Por ARCENDO el 26-Feb-2008 | A pesar del curioso título de este post, el tema que quiero tratar nada tiene que ver con cierta famosa obra, con el mismo título, del excelente autor guatemalteco Miguel Ángel Asturias, Premio Nobel de literatura en 1967. La cuestión en sí, trata de lo que hoy se conoce como ?verde?, el cuidado del medio ambiente, la ecología y la postura inequívoca de Su Santidad Benedicto XVI, frente a este gran problema humano. Están de moda el ahorro energético, el reciclaje, la preservación de espacios naturales, la optimización de recursos, la lucha contra la contaminación, en definitiva el cuidado del medio ambiente. A todos, en mayor o menor medida, nos suena Kyoto, el agujero de ozono, la deforestación, la escasez de acuíferos, el cambio climático y la desertización de los continentes. Es decir, nunca la concienciación popular por los problemas reales que se ciernen sobre el planeta ha sido tan masiva, y esto se debe a que nunca, como ahora, la tierra había estado en una encrucijada similar. Ongs., como ?Greenpeace?, que es la más mediática, luchan por alertar a los Gobiernos y grandes multinacionales. La Iglesia, que está, como siempre, comprometida con el hombre; no es ajena a estas cuestiones. Benedicto XVI, asistió a finales del pasado año, a un encuentro con el clero de las diócesis de Belluno-Feltre y Treviso. Allí, el Santo Padre aprovechó para mostrar la honda preocupación de la Iglesia por esta situación, y además ha dado sus claves, con unas palabras más que geniales, ¡ iluminadoras !. El Papa ha dejado claro, como ya lo hiciera su antecesor varias veces, que el viejo y manido debate anteponiendo la ciencia y la religión, el creacionismo y la evolución, son absurdos y faltos de rigor y base; dice el Pontífice que aunque se quieren presentar "como alternativas que se excluyen la una a la otra, esta oposición es un absurdo porque por un lado hay muchas pruebas científicas a favor de la evolución", pero por otro lado esta teoría no responde a la gran pregunta filosófica "¿De dónde viene todo?", con la que se entiende la acción de Dios. Es evidente que, la ciencia tiene un alcance limitado para dar explicación a todas las maravillas del universo, y los descubrimientos solo sirven para evidenciar que existe un orden y una sincronización universal que obedece a un diseño inteligente superior,(Dios); todo esto no es sino una simple constatación de lo ya expuesto por Santo Tomás en sus ?cinco vías?. En esa misma providencial intervención papal, Benedicto XVI, con unas palabras que, a mi me recuerdan al santo de Asis, nos insta a ?cuidar la tierra? , ?debemos escuchar la voz de la tierra?, dijo el Santo Padre, y añadió ?No podemos hacer lo que queramos con nuestra Tierra, que ha sido confiada a nosotros", "Tenemos que respetar las leyes naturales de la creación, de la Tierra, aprenderlas y obedecerlas si es que queremos sobrevivir. Esta obediencia a la voz de la Tierra es más importante para nuestra futura felicidad que un deseo del momento. Nuestra Tierra nos está hablando y tenemos que escucharla para descifrar su mensaje si queremos sobrevivir". IMPONENTE MENSAJE, SOBRECOGEDOR, No se puede ser ni más claro, ni más conciso, ni más genial. Este enorme personaje que Dios nos ha dado, además de ser un gran teólogo, sabe enlazar, como nadie, lo sobrenatural con lo natural de una manera tan fluida, y pasa de un plano a otro como sólo los santos saben hacerlo. Sabio, intelectual, serio aspirante a santo, ¿será el mundo tan necio como para desoir sus palabras?.
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