El dinosaurio de el diario de hoy no escarmienta, es terco, por muy equivocado que esté no acepta sus errores y persiste en su lucha ?contra los molinos de viento?. Ojalá tuviera siquiera una pizca de ingenio como don Quijote de la Mancha o de su fiel escudero Sancho Panza. Ya no digamos la inteligencia y la creatividad de don Miguel de Cervantes. Su locura, desde luego, no se equipara con la atribuida a ese ilustre hidalgo de las aventuras de caballerías.
Ahora se molesta porque el candidato presidencial del FMLN, el popular Mauricio Funes, ha declarado que al llegar al gobierno se revisarán las relaciones con Taiwán o Formosa. El señor Altamirano razona que deberíamos estar agradecidos con los gobernantes de esa isla del Pacífico por ?la ayuda que han brindado a El Salvador?. Desde luego, los sucesivos regímenes areneros han recibido préstamos y donaciones económicas, tanto para apoyarlos en sus campañas electorales como para mantenerlos como aliados en sus afanes separatistas.
El dinosaurio de el diario de hoy no lo menciona porque sus informaciones y comentarios siempre son sesgados o parciales, pero Taiwán ha sido una base de los Estados Unidos para preparar a militares de muchos países del mundo, en actos de terrorismo, espionaje, torturas y muchas formas más para socavar o conspirar contra legítimos gobiernos y democracias de América Latina. Muchos altos militares y soldados de fuerzas especiales de El Salvador fueron entrenados por personal de esa isla, así como por expertos norteamericanos, para reprimir a sus mismos compañeros de armas, así como a patriotas y gente de izquierda que luchaban contra la dictadura militar y la oligarquía.
¿Es por eso que debemos estar agradecidos a Taiwán y sus expertos torturadores? ¡Por favor señor! La solidaridad y el bien común tienen otras razones y nunca limitadas o calificados por la violación a los derechos humanos. A usted lo ciega el odio y la insensatez. Jamás en sus páginas he leído un comentario o una noticia sobre la labor humanitaria que realiza Cuba con sus miles de médicos en más de 40 países subdesarrollados del mundo ayudando a curar enfermos, a salvar vidas, a establecer verdaderos centros de salud.
Nunca he visto que reconozca la inmensa tarea que cumplen miles de maestros cubanos ayudando a países pobres de varios países del mundo a superar el analfabetismo, a ingresar en el camino del desarrollo mediante la educación y la salud. Aquí, en este país, tuvimos hace unos cinco años a una brigada de médicos cubanos que contribuyeron junto a esforzados doctores salvadoreños a contener y eventualmente a combatir una ya casi calificada como epidemia del dengue por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Su fanatismo ideológico no le permite ver más allá de sus narices. Usted mide las ayudas desde sus particulares creencias; pero no es capaz de valorar el sentimiento y la solidaridad cuando este surge de un país con un sistema y una filosofía distinta a los acostumbrados en el mundo occidental.
Estados Unidos, la potencia imperial, nunca ha enviado brigadas de médicos o profesores a asistir a los miserables países de África. Lo que siempre hace son maniobras militares, en las que incluye hospitales móviles para atender por dos o tres días a determinadas personas. Pero destinar recursos económicos, materiales y humanos para que permanezcan por uno o dos años en países subdesarrollados, jamás lo ha hecho. Nunca lo hará porque el capitalismo se mide por la mercancía, por las ganancias y nunca por el bien común o el servicio desinteresado a los demás.
Por otro lado, Taiwán es una isla, un territorio que siempre le ha pertenecido a China, desde siempre, mucho antes de 1949, tras el triunfo de la revolución conducida por Mao Tse Tung. Usted, señor dinosaurio, de manera voluntaria, adrede o por su acostumbrada manera de hacer sus comentarios y presentar las informaciones, se olvida decir que en esa isla se hizo fuerte Chang Kai-Shek, el reaccionario militar que se opuso por la violencia y las armas al cambio social de China.
Taiwán no pertenece a las Naciones Unidas (usted en su increíble fanatismo dice que esta es una Organización sin autoridad moral pues permite que naciones como Corea del Norte, Cuba o Venezuela sean sus miembros y no Taiwán) sencillamente porque no es una nación independiente, es parte de China Continental legítimamente reconocida y miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Es como si Morazán o Usulután iniciaran una guerra de secesión para independizarse de la República de El Salvador y luego buscaran el apoyo de otros países.
Si usted quiere, le damos gracias a Taiwán por ?todos los favores? que nos ha hecho; pero no trate con razones y justificaciones a medias que el mundo la reconozca como Estado, porque su territorio es parte de China y así lo aceptan las Naciones Unidas y hasta los mismos Estados Unidos que apoyaron en 1964 la expulsión de Taiwán de la ONU. En este punto, como en la mayoría que emprende desde su extremismo ideológico, no tiene la razón. Como siempre, le presento datos y lo invito bajo esta misma premisa que usted ponga a prueba sus particulares posiciones.