Por Enrique Laméyer el 17-Dec-2007 | Transcurridas ya dieciséis jornadas del campeonato nacional de liga, el Real Zaragoza se sitúa en mitad de la tabla, lejos de donde estaba a estas alturas la pasada campaña (quinto), pero mucho más aún de lo que se podía prever a principio de temporada, cuando los maños aspiraban, no solo a volver a entrar en Europa, sino a hacerlo por la puerta grande de la Liga de Campeones. Algo está fallando en el conjunto entrenado por Víctor Fernández, precisamente y para mayor tristeza de su afición, en su 75 cumpleaños.
Y es que los números, dato que no atiende a discusiones, son evidentes: décimo clasificado con veinte puntos (tres puntos sobre el descenso y a seis de la UEFA), el equipo lleva seis derrotas, cinco empates y cinco victorias (tres menos que hace un año), veinticinco goles a favor y uno más en contra. Y a todo ello, no podemos olvidar la temprana eliminación del equipo en la Copa de la UEFA a manos del modesto Aris de Salónica. ¿Qué es lo que está ocurriendo a orillas del Ebro?
En primer lugar, cabe destacar que la plantilla hay una gran diferencia entre la de la temporada anterior y la presente. Quizá su única baja destacable este verano fue la del central Gabriel Milito, que se había convertido en el auténtico líder de la zaga y, por extensión, de la plantilla. Sin embargo, esta importante pérdida fue subsanada prácticamente de inmediato con el sorprendente fichaje de Fabián Ayala, un central experimentado, con un rendimiento sobresaliente durante su estancia en Valencia y, como Milito, un líder de vestuario. El resto de la zaga es el mismo y, sin embargo, los maños parecen haber acusado en demasía la baja del actual defensa del Barcelona. Sólo así se explica que el Zaragoza sea el tercer equipo de la Liga con más goles en contra, empatado con el Valencia y por detrás del Valladolid y del colista, el Levante. También cabe destacar el bajo rendimiento de Carlos Diogo. El uruguayo, que tras cuajar un fenomenal año el curso pasado fichó definitivamente por el cuadro Aragonés, no es ni la sombra del de la temporada pasada y se parece más al lateral alocado e impreciso que actuó en el Madrid que al puñal diestro de hace tan sólo un año.
Tampoco le ha beneficiado al equipo de Víctor la grave lesión sufrida por su fichaje estrella de este verano, el brasileño Matuzalem. El ex del Shakhtar, jugador que debía darle a los maños el salto de calidad necesario en el centro del campo para aspirar a pelear por entrar la Liga de Campeones cayó lesionado en la quinta jornada de Liga ante el FC Barcelona tras una dura entrada de Toure Yaya y, desde entonces, se mantiene en el dique seco a la espera de su definitiva recuperación. Y si a Matuzalem a penas se le ha visto a causa de su lesión, algo parecido se puede decir del argentino Pablo Aimar quien, a su ya habitual irregularidad, ha sumado algunos problemas físicos que le han impedido actuar a pleno rendimiento, perjudicando claramente el juego de los suyos. Además, su bajo nivel provocó las críticas de su compatriota Andrés D?Alessandro quien se quejó amargamente de la situación enfrentándose a su entrenador. Más leña para avivar el fuego.
Únicamente la delantera parece fiable a día de hoy en el Zaragoza, ya que a la habitual solvencia ofensiva que aporta Diego Milito esta temporada hay que sumar la de Ricardo Oliveira (ocho goles cada uno), además del buen hacer habitual de Sergio García.
Es evidente que este Real Zaragoza tiene los mimbres suficientes para situarse mucho más arriba en la clasificación de lo que ahora está. Quizá sólo le falten dos o tres buenos resultados consecutivos para que las caras tristes de la grada de La Romareda se tornen en sonrisas. O tal vez le falte únicamente mejorar su rendimiento lejos de casa, donde sus números son terribles (5 puntos de 24). Lo que es seguro es que este equipo, como el Sevilla, con quien empata a puntos, da para mucho más.
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