Por ARCENDO el 13-Apr-2008 | El otro día, iniciamos con Muñoz Seca, un periplo de rescate, del que ya hemos tenido elogios que nos empujan a continuar, así pues, como además, nos gusta hemos decidido, periódica y aleatoriamente seguir por esa misma senda. En ese necesario recuerdo a los intelectuales silenciados por memorias injustas, se debe hacer un hueco de honor a un escritor de altura, desgraciadamente ignorado por las nuevas quintas. Me refiero a Agustín de Foxá. . A Foxá, que era aristócrata de cuna, conde de Foxá y marqués de Armendáriz, bien podíamos también incorporarle en la nobleza de la cultura y del espíritu. Lo que ocurre con estos magníficos personajes es que, la ley del péndulo ha enviado al destierro, sin piedad, a los que fueron ganadores de la guerra civil y este es uno de los máximos castigados. A este, será difícil perdonarle que, junto a Rafael Sánchez Mazas, Dionisio Ridruejo y José Antonio Primo de Rivera, redactara alguna estrofa del estigmatizado ?Cara al sol?. . Foxá fue muchas cosas, abogado, diplomático, escritor, miembro de número de la Real Academia Española (RAE), y viajero; pero fue sobretodo poeta, aunque cultivó casi todos los géneros literarios. Destacó como cronista de viajes y como excelente articulista; probablemente, él y Cesar González Ruano, cada uno en su estilo, fueron los más grandes escritores de periódicos de la época. Foxá, perteneció a aquella generación de brillantes prosistas y buenos poetas, como Tobar, Sánchez Mazas, Eugenio D´ors o Rafael García Serrano; ahora tan injustamente echados al olvido y de los que estoy convencido, algún día la historia volverá a poner en su sitio. . Aunque, como ya hemos comentado, Foxá fue un escritor prolífico, si por algo es conocido y recordado (hoy tímidamente), es por su obra, ?Madrid de corte a checa?. Novela, a parte de sus connotaciones evidentemente políticas, que fue, ha sido y es considerada como la mejor novela sobre la guerra civil española, según dictamen unánime de críticos, colegas y lectores. Foxá narra, en esta obra, la parte más amarga de la guerra civil, y sobretodo la que ahora se empeña, de forma maniquea ocultar el gobierno de Rodriguez. Foxá, parte su obra en tres momentos. En el primero cuenta de forma magistral la frivolidad de la corte y el ambiente cultural y político antes del advenimiento de la república. Con pinceladas costumbristas, con una narración impactante, el autor ofrece su visión sobre la desproporción entre la mezquindad de las élites intelectuales y políticas y el fervor popular ante los cambios políticos Finalmente, la utopía ideológica y deshumanizadora fracasa de nuevo, y la consecuencia vuelve a ser una aproximación al abismo de la injusticia y la sinrazón humana. . Es un libro impactante lleno de fuerza y de sentimiento. En cierta manera, me recuerda a otro de los de la época, ?Eugenio o la proclamación de la Primavera?, de García Serrano, pero este último a pesar de tener el mismo ímpetu sincero y juvenil está más lleno de ternura, es mucho más poético. A pesar de lo antedicho, Foxá impregnó toda su obra, también esta, de una poesía tan vital y tan sutil como él mismo lo fue como persona. Sin duda fue un hombre todo-terreno, además de sus facetas ya mencionadas, escribió ensayos, cuentos, teatro y tentó el género del documental cinematográfico. Dicen de él que fue, conversador extraordinario, inimitable, ingeniosísimo, saltaba rápidamente de la agudeza a la ironía y a la justicia sin blanduras. Sus coetáneos coincidieron en que el brillo de su ingenio verbal opacó un tanto su obra escrita. . Así pues, para que no se olvide, por justicia a un hombre tan extraordinario, le traemos aquí hoy, y concluimos, no puede ser de otra manera, recomendando su obra, y muy en especial ?Madrid de corte a checa?. Porque, dejando a un lado polémicas partidistas, es una novela apasionante, en la que se mezcla sabiamente la ficción con la realidad, en la que se retrata el terror de una guerra, la instauración de la injusticia como ley, el peso de las desilusiones, y los odios y enfrentamientos estériles. Una vez más: una cosa es la ideología y otra es la calidad literaria. Cosa que aún estos progresistas todavía no han sabido discernir. . Acabo la reseña con un bonito poema de Agustín de Foxá, dedicado a la mar, tema con el que acabamos la semana pasada, y ¿por qué no?, empezamos esta. Además conocemos a alguna apasionada ?marina? que lo ha de agradecer. El Viejo Mar de los Abuelos (Agustín de Foxá). . Alférez de navío cuya vaca es la ballena; y por reloj la brújula. La palmera encendida en papagayos y el negro azul; cañaveral de azúcar. Marino del Caribe o Filipinas que cruzas suaves playas de criollas con faldas rojas y pañuelos blancos. Tu timón huele a clavo y a canela y en la noche del trópico estrellada visitas -un farol bajo las velas- al marinero enfermo de escorbuto. Trae el limón del Sur, trae la vainilla y el arroz de Luzón y sus corales, el opio de Shanghai con los marfiles del elefante de Sierra Leona. ¿Lloras por el landó de la cubana, cuando iba a oír la ópera a Santiago? Tu negro piano lleno de sextantes solloza un vals entre los planisferios. Dame tu lente, que en el horizonte distingue el surtidor del ballenato y la bandera inglesa entre la niebla. Habla con tu alfabeto de banderas al mirador de la hija del negrero cuyos rosales ilumina el faro. Y pinta, a la acuarela, a Oceanía con una orla verde de delfines y un indígena rojo sobre el mapa con un ojo de cíclope en la frente. . Pdta 1. Para saber más de Foxá, AQUÍ. Pdta 2. Para comprar ?Madrid de Corte a Checa?, AQUÍ.
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