Por Tía Política el 05-Nov-2007 | Alfonso Rojas Álvarez / Estudiante de Economía y Ciencias Políticas, UCR. Daniel Calvo Sánchez / Estudiante de Derecho y Ciencias Políticas, UCR. La definición de la palabra dictadura (del latín dictat?ra) es una forma de gobierno autocrática, en la cual el poder se concentra en torno a la figura de un solo individuo (dictador), estableciéndose un gobierno de facto (de hecho o non de iure) que controla los poderes del estado y legitima su poder en base al dominio de la fuerza. Encuentra su origen etimológico e histórico en tiempos de Tito Larcio en la Antigua Roma, donde el magistrado supremo recibía los nombres de "dictador" y "senador del pueblo" (dictator, magister populi ) y ejercía su autoridad por espacio de seis meses a lo sumo, período en el que quedaban en suspenso todos los procedimientos ordinarios. Sin embargo hoy el significado de esta polemizada palabra, parece verse manipulado, tergiversado y adulterado a conveniencia de un pequeño grupúsculo con ínfulas de libertadores que pretende a toda costa hacernos creer que en nuestro país la democracia es constantemente violada al antojo y conveniencia de nuestro presidente, así como de las grandes empresas multinacionales que hoy se encuentran expectantes de que el TLC entre en vigencia, para iniciar el trafico de órganos, robarnos la isla del coco, instalar reactores nucleares, sólo por citar algunas de las mentirijillas que estos intentaron vendernos en el pasado reciente. Son estas mismas personas las que frecuentemente exhortan al pueblo costarricense al derecho a la rebelión, democracia de las calles, proclamándose los verdaderos patriotas y no vende patrias, no dándose cuenta que son este tipo de actos los que constituyen una verdadera alevosía a la patria que prometen defender hasta con su cadáver. Curiosamente son ellos también los que fustigan todo tipo de injerencia extranjera en nuestro país, siempre que no sea ideológicamente concordante con ellos, puesto que cualquier ayuda internacional de organismos como Aliance for Responsable Trade, Public Citizen, o algún país solidario con su lucha pseudo-revolucionaria como Cuba o Venezuela siempre será bien recibida. Y es que lo ideológicamente concordante es la punta del iceberg del problema que hoy nos atañe, pues al parecer a muchas de estas personas, no les interesa la existencia de una aparente ?dictadura? en nuestro país, sino el adjetivo calificativo que acompañe a esta, donde el calificativo neoliberal tiene una connotación perversa rayando en lo cuasi-satánico, mientras el calificativo socialista un carácter bondadoso, altruista y abnegado. Puesto que se dejan decir que la actual administración Arias Sánchez es claro y vivo ejemplo de una ?dictadura neoliberal? donde los hermanos en el poder gozan de un irrestricto dominio del TSE, La Sala IV, la Asamblea Legislativa y los medios de comunicación, estos últimos cómplices flagrantes del fraude mediático que dio la victoria al Sí el pasado 7 de octubre. Ahora partiendo de las mismas premisas que estos utilizan para juzgar a la administración Arias Sánchez como dictadura, podríamos también decir que Hugo Chavez tiene no un supuesto, sino un total dominio sobre el Congreso, el Tribunal Electoral, el ejército y los medios de comunicación. Hugo Chavez es socialista sui generis. Por lo tanto, en Venezuela hay una dictadura socialista, así que lo que molesta no es que exista una dictadura (ya que apoyan un país donde efectivamente hay una, mientras se quejan en nuestro país donde simplemente consideran por juicios de valor la existencia de tal). Es cierto que las condiciones democráticas de cada nación deben ser analizadas dependiendo de su contexto y sus instituciones, pero no se puede apelar a esto para definir una democracia o una dictadura como mejor nos convenga, simplemente para fomentar una idea de rebelión ilegítima. Lo anterior pone al desnudo sus contradicciones argumentativas, imprecisiones y errores conceptuales, cometidos por ignorancia o malintención, donde una dictadura puede ser apoyada si resulta ideológicamente concordante o afín con sus intereses, mientras de no ser así debe ser condenada al ostracismo y al auto-flagelo. Revelando una vez más su frecuente ?espíritu de contradicción?, donde su genio se encuentra inclinado a contradecir siempre, incluso los veredictos dictados por la mayoría. Descargue gratis este post en formato mp3
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