Por pocote el 31-Mar-2008 | En estos días recién acaba de finalizar en Caracas la llamada reunión de medio año de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y como no podía ser de otro modo los editores y propietarios de los medios de información ?condenaron? a los gobiernos de Venezuela, Cuba, Bolivia y Paraguay ?por amenazas a la libertad de prensa? y ?agresiones permanentes? a los periodistas. A estas alturas de la vida y cuando han transcurrido tantos años de desinformación, ?terror mediático?, como lo califica el presidente Hugo Chávez, venir a cuestionar las posiciones dignas y justas de esos pueblos que siguen luchando por su desarrollo social y fortalecimiento democrático, resulta grotesco y hasta canallesco, no sólo porque los propietarios de los distintos medios informativos que conforman la SIP no tienen fundamento legal ni moral, sino porque su actuación es hipócrita y responde a intereses económicos como ha sido demostrado cuantos veces se ha discutido y debatido en torno al tema. Además, decirlo en Venezuela resulta irrisorio: si en ese país no se respetara la libertad de expresión y de prensa, jamás se hubiera autorizado la realización de esa sesión de medio año, por otro lado, están condenando a ese gobierno en su propio país e, incluso, inmiscuyéndose en sus asuntos internos por cuanto se han atrevido a juzgar políticas de estado como la transformación educativa y el pleno derecho que tiene el gobierno a establecer medios de comunicación alternativos y paulatinamente irle dando al pueblo mayores cuotas de poder para que dirijan o coordinen tales medios de información. Los periodistas en Venezuela no tienen restricción alguna para ejercer su profesión, nosotros lo vemos todos los días en los supuestos programas informativos de Globo Visión, donde los noticieros prácticamente critican duramente los distintos proyectos emprendidos por el gobierno. El mismo patrón siguen los programas de opinión, incluso llegan a la ofensa y hasta la calumnia. La SIP nunca se ha pronunciado y condenado al gobierno de Estados Unidos por los despiadados bombardeos contra pueblo indefensos. En Vietnam murieron cantidad de periodistas y jamás exigieron a la potencia imperialista que cesara sus ataques y al menos indemnizara a los familiares de los comunicaciones asesinados en pleno cumplimiento de su deber. El pueblo vietnamita a pesar de soportar un bombardeo indiscriminado, no mendiga lástima únicamente pedían solidaridad. En Irak y en Afganistán sucede otro tanto y de seguro que si con ese mismo empeño que los grandes propietarios de los medios de comunicación ponen para condenar a gobiernos tan dignos como Venezuela y Cuba, lo pusieran para exigir a la potencia imperial su retiro inmediato del territorio de esos pueblos, contribuirían a desmontar el genocidio, cortar sus lazos, paralizar a los verdugos. Los antiguos miembros de la SIP quizás recuerden la odisea de un periódico que se editaba en una choza de bambú, de la provincia de Thant-Hoa, al sur del Paralelo 20, en Vietnam del Norte. El periódico se hacía en una zona donde se registraba alta intensidad de bombardeos norteamericanos. En ese lugar murieron varios periodistas y jamás en la historia la libertad de prensa estuvo tan amenazada como en Vietnam. Los comunicadores de ese pueblo valiente legaron su ejemplo y su testimonio de esperanza para la humanidad entera. ¿Dijo algo la SIP? ¿Condenaron al asesino agresor? O quizás ¿elevaron una plegaria a ese creador al que únicamente invocan para justificar sus bastardos intereses económicos? Muchos años antes, cuando las huestes fascistas hitlerianas invadieron distintos pueblos europeos, un periodista patriota resistió en Checoslovaquia. Su nombre Julio Fucik. Unos días antes de su muerte escribió su conmovedor relato ?Reportaje al pie de la horca?, un testimonio vibrante. No fue un reportaje para llorar, fue un testimonio periodístico para vivir. Y por eso escribió: ?He vivido por la alegría. Por la alegría he ido al combate. Por la alegría muero; que la tristeza no sea nunca unida a mi nombre?. Tanto el ejemplo de los periodistas del Vietnam heroico como el de Fucik, no pueden separarse. Por cierto, el 8 de septiembre día de la muerte del gran periodista checoslovaco, se celebra en el mundo el Día Internacional del Periodista. Es su honra, pero por la honra de todos. No puede haber día de periodistas sin que tenga una significación por algo y por más que el periodista o el periodismo mismo, en la medida en que ni el periodista ni el periodismo pueden separarse de los problemas, las angustias o las alegrías de los hombres y las mujeres. El periodismo no es el que pregonan los jerarcas de la SIP, el periodismo es testimonio, pero no testifica con hielo, sino con fuego, por más que quieran dominarlo. Consume al testigo, domina al periodista. Para no quemarse en él, convirtiéndose en cenizas, el periodista anima su trabajo al fuego de cada situación. Por eso también sufre. Y cuando no sufre, ni goza, se advierte luego y demasiado en su trabajo. La SIP jamás se ha referido a estos casos. Ellos condenan parcialmente, de acuerdo a sus intereses. Si una dictadura sostiene económicamente sus distintos medios de comunicación, es buena y digna de apoyarse. Sin ir muy lejos aquí los medios simplemente apoyaron y se cobijaron bajo la dilatada dictadura militar. Ignoraron su represión y las masacres cometidas contra la población ?porque eran asesinatos de comunistas?, no de seres humanos. Así es la SIP ve con ojos publicitarios su propia libertad económica, pero ignora las atrocidades cometidas por las dictaduras. Nosotros no somos nadie para defender a Cuba, ellos cuentan con suficientes recursos para hacerlo; pero si sostenemos que en esa isla JAMAS SE HAN COMETIDO MASACRES CONTRA SERES HUMANOS, como se han producido en otros lugares incluyendo los Estados Unidos y las que este gobierno comete en países como Irak, Afganistán, Ruanda y otros lugares. Sólo los que pueden ver también el dolor son capaces de poseer una sana alegría.
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