Por José David López el 27-Mar-2008 |
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Según la FIFA, son 127 los jugadores que a lo largo de la historia han alcanzado la barrera de las cien internacionalidades con sus selecciones. A ellos, se les unió este miércoles David Beckham, que alcanzó la mítica cifra en París, en la derrota ante Francia y en un choque que no pasará a la historia por su belleza o espectacularidad, pero sí por colocar entre los más grandes a uno de los iconos futbolísticos de la actualidad.
Beckham debe agradecerle esta oportunidad a Franco Baldini, colaborador de Fabio Capello, que dio datos positivos sobre su estado físico, lo que a la postre significó la llamada del seleccionador que se había olvidado de el en su estreno ante Suiza. Y es que la relación de amor odio del ex capitán y los pross es tan extensa como prolífica en puntos álgidos.
A Beckham siempre se le recordará por sus tomentosos tramos vistiendo la elástica de la ?rosa?. Desde sus melenas rubias cuando salió expulsado por dar una patada a Simeone en Francia 98, hasta el penalti errado ante Portugal en la Eurocopa 2004, sin olvidar aquella falta espectacular ante Grecia que les valió la clasificación o el dato de ser el único inglés en la historia que ha marcado en tres Mundiales.
David, además, quiere más y aseguró que no se trataba de disputar el partido 100 y retirarse, ya que ?quiero seguir representando bien a mi país y me gustaría incluso, integrar la selección que dispute el Mundial de Suráfrica 2010?. Para ello, claro está, habrá que contar con Capello.
Si lo consigue, posiblemente lograría superar a sus cuatro acompañantes ?centenarios. En tan proverbial lista estaban ya escritos nombres legendarios no sólo en el fútbol inglés, sino auténticos mitos universales con infinidad de batallas a sus espaldas.
Peter Shilton (125): Es el nombre con mayúsculas de la portería inglesa y en tiempos donde se cuestiona más que nunca a los actuales guardametas, sus números no hacen sino envidiar tiempos pasados. Disputó más de mil partidos y su carrera duró 31 largos años e incluso anotó un gol e el año de su debut con sólo 16 primaveras. Jugó en el Leicester (incluido un año en Segunda pese a ser internacional), Stoke City, Southampton y múltiples equipos cuando se acercaba su retiro, que se oficializó en el Leyton Orient, ya que dicen que no superaba el mediocampo en sus saques de portería.
Sin embargo, si por algo se conoce a Shilton es por su paso en el Nottingham Forest, donde arrollaron con Ligas, Copas y, desde luego, la gloria de las dos Copas de Europa consecutivas con Brian Clough en el banquillo. Como internacional, pese a romper estadísticas, tuvo igualmente numerosas polémicas y baches, especialmente al quedar fuera de los mundiales de 1974 y 78. Su mejor recuerdo es el de México 86, su mejor torneo y su mejor momento personal, más allá de encajar el gol de ?la mano de Dios?.
Bobby Moore (108): El ?oficial inglés?, fue una de las grandes apariciones de los pross en los años grandes, los que coinciden con la victoria en el Mundial de 1966. Era un auténtico mariscal de la defensa, portando la capitanía desde muy joven y por delante de otros legendarios de más veteranía. Era un marcador genial, alto, rubio, con imponente juego aéreo y que dejó momentos pletóricos en el Mundial del 70, cuando los brasileños eran incapaces de desbordarle. Pelé dijo después que era el mejor que había tenido enfrente.
El londinense, sin duda mejor defensa inglés de toda la historia, jugó casi toda su carrera en el West Ham, donde dio clases avanzadas de cómo sacar la pelota jugada y de una brillante limpieza ya que casi nunca era amonestado. Ya veterano, se fue a jugar junto a Best al Fulham y terminó su carrera con los dólares de una acomodada MLS.
Bobby Charlton (106): Considerado el mejor jugador inglés de todos los tiempos, su vida es un reflejo de constante superación, ya que siempre será recordado por ser uno de los supervivientes del fatídico accidente aéreo que sufrió en 1958 la expedición del Manchester United. Un día que aún hoy admite que fue como si le arrancaran la vida pieza por pieza, ya que sólo tenía 20 años.
Era un comodín ofensivo tanto en los Red Devils como en la Selección inglesa, siendo en ambos el máximo goleador histórico. Sin embargo, era un ?caballero? y así se le reconocerá siempre pues nunca tuvo un mal gesto ni una protesta sobre los árbitros, ganándose un crédito único y especial. Fue elegido mejor jugador del mundo en 1967, durante su mejor época, donde se proclamó campeón del mundo y de Europa. Todo un símbolo con letras de oro.
Billy Wright: El alma máter del hoy modesto Wolverhampton (le recuerdan con una estatua en su honor en los aledaños del estadio Molineux), donde fue durante veinte años capitán y disputó más de quinientos partidos, también se ganó a pulso un puesto entre los más grandes. Ganó el título liguero en tres ocasiones y la Fa Cup en una, pero se ganó un nombre con su capitanía durante 90 partidos con la selección, que contribuyeron a proclamarle como primer futbolista que alcanzó la centenaria cifra de internacionalidades.
Era un centrocampista diestro de gran calidad, con lo que a lo largo de su carrera fue retrasando posiciones hasta terminar como central. Pese a ello, tiene el honor de que jamás fue expulsado, lo que ayudó a que se le otorgara la Orden del Imperio Británico en 1959 y terminó sus días en 1954 a raíz de un cáncer de estómago.
Todos, del primero al último, forman parte de la historia de una de las selecciones más relevantes en el deporte rey y, pese a que para Beckham fue una noche muy especial, cada uno de ellos tenía un motivo de peso por el que echar la vista atrás con orgullo.
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