Por Pol Gustems el 13-Jun-2011 |
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Seguimiento al Europeo sub-21 que se está disputando desde el pasado día 11 de junio en Dinamarca y en el que compite la selección española entrenada por Luis Milla.
Dormirse junto al balón, España 1- 1 Inglaterra: Las dos escuadras con planteles más poderosos, frente a frente en la primera jornada. Un duelo donde predominó el respeto al oponente y que llegaba demasiado pronto para resultar atractivo. España controló el ritmo del partido a través de una posesión avasalladora, en ciertas fases apartando a los ingleses del esférico durante varios minutos. Un control enorme que llegaba, sin embargo, en campo propio o recién superada la medular. Supo jugarle, pero no atacarle, a la férrea defensa inglesa comandada por Cnhris Smallig, el central del Manchester United, y Phil Jones, ayer del Blackburn Rovers, hoy también del United. En la selección de Milla, el centro del campo formado por Javi Martínez -retrasado como pivote-, Ander Herrera y Thiago, construyó un fútbol de toque perfecto para retroalimentarse, pero que se olvidó de nutrir a los atacantes: Mata, Jeffren y Adrián, poco participativos, sin acierto ni opción a crearse espacios para el remate. Quizá el panorama que predominó durante la mayor parte del encuentro tuvo demasiado que ver con el resultado, favorable a la selección española desde el minuto 14. El tanto lo marcó Ander Herrera, parece que con la mano, tras peinar Javi Martínez en el primer poste un saque de esquina lanzado por Thiago. Al contrario de lo que predicaba su juego, el gol llegó a balón parado.
El análisis de autocomplacencia puede valer. Con el marcador a favor, ante posiblemente su gran rival en el torneo, esperar con el balón parecía una táctica correcta. Más teniendo en cuenta la inoperancia de los británicos para crear, desconectados Welbeck y Sturridge arriba, inéditos Cleverley y Rose en las bandas. Lo que sucedió en el 87′, el empate de Welbeck -que recibió en fuera de juego- fue un accidente en un partido totalmente controlado. En cambio, también cabe el análisis crítico con las virtudes de ataque español. Jeffren y Adrián no suelen fabricarse ocasiones para ellos mismos. Bojan -que entró a falta de diez minutos-, algo más, pero no destaca en ese aspecto. Son delanteros que necesitan de un último pase que ayer no funcionó. A Thiago, el más apto para darlo, se le vio en su versión más comedida. En la progresión del mediocampista azulgrana existe un llamamiento continuo a la calma, al control de sus extravagancias técnicas. Y siguiendo esa demanda, cada vez más sus atrevimientos parecen más prudentes, menos imprevisibles. Incluso posicionalmente, llega menos a tres cuartos de campo, la posición donde aparece todo su genio. Ha demostrado haber aprendido labores tácticas, saber guardar la posición cuando el partido lo necesita, contenerse y no arriesgar en todas las jugadas. Ha crecido como futbolista, pero esto no debería implicar perdernos lo parte buena del Thiago alocado. En este sentido, se le requiere dar un paso adelante.
Lo mejor de Inglaterra llegó en el carril derecho, Kyle Walker, el lateral derecho del Tottenham que desdibujó todo el trabajo bien hecho de Dídac Vilà en ataque. Al de nuevo espanyolista se le vio fino en la combinación y dobló por fuera y por dentro a su interior, pisó área y creó peligro, pero después fue un espectador en las cabalgadas de Walker, potente como ninguno, brillante asistente en el gol del empate.
La irrupción de Xherdan Shaqiri, Dinamarca 0 – 1 Suiza: El hombre del partido, y de momento del torneo, es el futbolista del Basilea Xherdan Shaqiri, que se valió del buen planteamiento de su técnico, el suizo Pierluigi Tami, para amargar el debut a la selección anfitriona. Dinamarca puso en escena el 4-3-3 que implanta en todas sus categorías inferiores, levemente alterado por la posición de sus atacantes: Christian Eriksen, el futbolista del Ajax, con libertad de movimientos, y Nicki Bille, delantero del Villareal, que se alineó solo en la punta de ataque. El resto del organigrama danés era fiel al esquema, con las bandas muy ofensivas, dejando el trabajo sucio en el centro del campo para únicamente dos hombres: Povlsen y Jensen. Poca atención comparada con el despliegue suizo en la medular, con el trabajo de tres hombres y las ayudas constantes de los laterales. Todos ellos de técnica individual discutible (excepto otro jugador del Basilea, Granit Xhaka), pero de trabajo impagable. Suiza impidió la creación danesa, y sin muchas ideas más, una vez recuperados los balones en primera o segunda fase de presión, se los dejó al zurdo Shaqiri. Un tipo bajito, cercano al 1’70 pero con un tren inferior muy potente, que empezó frío escorado en la banda derecha, pero cuando se salió del guión y apareció por donde quiso, ganó el partido. Probó distintas veces el disparo lejano antes de acertar con la portería, en el minuto 49, con el que fue el primer y único tanto del encuentro. En esa ocasión, en vez de probar de lejos, se decidió por una jugada que bien habría podido firmar Messi, entró en el área sorteando varios adversarios y definió cruzado ante la salida del arquero danés.
No solo en las oportunidades que terminó, sino también en las que produjo -con especial mala idea en los pases entre líneas-, Shaqiri se ganó pleno reconocimiento. En el otro bando, deslucida actuación de Eriksen y protagonismo de su compañero de club, Nicolai Boilesen, que se prodigó con acierto por el carril izquierdo. Junto al sobrio central Bjelland, que recuerda al perfil de Daniel Agger, lo más destacado de la selección danesa.
Moravek cambia el partido, República Checa 2 – 1 Ucrania: Cuando el partido se decidía en el uno contra uno, en una primera mitad de batallas individuales en cada zona, el bloque ucraniano salía en ventaja, con jugadores más fuertes, más potentes y mejores técnicamente. Era cuestión de tiempo que en el duelo físico se impusieran los de amarillo, una estructura formada en esencia por futbolistas del Shakhtar Donetsk y del Dinamo de Kiev. Sin embargo, el escenario del partido sufrió un cambio brusco en el descanso. Entró Jan Moravek, mediapunta en propiedad del Schalke 04 y que esta temporada ha jugado cedido en el Kaiserslautern. Un jugador enclenque, lento, por lo que desprende seguramente irregular, pero un futbolista que entiende el juego. Sin hacer grandes jugadas, ni regates impresionantes, tocando con sentido, mejoró cada jugada que pasó por sus botas. La República Checa se avanzó por partida doble en jugadas que nacieron en Moravek. Sendas paredes con Ondrej Celustka -interesante lateral derecho fichado por el Palermo-, y Lukas Vacha se tradujeron en el doblete de Borek Dockal, que definió ambas con tiros imparables con la pierna zurda.
Ucrania partía como favorita gracias a una lista de seleccionados envidiable, con Yarmolenko (Dinamo), Rakitskiy (Shakthar) y Konoplyanka (Dnipro) como principales estrellas. Especial mención merece el central zurdo Rakitskiy, que en un control y medio pase insinúa más condiciones que su compañero de club Chigrynskiy en todo su periplo en Barcelona. Tuvo diferentes tareas y finalmente se incrustó en el centro del campo, en un conjunto al que le faltó asociación para inquietar a la portería rival. Biliy y Kravets lo consiguieron demasiado tarde, fabricando el tanto ucraniano en el 86.
El post se actualizará en las próximas horas con el partido Bielorrusia – Islandia.
Fotografía | Uefa.com
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