Por pocote el 19-Jan-2009 | Una vez realizadas las elecciones para concejos municipales y diputados se impone un análisis y unas necesarias reflexiones para evitar precipitados triunfalismos y fatales pesimismos. El triunfo de Quijano en San Salvador fue una ?sorpresa? para muchos, inclusive para nosotros, puesto que todas las encuestas daban como favorita a la actual alcaldesa Violeta Menjivar, es más el porcentaje del 45% que se le otorgaba lo mantuvo, es decir que el domingo 18 de enero ocurrieron extrañas circunstancias, o bien los indecisos se inclinaron por el candidato de Arena, se abstuvo de participar el ?voto joven? o emitieron el sufragio residentes en otros municipios, extranjeros o ?resucitaron? a los muertos. Ninguna de estas variables puede descartarse, será el análisis detenido del proceso electoral, incluyendo el registro electoral, la revisión minuciosa de las actas y el comportamiento de los votantes de San Salvador, un tradicional bastión del FMLN, lo que al final podrá dar un panorama más claro, preciso y científico de los resultados finales. Desde luego, hay por considerar otros factores directamente relacionados con la gestión municipal, el liderazgo y el impacto de las campañas de ambos partidos políticos. De hecho, debe señalarse que todos los sondeos de opinión expresaban que los capitalinos tenían preferencia, como persona, por Quijano, en cambio el FMLN como instituto político arrastraba las preferencias a favor de la Dra. Violeta Menjivar. Para nadie es un secreto que San Salvador es una plaza importante, no sólo por la concentración poblacional, sino por ser el centro neurálgico de la actividad económica, el corazón administrativo de la república y el lugar donde se distribuye y gestiona el poder político. Arena hace tiempo había perdido la alcaldía y el FMLN la había mantenido por cuatro periodos consecutivos. Las preferencias electorales en la capital ya no estaban divididas; pues la izquierda obtenía el mayor caudal, al menos cuando los capitalinos apreciaban el liderazgo, el eficiente trabajo en servicios puntuales como recolección de basura, ordenamiento de ventas ambulantes y estacionarias, cobro de impuestos y tasas municipales, agilidad para atender los trámites de los usuarios en los distintos Distritos o en las oficinas centrales de la alcaldía y más. En tono a este concepción, los dirigentes de Arena realizaron una campaña propagandística agresiva, al menos en las últimas semanas, porque al principio los asesores publicitarios se equivocaron al hacer uso de la mentira, el engaño y ataques directos contra la alcaldesa Menjivar. La propuesta de mega proyectos como el embovedar quebradas, creación de centros comerciales populares, parques turísticos y poner en funcionamiento los buses articulados, tuvo resonancia positiva entre los capitalinos. Simples promesas de campaña por el costo millonario de tales iniciativas y porque el transporte no le corresponde, por ley de la república, dirigirlo o promoverlo a la alcaldía. En todo caso, muchos ciudadanos vieron con buenos ojos tales proyectos. Asimismo, en la recta final de la campaña arenera, muchas casas comunales y parques fueron reconstruidos, así como centenares de familias en zonas deprimidas de la capital, fueron auxiliadas con alimentos, útiles escolares y medicinas. Un recurso populista y demagógico; pero que al final obtendría sus réditos electorales dada la difícil situación económica que atraviesan la mayoría de salvadoreños. Como hemos dicho, en el resultado incidieron otros factores que deben ser rigurosamente analizados; pero no deben dejarse de lado los asistenciales y los de servicio, así como el papel clave que como era de esperarse jugó la campaña mediática, sobre todo el diario de hoy y TCS Noticias que, por un lado nunca dejaron de criticar a la alcaldesa Menjivar y, por el otro, siempre destacaron en sus noticias diarias y comentarios ?las excelentes ofertas del candidato Quijano?. Ahora bien, Arena apostaba a ganar la alcaldía de San Salvador, desde luego otras comunas importantes de la zona metropolitana como Soyapango, Mejicanos, Apopa, Ilopango, Ciudad Delgado y Cuscatancingo, no sólo porque partían del hecho que eso les permitiría moralizar y levantar el ánimo de sus militantes, sino porque el triunfar en la capital, les proporcionaría un valor agregado para enfrentar las cruciales elecciones presidenciales del 15 de marzo del año en curso. Sin embargo, son dos cuestiones muy distintas y una vez más debemos analizar tal supuesto con mentalidad abierta y fría. Desde luego, que un triunfo en la alcaldía es muy importante por lo que hemos dicho, pero no necesariamente es decisiva a la hora de elegir al presidente de la república. Las elecciones municipales son locales, la gente vota por una gestión realizada y muchas veces también por la bandera de un partido. La Dra. Violeta Menjivar es una mujer capaz, honesta y trabajadora; pero debe reconocerse que hay muchas cosas pendientes en su labor como los problemas afrontados en su primer año con la recolección de basura y la compra de camiones recolectores que al parecer no reunían todas las condiciones para un trabajo tan exigente; el desorden de las ventas ambulantes heredado de gobiernos anteriores, el abandono de algunos parques y casas comunales, así como calles en mal estado y el incremento de las maras y la delincuencia, que si bien son problemas que competen al órgano ejecutivo, la población siempre opina que es ?una responsabilidad compartida?. El análisis de este proceso electoral también nos indica que en términos generales el FMLN salió fortalecido porque es la primera fuerza política del país, al obtener más votación, mayoría de diputados a la Asamblea Legislativa y conquistar las alcaldías de cabeceras importantes de El Salvador, como Usulután, Zacatecoluca, La Unión y Santa Ana, además de retener Santa Tecla y comunas de ciudades grandes como Puerto de La Libertad, Ciudad Arce, Izalco (comunidad de Sonsonate, donde Arena inaugura siempre sus campañas electorales), Nueva Concepción, segunda ciudad en importancia de Chalatenango, Quezaltepeque y como ya hemos señalado la mayoría de la zona metropolitana de San Salvador. Esto es demasiado importante para ser ignorado, pues es la votación general del territorio nacional la que decide la elección presidencial, y al momento de escribir este comentario, el FMLN mantiene una ventaja de 17 puntos, muy difícil de superar si con realismo se continúa desarrollando una campaña agresiva y propositiva. Arena, desde luego, utilizará el triunfo obtenido en la alcaldía de San Salvador, no sólo para levantar el alicaído ánimo de sus militantes, sino para desestimar el resultado de las encuestas y el favoritismo que impone la figura de Mauricio Funes, quien por cierto es el símbolo que provoca la reacción en cadena en los municipios a favor del partido de izquierda. El candidato a la presidencia de la república por Arena, el fracasado policía Rodrigo Ávila, pronunció unas primeras palabras para destacar la victoria de Quijano, en las que se mostró eufórico y triunfalista como si eso significara un parámetro para medir la preferencia electoral de los salvadoreños con relación a los comicios de marzo. Además mintió a sus correligionarios al decir que las encuestas siempre ?dieron 17 puntos de ventaja a Violeta Menjivar?, cuando ninguna consulta popular dio tales cifras, a lo mucho 12 puntos y un porcentaje del 45%; faltó también a la verdad al decir que su partido había recuperado las alcaldías de San Martín y Ciudad Delgado. ¡falso! Estas comunas siguen en poder del FMLN. Sus asesores le deben exigir no exaltarse, mantener la ecuanimidad y no lanzar las campanas al vuelo, porque esas mismas encuestas (incluso las que corre Arena) le dan una considerable ventaja a Mauricio Funes. La votación para presidente es general y ésta no favorece al partido en el gobierno, además para rebatir la intención de voto mostrada por los salvadoreños tendrían que solucionar los graves problemas que en 20 años de regímenes areneros se han agudizado como el alto costo de la vida, la creciente delincuencia, el deterioro ambiental, las desigualdades sociales y económicas, la desintegración familiar, producto de la migración de compatriotas hacia los Estados Unidos, la corrupción, las licitaciones amañadas, el contrabando, el narcotráfico y más. La carrera presidencial sigue su curso, Arena sigue en dificultades y mucho tendría que ocurrir para que le ?quiten las ganas del triunfo? , parafraseando a Alí Primera, que tiene el pueblo salvadoreño. Veinte años han sido más que suficientes para que pudieran resolver muchos de los graves problemas y colocar al país en la senda del progreso; pero ha podido más el mecanismo de presión ejercido por la oligarquía salvadoreña y las transnacionales para mantener la misma situación que ha generado la concentración de la riqueza en pocas manos y la multiplicación de la miseria en las mayorías poblacionales.
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