Por Ramón Flores el 27-Apr-2011 |
Foto 0 en El Barça sigue siendo favorito: pega esta imagen en tú pagina, Foro, Myspace o Ebay con este código...
En vísperas de que el tercer clásico de la tormenta defina una tendencia o bien un punto de inflexión, parece haberse extendido la idea de que el Madrid porta ahora la antorcha del favoritismo. Por supuesto, el motivo principal del optimismo que reina en las huestes merengues es el testarazo inapelable de Cristiano Ronaldo y todo lo que vino después, pero parece que también los detalles secundarios acompañan al equipo capitalino en vísperas de la eliminatoria de Champions League.
En efecto, mientras que en el Real sólo serán baja Khedira, el eslabón más débil del centro del campo blanco, y Carvalho ?que tiene sustitutos, quizá no de su nivel, es cierto, en la plantilla- los azulgrana sufren una plaga en un lateral izquierdo donde ya han caído Abidal, Adriano y Maxwell, y en el que seguramente oficiará la frágil versión de Puyol que apareció brevemente en el Bernabéu; además, Guardiola ha confirmado hoy que Iniesta no será de la partida. Por otro lado, parece que la goleada de Valencia ha producido el efecto de que el Madrid tiene una plantilla de calidad suprema, mientras que un paupérrimo Barcelona necesitó de toda su artillería pesada para acabar demoliendo a un Osasuna más batallador que brillante en el Camp Nou. El propio Pep ha hablado de un claro favoritismo blanco, mientras que Mourinho, rehabilitado ante parte de la opinión pública por su táctica en la final de Copa, se ha lavado las manos sobre ese asunto.
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Sin embargo, una mirada un poco más afilada nos muestra que quizá las circunstancias no son tan favorables al Real Madrid como parece. En primer lugar, la superioridad física madridista de la que se ha hablado tras la final es manifiestamente discutible. Si bien es cierto que la plantilla del Real es más amplia, también lo es que la titularidad se ha movido poco durante la temporada, y de hecho algunos titulares acumulan incluso más kilómetros que sus homólogos barcelonistas. Además, en el referente cercano de la final de Copa, el Barcelona mostró una superioridad física mu clara en el segundo tiempo, una vez que el Madrid se derrumbó tras su ejercicio de presión. En la primera parte de la prórroga ambos equipos mostraron un nivel similar, y es natural que el Madrid navegara algo más lúcido en la segunda, a lomos de esa ventaja que les llevaba hacia el trofeo. No parece, pues, que la forma física de ambos conjuntos sea tan diferente. Quizá sólo la amplitud de banquillo conceda una pequeña ventaja al Madrid.
Otro condicionante es el anímico. Hasta el primero clásico de la serie, con la Liga decidida y el recuerdo del 5-0 en el ambiente, flotaba una sensación de gran diferencia entre los dos conjuntos, de que el ballet del Barça era inalcanzable para las huestes de Mourinho. El primer partido fue visto con alivio por una parte de la hinchada merengue, la confirmación de que el Madrid podía, al menos competir. Desde el otro lado ?y no sólo desde allí- se leyó, en cambio, que el Madrid asumía desde la táctica una inferioridad manifiesta, y que incluso tiraba la Liga sin remilgo alguno. Sin embargo, tras el segundo clásico y primer trofeo ?en el que los jugadores del Madrid salieron directamente a comerse el césped, a Undiano y lo que hiciera falta- la sensación que late es de que la distancia realmente se ha estrechado, y de que el Madrid puede ser un enemigo duro para el Barcelona. En consecuencia, puede uno imaginar un extra de motivación y ansia de revancha en los jugadores culés, mientras que se adivina un descenso de adrenalina, aunque sea leve, en las filas del Madrid. Es muy probable que, aunque la competitividad permanezca, ya no percibamos tanta rabia.
Un tercer factor de importancia, siempre a tener en cuenta entre equipos tan igualados, es la ventaja de campo. Hasta analistas críticos con el sistema como nuestro admirado Axel Torres coinciden en que el segundo partido en casa proporciona siempre una cierta ventaja en caso de equipos de capacidad similar, así que es necesario considerar esta circunstancia, máxime teniendo en cuenta los niveles de rivalidad entre ambos conjuntos y las cien mil almas que pueden llenar el Camp Nou. Podrá argüirse que de poco le sirvió el factor campo al Barcelona el año pasado, pero nadie discutirá que la eliminación del Barça resultó una sorpresa mayúscula, y que es poco esperable mañana una ventaja tan amplia como dos goles.
Sin embargo, de todos modos, lo que más cuestiona la hipótesis del favoritismo del Madrid es la diferencia entre los dos equipos titulares, que es casi la misma ?no da igual Iniesta que Khedira- que existía antes del primer partido, cuando el Barça parecía tan superior. El potencial del Barcelona reside muy especialmente en su centro del campo y su lvanguardia, y a excepción del hombre de Sudáfrica, estarán todos para enfrentar al Real Madrid. Por muchas combinaciones que haga Mourinho entre su profunda plantilla, no hay un ariete tan decisivo como David Villa, una locomotora como Dani Alves, ni por supuesto, un futbolista de otro planeta como Leo Messi. Si a esto unimos los automatismos, ejercitados durante años, del juego de ataque del equipo barcelonés, y lo dicho anteriormente, debemos concluir que, como mínimo, el Madrid no es favorito, y que sólo a un altísimo nivel de revoluciones y con una concentración máxima podrá alzarse victorioso en la elminatoria. Hemos visto que Mourinho puede conseguir eso de su equipo, pero en condiciones normales, sin grandes bajas para el partido de vuelta, lo más lógico es que pase el Barcelona.
Los pronósticos de bwin.com coinciden en nuestro punto de vista, en lo que concierne a la eliminatoria. Se paga a 1,55 el pase del Barcelona, mientras que el Madrid depara una jugosa cuota de 2,30. Para el partido de hoy el pronóstico está igualado, 2,50 para Madrid y 2,70 para Barcelona; sin lugar a dudas, considerando la igualdad, sería muy interesante ese 3,20 que proporciona el empate. Si sale un partido tan táctico como los dos anteriores, se puede ganar dinero con el 3,40 con el que se paga que no haya goles tras el descanso. No es descabellado tampoco pensar que Mourinho saque en el segundo tiempo a alguno de sus delanteros de alto nivel, lo cual quizá permitiese aprovechar el 4,30 al que se paga un gol de los suplentes. Tanto que Leo Messi abra el marcador, como ocurrió en el clásico, como que lo cierre Cristiano, como pasó en los dos anteriores, se paga a 5,00 euros. Variedad de apuestas interesantes.
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