Por pocote el 06-Mar-2009 | El diario de hoy, órgano oficial de propaganda de Arena, afirma cínicamente que el "FMLN usa campaña sucia contra Ávila"; sin embargo, en el cuerpo de "la noticia" no explica ni detalla en qué consiste o dónde reside lo "sucio" de tal campaña, únicamente se limita a mencionar cuñas radiales donde se menciona que Ávila no pudo controlar ni erradicar la violencia, la delincuencia y el crimen organizado cuando fue director en dos ocasiones de la PNC.
Una verdad más grande que la catedral y no una acusación gratuita, mucho menos parte de una campaña sucia, como la utilizada por el partido Arena y todos sus grupos de fachada, testaferros, esbirros, mercenarios de la palabra, marionetas y lacayos, al presentar spot tendenciosos donde se usa la imagen del presidente venezolano Hugo Chávez y los líderes de la revolución cubana; además de las calumnias y groserías contra el candidato a la vicepresidencia Salvador Sánchez Cerén.
El jefe de campaña de Arena y ex publicista César Funes, confunde los términos entre propaganda y publicidad al hablar de "desesperación", y desligarse de la responsabilidad de su gobierno y de su partido en el combate a la delincuencia común que desde hace veinte años tiene secuestrada a la población. Asimismo, ignora los hechos y las cifras contundentes que demuestran que cuando el policía fracasado Rodrigo Ávila, fue director de la PNC en dos periodos, se dispararon los secuestros, las extorsiones, los asaltos en las calles y en los hogares, los homicidios y los robos de vehículos y furgones.
Por lo demás, resulta sospechoso que entre los doctrinarios que reclaman un contenido social en sus reflexiones, sean contados aquellos que se preocupen en escribir o sugerir la necesidad de proponer métodos prácticos para poner al alcance de las masas, principales actores de cambio en una auténtica democracia participativa, sus proyectos de convivencia. Como si la miseria, el desempleo o la inseguridad no fueran suficientes motivos para generar campañas electorales o el abandono de la agricultura no le estuviera pasando factura a este infeliz gobierno presidido por el incapaz de Antonio Saca, quien ahora cínicamente "pide voto por la libertad" (?).
A todos los publicistas, asesores de la campaña sucia y testaferros de Arena es bueno recordarles que la negación de los derechos de la oposición generó el conflicto armado; además de las injusticias, la ofensiva miseria de las mayorías poblacionales y la acumulación de la riqueza y la tenencia de la tierra (el 2% de la población tenía en su poder el 60% de las mejores tierras de El Salvador). A 18 años de firmados los Acuerdos de Paz, que pusieron fin al conflicto armado, los dirigentes de Arena siguen "educando" a sus militantes en el odio, el terror y la muerte. ("El Salvador será la tumba donde los rojos perecerán", dice una frase de su himno guerrerista).
El órgano oficial de propaganda de Arena, el diario de hoy y su extremista director, se suman a esta campaña del odio enfermizo, de las campañas terroristas y de la guerra psicológica para generar pánico entre la población para que se abstengan de votar por el FMLN y mantenerse en el poder, a pesar de todo el desastre y el daño que han causado en veinte años de continuismo y de una verdadera dictadura partidaria. La propaganda como la conciben los asesores de Arena, no es un fenómeno aislado sino "tributario" de la ideología, de la política y de sus acciones. En términos clásicos esto significa que no tiene poderes mágicos y en consecuencia no puede sustituir las líneas políticas mismas ni menos los hechos. Es una especie de maquillaje para resaltar las acciones o disminuir los errores pequeños; pero si se la despliega para fingir una realidad, engañar, confundir y lanzar inmundicias, como hace Arena, el resultado habrá de ser artificial, grosero, calumnioso, y no se avanzará mucho en los objetivos.
Los salvadoreños no son dóciles robots, ya no prestan oídos fáciles a la mentira, a la calumnia y a infames ataques. La publicidad y la propaganda para ser efectiva debe basarse en la realidad y tomar en cuenta los hechos. A los propagandistas de Arena rápidamente se les caen "los argumentos" porque están fingiendo una realidad, no pueden defender veinte años de fracasos, fácilmente advertidos por los salvadoreños: la migración de 500 o más compatriotas diariamente a los Estados Unidos refleja la falta de empleos y de oportunidades para los jóvenes y adultos; ¿Cómo pueden ofrecer 250 mil empleos cuándo no han sido capaces de generar ni siquiera 50 mil en veinte años?
Los pensionados siguen viviendo con una asignación mensual miserable; los enfermos que periódicamente pasan consulta en los hospitales públicos y el Seguro Social se encuentran con una ofensiva realidad: no hay medicinas. Los exámenes delicados se los programan para cuatro o seis meses. No se ha actualizado el sistema rápido y ágil de consultas o de confirmación para las mismas. Las colas para sacar citas o reclamar las medicinas son enormes. ¿Cómo entonces defender con propaganda una dura realidad que diariamente afrontan los salvadoreños. Por eso es que las mentiras y "los compromisos que hoy firmamos y mañana los cumplo" del fracasado policía Ávila, pronto son descubiertas y refutadas, por lo cual los asesores acuden o buscan pretextos o "nuevas alianzas", "pactos", o alianzas para apuntalar el fracaso anunciado.
La propaganda de Arena no sólo es sucia y denigrante, sino que es demagógica y es así porque no pueden defender lo indefendible, no son capaces de debatir ideas como claramente ha quedado demostrado con el temor de su mismo candidato el fracasado policía Rodrigo Ávila, a enfrentarse públicamente con Mauricio Funes del FMLN. El mismo Goebbels decía que: "Una buena propaganda no tiene necesidad de mentir, y más aún, ella no debe mentir. La propaganda no tiene ninguna razón para temer a la verdad. Es un error creer que el pueblo no puede soportar la verdad, porque él lo puede, ciertamente. Se trata de explicar al pueblo la verdad de una manera tal que al fin él la comprenda. La propaganda que se sirve de una mentira, prueba por eso que ella lucha por una mala causa. No podrá triunfar a la larga".
El problema básico de los asesores de Arena y de sus órganos oficiales de propaganda es que no cuentan con recursos intelectuales y hechos prácticos para desarrollar una campaña capaz de sostenerse en el tiempo, sus pobres argumentos, sus calumnias y promesas se estrellan contra la realidad y la triste situación en que viven más de dos millones de salvadoreños. Es el mismo gobierno con Saca a la cabeza el que trata por todos los medios de vender ilusiones, de ofrecer empleos, viviendas, reactivación de la agricultura, "parar el abuso de los precios de las medicinas", cuando son ellos los que han provocado la gravedad de la crisis hoy afrontada. Han sembrado vientos y ahora cosechan tempestades.
En tal sentido, el peligro de la propaganda no es, por lo tanto, mientras sea plural, la intensidad de su utilización; el verdadero peligro político y social, son los aventureros sin escrúpulos que, no resignados a que los efectos de este instrumento queden inciertos y restringidos a la veracidad y magnitud de los acontecimientos que difunden, recurren a los métodos publicitarios, intentando estimular los apetitos, la inconsciencia y las reacciones hipnóticas. Así, la comunicación política tiene un nuevo y nefasto impulso a través de la mercadotecnia, que intenta reducir las ideas políticas a los gustos del consumo frívolo, aplastando los espíritus y la capacidad crítica de los pueblos.
Los ataques bestiales, las calumnias y difamación contra la fórmula presidencial del FMLN, obedecen a esos parámetros, al no tener argumentos sólidos e ideas concretas sobre proyectos realizados, programas y planes por realizar (en el caso de Arena sería de continuación y seguimiento a hechos concretos) acuden a la propaganda negra, a la campaña sucia, a despertar dudas y meter miedo a la población. En tal estrategia utilizan a los empresarios, los mismos explotadores de siempre, quienes hablan de que "con un gobierno de izquierda se perderían los empleos, las libertades" y se estaría "mandando un mensaje de desaliento a las inversiones". La falsa premisa la repiten sus órganos oficiales de propaganda, ya sobradamente conocidos por los salvadoreños.
Los propagandistas contratados por Arena se han dedicado a calumniar y tratar de desacreditar a la fórmula presidencial del FMLN, lejos de aminorar la campaña sucia ha arreciado, se evidencia con ello un alto grado de desesperación por la decisión ya tomada por el pueblo salvadoreño de optar por el cambio. Más allá de esta estrategia de infundir temor entre la población, todavía tienen el recurso del fraude como ya lo hicieron en las pasadas elecciones para alcaldes y concejos municipales, sobre todo en San Salvador donde votaron extranjeros y salvadoreños residentes en otros municipios.
Por el otro lado, utilizan la publicidad como una persuasión colectiva para "ofrecer" las bondades de su producto presidencial, equivocándose en el enfoque y la elaboración de una supuesta comunicación política, como al principio lo mencionamos al citar a César Funes, jefe de campaña de Arena. Ávila es un "producto" difícil de vender porque no genera atractivo y empatía con la población, su mensaje es incoherente, difuso; lo mismo que su compañero de fórmula, el tránsfuga Arturo Zablah, quien es controvertido, inconsistente y calificado de "traidor" hasta por sus mismas bases. Las acciones perseguidas por ambas ramas de la comunicación. En la publicidad, el propósito culmina con la compra del producto; todo se reduce a un acto comercial sin mayor trascendencia. La propaganda pide otro tipo de acción, que compromete más nuestra vida. Nadie habrá de molestarse porque alguien use un desodorante diferente al suyo, pero sí lo podrá hacer hasta la irritación si atacan al partido político de su simpatía.
En Arena ya perdieron la compostura, como lo hemos venido diciendo, la bestia está herida de muerte y luchará hasta la última gota de sangre por sobrevivir; no es casual que los dueños del circo hayan salido a la palestra y tomen directamente en sus manos, aspectos que antes eran manejados por sus títeres, marionetas y payasos. Los mismos mercenarios de la palabra, sobre todo los locales, están afligidos en cuanto razonan que la salida del gobierno de Arena, significará para ellos quedarse sin "empleo". La propaganda sucia les ha funcionado muy poco porque el pueblo salvadoreño ya perdió el miedo y quiere cambios, una manera diferente de administrar los asuntos del Estado; la publicidad tampoco les ha rendido frutos porque su candidato presidencial evidencia enormes carencias intelectuales y es la expresión más precisa del continuismo y del fracaso de los regímenes areneros.
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