He llorado al descubrirme
de la arena blanca y el sol mediterráneo
He tragado tu llanto y ambos se hicieron nudo
en nuestros pechos
Dos pájaros muertos por el mismo tiro
Sueltas las dos miradas en la distancia
en el minuto arcano
en la palabra no dicha.
La ilusión quiso seguirnos
mas la hemos dejado sola, a su suerte,
y nos trajimos nada más que un par de lágrimas
que se han evaporado en su sueño mediterráneo
de arenas blancas y atardeceres azules.