes naturales que con recursos propios comprometen a la comunidad de forma significativa logrando la interacción necesaria entre ambos. Muchos ejemplos ilustrarían lo antes dicho, mencionemos algunos:
? Galería y Jardín de los afectos de Héctor Pascual Gallo
? Salida del cabildo Oba Yemí por la fundación de la Ciudad
? Brigada Artística El Quijote
? Proyecto identidad
? Proyecto Bunker
? Festival de Rap (Hoy La Capital de la Moña)
? Grupo de Teatro de las 10 mil cosas.
? Parquecito de los Cuentos.
? Proyecto Los Puentes
? Proyecto ArteNativa
Algunos han desaparecido por diversas causas, pero el Festival de Rap, resurge como La Capital de la Moña a partir del esfuerzo municipal; el Grupo de Teatro Las 10 mil cosas y la Brigada Artística El Quijote surgieron y desaparecieron por causas naturales sin haber sido visualizados por las instituciones.
Sin lugar a dudas, como expresara nuestro querido Walterio Carbonell, aún en estos tiempos: ?La Cultura Nacional es en primer lugar un producto de las luchas de clases?.
Depende de nosotros, los trabajadores de la cultura, que este proceso siga su devenir de forma natural. Depende de nosotros, los trabajadores de la cultura, que se respeten nuestras comunidades y se nos tenga en cuenta. Depende de nosotros asumir la Cultura de la Resistencia o la Resistencia de la Cultura con toda la libertad posible, pero con mucha responsabilidad.
Bibliografía
Carbonell, Walterio. Como surgió la Cultura Nacional, Ediciones Bachiller, Biblioteca Nacional José Martí, La Habana, 2002, p. 20. Fornet, Ambrosio. ?El intelectual en la Revolución, Congreso Cultural de la Habana?, Revista Revolución y Cultura, No. 5, Febrero, 1968, La Habana. Martí, José. Obras completas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, t. 5, p. 27. Vitier, Cintio. ?Resistencia y Libertad? pag. 103, Editorial Unión, 1999. Literatura y arte nuevo en Cuba / Miguel Barnet, Mario Benedetti, Alejo Carpentier, Julio Cortazar y otros. Barcelona : Editorial Laia, 1977. 188 pág.
*Lic. Marcia Medina Cruzata, Directora Municipal de Cultura, Habana del Este
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