Por pocote el 20-Aug-2008 | En marzo de 2009, El Salvador tomará una decisión de singular trascendencia no sólo para su futuro inmediato, sino, además, para vigorizar o frustrar el intento de construir un país democrático, en paz y justicia social, sin rebasar los cauces de un legalismo constitucional creado y sostenido para otros fines. Esto ha sido así con los cuatro sucesivos gobiernos de Arena en donde un grupo minoritario conocido como ?la argolla dorada?, ha gozado de todos los privilegios puesto que el régimen se ha puesto a sus órdenes para otorgarle graciosamente todas las ventajas en materia fiscal, licitaciones, importaciones y exportaciones y complicidad en la evasión de impuestos. Y precisamente en esta recta final hacia esas cruciales elecciones del año entrante, cuando todas las encuestas de opinión pública otorgan a la fórmula presidencial del FMLN una clara ventaja sobre sus opositores del partido Arena, hemos tenido que asistir a un espectáculo denigrante, vergonzoso, cuando dirigentes de la empresa privada, sobre todo de la ANEP y la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, Federico Colorado y Jorge Daboub, toman partido como actores políticos y acusan y denigran algunos puntos del plan de gobierno presentado a la nación por el candidato presidencial Mauricio Funes. No sólo adversan y denigran, sino que mienten y sacan de contexto los planteamientos claros, precisos y contundentes hechos públicos por el joven político del FMLN. El presidente de la Cámara de Comercio, Jorge Daboub, con el mayor cinismo declara que ?continúo escuchando controles de precios y en temas como el TLC y la dolarización hay muchas contradicciones? El mismo Daboub se contradice y peca de ligereza en sus comentarios, puesto que él mismo reconoce que ?esperará a tener en sus manos la propuesta de gobierno y así analizarla con más detenimiento?. El candidato presidencial del FMLN dejó muy en claro en su presentación pública del plan de gobierno, que se respetarán los TLC firmados con Estados Unidos, así como la dolarización, a pesar del enorme daño causado a la economía particular de los salvadoreños, así como a toda la nación. Nunca mencionó ?control de precios?, como una medida general para ayudar a disminuir el alto costo de la vida. Se sacan de contexto sus declaraciones puesto que al hablar de la crisis energética y alimenticia, se refirió a la necesidad de tomar medidas urgentes, con apoyo de los distintos sectores (en esto se incluye a la iniciativa privada) para superar los graves problemas heredados por los gobiernos de Arena y otros regímenes. En este mismo contexto, el presidente de la ANEP, Federico Colorado, acusa al candidato del FMLN de ?intolerancia? y de haberlo ofendido a él y su familia. Más adelante se refiere a supuestas contradicciones del FMLN y de su candidato presidencial en temas como la Fuerza Armada, los medios de comunicación, los controles de precios, etc. La desinformación y las verdades a medias, son asuntos muy acostumbrados por las personas con limitaciones intelectuales y claramente tienen el propósito de confundir y evadir responsabilidades, sobre todo cuando se trata de empresarios metidos a políticos que buscan ?quedar bien? con el régimen de turno y con la oligarquía. Nosotros hemos dicho que ANEP y la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, se han convertido en verdaderos ?grupos de fachada? de Arena, algo que no debe ser muy bien visto por la mayoría de agremiados. El papel de las gremiales debe ser distinto, sobre todo a la hora de analizar un plan de gobierno o calificar o descalificar a un candidato. Más allá de las particulares inclinaciones políticas o ideológicas de sus dirigentes, deben ser actores políticos nacionales y no partidarios.
El dinosaurio ataca de nuevo
El otro triste papel lo sigue asumiendo el dinosaurio de el diario de hoy, pues continúa desinformando, sacando de contexto las declaraciones y acusando a diestra y siniestra, irrespetando a las personas (?grupo de arrimados por conveniencia?, llama a empresarios, profesionales e intelectuales que han formado una alianza para apoyar la candidatura de Funes) y a las instituciones. Su fanatismo y locura extremistas lo llevan a sudar calenturas ajenas y a afirmar que el programa de gobierno presentado por la fórmula presidencial del FMLN tiene que ser ?del agrado de cubanos y venezolanos?. Altamirano no es objetivo ni un periodista honesto y ético en sus apreciaciones. Todo lo juzga y lo analiza según sus particulares puntos de vista. Para él todas las acciones del candidato de Arena son buenas y deben ser aceptadas y aprobadas por los salvadoreños, en cuanto están acordes con el sentir y pensar de la burguesía y la extrema derecha; en cambio, todas las propuestas y planes del candidato Funes, son malos y crónicas anunciadas de desastres para el país. El caballero piensa que todo es eterno, que nada evoluciona y que los ciclos no terminan. Arena ya tuvo tiempo más que suficiente para desarrollar ?su programa de gobierno? y al cabo de 20 años ya todos conocemos los resultados. Los fracasos evidentes en todos los campos no admiten mayor análisis y debate. Tanto el dinosaurio, como los grupos de fachada ANEP y la Cámara de Comercio, o mejor dicho sus espurios dirigentes, deben aceptar la alternabilidad en el gobierno y la decisión ya tomada del pueblo salvadoreño de probar con un gobierno distinto para buscar rápidas y efectivas soluciones a los grandes y graves males que aquejan a la población. Insistir con campañas de temor y lanzar acusaciones perversas, nada más llevan a un malestar generalizado de los salvadoreños y a una reafirmación sobre la necesidad de un cambio en la manera de dirigir los destinos de la nación.
Leído 15 veces

|