Por GUASABARAeditor el 09-Dec-2008 | Martes 9 de Diciembre del 2008, actualizado 9:52 AMEl parque llevará tu nombre, Chacún...
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Tony Raful - 12/9/2008 Tenía pocos años y la vida entera floreciendo en su destino, la estación glamorosa de la primavera ardiente de todas las quimeras, cuando el mundo era todavía nuevo, cuando eran nuevas las primeras imágenes, los verdes, violetas y azules del bosque y el cielo, la magia de los amores mozalbeteando los parques, los caminos avivados por el hachón y la luz de las luciérnagas, los secreteos y las promesas, el terreno firme de alcanzar una meta, los encuentros familiares, la cercanía del mar que irrumpe canciones en las noches fantasiosas, los cuentos grimosos, la lejanía de un pobre muchacho de provincia que seguía imantado el rumbo de las utopías. El 25 de septiembre de 1963 se produjo el golpe de estado contra el gobierno constitucional del profesor Juan Bosch, un acontecimiento doloroso llamado a impedir, que el proceso democrático iniciado en el país después de la muerte del tirano, pudiese impulsar las conquistas democráticas de reforma y transformación social de las grandes masas irredentas. La interrupción de ese proceso de democracia significó un retroceso contra el cual había que levantarse para defender la causa democrática de la nación. Pedro Emerson Mota Galarza, Chacún, era de la banda de música de Enriquillo, municipio de Barahona, estudiaba para llegar a la Universidad, era querido y conocido en aquel pueblo de calles angostas y polvorientas, alegre como sólo pueden ser los jóvenes de su edad que se ríen de todas las cosas, enamorado, simpático, pertenecía a la Agrupación Política 14 de Junio, el partido de la juventud más pura y rebelde, el partido de Manolo Tavárez, el abogado montecristeño, que se había convertido en el líder de la revolución democrática de liberación nacional. En la tarde del día 14 de junio de 1962, él había venido desde Enriquillo, por toda la carretera del sur a la ciudad de Santo Domingo, al parque Independencia a rendir homenaje en el tercer aniversario de la gesta de Constanza, Maimón y Estero Hondo, a los expedicionarios antitrujillistas que ofrendaron sus vidas por la libertad del pueblo dominicano. Vino en un camión junto a otros jóvenes revolucionarios deslumbrado por el ardor y el sentimiento patriótico de la época. Oyó bajo la lluvia pertinaz a su líder explicar la estructura social e histórica de la desigualdad y la pobreza en República Dominicana, vio caer la noche y oyó a Manolo decir que si se interrumpía la democracia, si imposibilitaban la lucha pacífica del pueblo, los hombres del 14 de Junio sabían donde estaban las escarpadas montañas de Quisqueya. Vibró, alzó sus brazos poseído de un compromiso solidario, definitivo. Volvió a Enriquillo pensando lo que iba a contarle a su gente, la figura de Manolo, la decisión de subir a las montañas. Y se dedicó a trabajar activamente en el comité municipal de Enriquillo del 14 de Junio. Todo el pueblo lo vio recorrer las calles, los caminos, los campos cercanos, llevando en sus manos la bandera verde y negra que simbolizaba la esperanza y el martirio. Iba al parque a conversar de política, a plantearse los grandes problemas nacionales y sus soluciones, moldeaba su pensamiento en términos revolucionarios, admiraba los grandes movimientos sociales progresistas, pero sobre todo lo apasionaba el liderazgo de Manolo Tavárez Justo, volvería a verlo en una de las visitas de Manolo a Barahona cuando se reunió con la dirección provincial, cuando cruzó por Enriquillo, cuando lo vio gesticular y hablar de la necesidad del trabajo consciente de cada uno de los catorcistas, del trabajo constante para hacer una realidad sus ideales de patria libre y de una sociedad justa. Chacún, como lo apodaban, no dejó de ir a la banda municipal de música, participaba como siempre en las retretas en el parque, pero ahora se sentía más admirado, era de los dirigentes del 14 de Junio en Enriquillo y eso le daba una autoridad moral, un incipiente sentido de liderazgo social. Volvió a la capital la tarde del 14 de junio de 1963, un año después de la otra manifestación de recordación por los mártires de 1959. Allí estaba Chacún, con su camisa verde y su pantalón negro, porque ser catorcista era un ritual, una manera de vivir y exhibirse limpio ante la historia, ante los compromisos sociales. Cuando Manolo apareció en la tribuna engalanada Chacún se sintió pletórico de emoción, verde y negra era la vida, el parque, los árboles, la ciudad. Cuando Manolo y sus compañeros se levantaron en armas para reponer el orden constitucional violentado por los golpistas, ahí estaba Chacún. No tenía preparación militar pero le sobraba coraje y amor por su país, ahí estuvo internándose en las montañas aledañas a su pueblo con sus compañeros guerrilleros, y mientras hacía vigilancia, posta de guardia, fusil en mano, preservando a los otros integrantes del frente armado Francisco del Rosario Sánchez del 14 de Junio, en el campamento guerrillero del paraje ?Los lindos?, fue sorprendido por una pequeña patrulla militar, que lo ultimó sin darle tiempo a defenderse, el 3 de diciembre de 1963. Cuarenta y cinco años después, sus familiares, sus amigos entrañables, sus compañeros del 14 de Junio se reunirán para rendirle homenaje el próximo sábado. El Ayuntamiento le pondrá su nombre al parque municipal y todos recordaremos a Chacún con apenas veinte años entre jóvenes de hoy y de mañana que encontrarán en él una inspiración superior, una vibración de amor por altos ideales, un modelo de lucha contra la droga, el alcoholismo, el consumismo, las injusticias y la degeneración humana. Vivo todavía, Chacún dispara desde la eternidad por un país mejor. http://www.listindiario.com.do/app/article.aspx?id=83933
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