El director de El Diario de Hoy, justamente conocido con el (a) de ?El dinosaurio? por los salvadoreños, por haberse quedado anclado en el oprobioso esclavismo del pasado, está más que confundido, preocupado por el resultado de las encuestas de opinión pública que ubican al candidato presidencial del FMLN, el popular Mauricio Funes, en el primer lugar en las preferencias electorales con un sólido 43% de acuerdo con los últimos sondeos realizados por el Instituto de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana ?José Simeón Cañas?, conocida como la UCA.
Esos categóricos datos sumados a los amañados porcentajes publicados por el mismo medio que dirige, le han quitado desde hace rato ya, el sueño, lo persiguen los fantasmas y no encuentran asidero alguno para contener su ira y su odio visceral. Ya no le bastan los ataques, las calumnias y los insultos proferidos desde su trinchera o bunker, sino que acude como plañidera a la Asociación de Medios Publicitarios Salvadoreños (AMPS), formada por los mismos propietarios de medios de prensa, para que le ayuden a defenderse, sin reparar que las ratas del mismo piñal no sirven más que para terminar de comerse el queso.
El dinosaurio se contradice y se ?revuelca? en el mismo aceite de la sartén, al sostener que los medios de difusión, ?no tienen rivales pero sí se rigen, cada entidad y empresa, de acuerdo con los principios éticos, morales y profesionales que libremente definen?. A renglón seguido dice: ?somos amigos de Sócrates pero más amigos de la verdad, la libertad, del Derecho y de la Democracia?.
Con este caballero se pierde la paciencia. La patológica megalomanía que, paradójicamente señala a Funes, es su propia característica, el sello que lo distingue y lo ubica claramente en la frontera de la esquizofrenia, como lo hemos dicho anteriormente. Aquí la sociedad salvadoreña ha tenido que ir generando sus propios anticuerpos para combatir sus patologías como la manipulación periodística, la falta de ética, la mentira, las calumnias y su arrogancia.
El dinosaurio de El Diario de Hoy se considera un fiel defensor de la libertad de expresión y de la democracia, sin embargo se contradice al presionar al candidato del FMLN para que se adapte a la agenda confeccionada con fines oscuros por este mismo medio. No tiene empacho alguno en calumniarlo y acusarlo de estar patrocinado por bandas criminales de ?todo el mundo?, desde ?etarras y palestinos de la OLP hasta las FARC, la narcoguerrilla colombiana?. Estas mentiras serían suficiente material y ?hechos probatorios?, como me lo explicó un destacado penalista salvadoreño para llevar al señor Altamirano a los tribunales.
Con todo no se trata aquí de ?darle gusto? y ?satisfacciones? a un hombre anclado en el pasado, se trata de hacer un cambio profundo, de empezar a modificar las estructuras de este país, de educar a las viejas y nuevas generaciones en el derecho a disentir, debatir y combatir las ideas con ideas y no con la violencia, la difamación y las acusaciones gratuitas, El destino de El Salvador es más importante que prestarse a darle explicaciones a personas con un pasado oscuro y tristemente célebres por su vocación al odio, a la venganza y a la violencia.
La misión de un medio de difusión no está en parcializarse políticamente a favor de determinado partido, sino que de contribuir al desarrollo sostenido de una nación mediante la presentación de noticias veraces, objetivas, profesionales y seriamente investigadas. El mundo globalizado de hoy que desgraciadamente ha ?privatizado la violencia?, está regido por la tecnología, por el aparecimiento de grandes mercados, por la ciencia; pero también por la voracidad y la lucha ciega por el dominio de las vetas energéticas. Por eso se vuelve más importante el papel de los medios de difusión, por eso requiere objetividad, seriedad, profesionalismo y no fanatismo en el manejo de la información.
Si el señor de El Diario de Hoy quiere brindar ?un servicio público? como lo sostiene, debe evitar el choque frontal, el insulto, la calumnia o los ataques gratuitos. Debe ser coherente en su mensaje, en su prédica diaria, en sus análisis. Despojarse del odio visceral y del peligroso fanatismo. Con tanta seguridad privada, con el monopolio de la violencia, ya no necesitamos más disparates y ejercicios autocráticos y dictatoriales en El Salvador. Es suficiente con los años de ira vividos para seguir atizando el fuego. Aquí el único que intenta a través de su ponzoña descalificar con calumnias y acusaciones a quienes se le oponen, es el dinosaurio de El Diario de Hoy. El propio enemigo y rival a vencer es usted, señor Altamirano. No busque en otros lugares, no señale adversarios aquí o en otro país. La paja se encuentra en su propio ojo.