Por Juan F. Cía el 04-Dec-2008 | Una de la profesiones más complicadas del mundo tiene que ser la de director de cantera del Real Madrid. Un oficio apasionante, pero extremadamente difícil. Sobre todo por la falta casi constante del mayor éxito posible: el asentamiento en el primer equipo de jóvenes promesas que se formaron bajo tu supervisión. El equipo blanco no es un campo especialmente abonado para la salida de futbolistas de las categorías inferiores y eso supone un reto para cualquier profesional del fútbol.
José Miguel González Martín del Campo, Míchel, ha pasado gran parte de su vida profesional en el Real Madrid. Fue miembro destacado de la Quinta del Buitre como jugador blanco (todavía recuerdo sus ojos llorosos y su beso al césped en su despedida), ha sido entrenador del Castilla y acaba de finalizar su trayectoria como director de cantera. Conoce la casa madridista como futbolista, como técnico y como directivo. Nadie podrá negar que es y será voz autorizada.
Antes de llegar al Real Madrid, muchos aficionados y lectores de DDF le recordarán por sus comentarios junto a José Ángel de la Casa en TVE, retransmitiendo los partidos de la selección española. Una pareja muy televisiva y bien avenida. Seguramente no será una afirmacion bien acogida entre el público asistente, pero Míchel siempre demostró que conoce el juego y el oficio del fútbol. Es público y notorio que sus retransmisiones arracaban de vez en cuando alguna risa malintencionada entre los espectadores, pero siempre aportaba un punto de vista técnico que es muy apreciable en el fútbol televisado de hoy en día. Ver partidos no consiste sólo en ver goles, lo divertido es entender por qué suceden las cosas y como los equipos mueven ficha para doblegar al rival.
Su buen trabajo como entrenador al frente del Rayo Vallecano, su relación histórica con el Real Madrid y la llegada de Ramón Calderón a la presidencia del club se aliaron para llevar a Míchel a la casa blanca en 2006. De hecho, casi todas las candidaturas hablaban de él como posible incorporación en aquellas elecciones a la presidencia del Real Madrid. Su entrada era casi una obligación para el destino y así fue finalmente.
Durante un año dirigió el vestuario del Castilla, que no pudo mantener la categoría y descendió a Segunda B. Su descenso no se confirmó hasta la 41ª jornada ante el Almería, al que venció por 3-1. La victoria no fue suficiente, ya que Málaga y Alavés pudieron finalmente mantener la categoría. El equipo siempre mostró un juego alegre y combinativo, al menos siempre prentendía hacerlo desde la pizarra, pero también pecó de falta de experiencia y cierta debilidad defensiva.
Tal vez no demostró demasiado como técnico del filial si comparamos su trayectoria con la que mostraron entrenadores como Juan Ramón López Caro o Miguel Ángel Portugal. También es cierto que Míchel cogió un vestuario más joven y menos consistente, con el ascenso de varios jugadores del Real Madrid C e incluso de categorías más bajas con el reto de mantener al equipo en una categoría que es realmente competitiva. Sin ser un equipo sobresaliente, y pese al descenso, creo que el Castilla de Míchel dio batalla hasta el final, intentó siempre jugar al fútbol y sirvió para dar salida a algunos jugadores que en este momento están en Primera División en clubes muy destacables como Rubén De la Red, Miguel Torres, Javi García, Esteban Granero o Juan Mata. Otra cosa es si realmente fue suficiente para un aprobado, posiblemente no, sobre todo por no conseguir el reto de la permanencia.
Algunos de sus críticos le acusan de ser demasiado alegre en el uso de la palabra, sobre todo cuando tienes una responsabilidad tan importante como la de dirigir la cantera madridista o entrenar al Castilla. Y posiblemente sea cierto, pero también debo decir que en muchas ocasiones he encontrado en su discurso razonamientos realmente interesantes como su teoría de los jugadores de barrio. Míchel cuenta siempre que, en su opinión, los nuevos futbolistas se han criado en jardines y polideportivos y eso hace que remen menos cuando hay dificultades. Eso afecta directamente a su ambición, su ‘hambre’ sobre el césped, su capacidad de sacrificio y compromiso con el juego y el club… Suscribo su opinión y tal vez esta reflexión motive algún día un post personal sobre la cantera del Real Madrid.
Mucho se ha hablado sobre los motivos de la marcha de Michel al Real Madrid. Me gustaría rescatar una entrevista que le hizo Juan Carlos Rivero, muy interesante, en la que Míchel dejaba algunas ‘perlas’ en abril de este año. Sobre la cantera decía entonces: “Me gustaría que nos hicieran más caso, que hubiera mas jugadores en el primer equipo… pero entiendo que al haber gente mas capacitada que yo por encima, que sabe mucho más de esto, pues tengo que aceptar que entiendan que el tiempo de cocción de la cantera debe ser mayor y que es preferible esperar”.
Sobre su contacto profesional con Pedja Mijatovic y Miguel Ángel Portugal, Míchel afirmaba: “Al ser una parcela amateur no hay mucho contacto. Ellos se ocupan mucho más de la parte profesional. No es que tengamos una reunión semanal ni nada por el estilo, tengo mas conversaciones con Carlos Bucero que es el adjunto a Pedja”. Y sobre Calderón: “He hablado con él dos veces y tampoco creo que tenga que molestarle más”. Afirmaciones de un director de cantera del Real Madrid cuando todavía ostentaba el cargo. Poco que añadir.
Evidentemente, el ex jugador del Real Madrid poco ha cambiado su discurso tras la salida del Real Madrid, sobre todo porque seguro que su experiencia personal le lleva a decir la verdad. Míchel defiende la labor de Mijatovic, Bucero y Schuster, pero recrimina hasta la extenuación el papel de Calderón. Sus últimas palabras las ha pronunciado esta tarde en Radio Marca: “Mi relación con Mijatovic y Carlos Bucero ha sido intensamente buena. No puedo hablar mal de ellos. Han recibido presiones del presidente respecto a mi trabajo“. Y más: “Las únicas crítias a la cantera se las he oído a él [en referencia a Calderón]“. Todas las entrevistas concedidas por Míchel tras su renuncia son amplias y nítidas en sus declaraciones. La relación entre el ex futbolistas y el presidente es nula, está muerta, y parece que las razones que lo argumentan son fuertes. El tiempo juzgará.
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