Hola, me llamo Matías y les envío esta carta. Bueno, en verdad se la envío al Matías Insaurralde de noviembre del 2009. Espero que lo publique en el blog, que aquí, ya es uno de los más visitados de la galaxia.
--
Hoy, 27 de diciembre del año 2010, les escribo desde la hermosa ciudad de Luque. Aquí en Paraguay, hay un extraterrestre para cada plantera de jardín. Sorprendentemente los platillos voladores se volvieron tan comunes como los platos de vori vori que prepara mi abuela. Hasta el queso lunar, supera en ventas al nuestro, queso Paraguay.
No es que los extraterrestres hayan venido para acabar con nosotros, nada de eso. Es que, después de mucho tiempo de reflexión (aprox. desde 1492) se dieron cuenta de que aquí en la Tierra entramos todos, no hace falta eliminar gente.
—En la Tierra, nueve de cada diez casas tienen una habitación vacía.— rezaba el titular que enloqueció a estos seres. Lo escribió un tal Mike, periodista paraguayo que ahora mismo trabaja en Marte. Meses después de su publicación, comenzó esta amigable invasión.
Ya en el patio de casa, entre las plantas veía individuos verdes, de ojos gigantes. Les tenía tanto miedo que no se lo conté a mi mamá. Mejor... se lo conté a mi vecino, Mario. Ese que tiene el poder de correr chismes de vereda en vereda, esquivando los baldíos y las escuelas.
Cuando ya todo el barrio se había enterado, tímidamente comencé a entablar conversaciones con cada uno de ellos. Mamá se plagueó un montón porque mordisquearon las flores y volcaron la calesita de mi hermana, tal vez, tratando de construir una nave espacial. Me preguntaron un montón de cosas, me pidieron que les hable de cada cosa de este mundo: la guerra del Chaco, los bebés, el dólar y hasta el cáncer de mama. Les presté la pieza del fondo, que antes, utilizaba la empleada doméstica. Tenía incluso, un bañito.
Por las tardes, siempre que me dirigía a la despensa a comprar picadillo y Criollitas me encontraba con ellos. Una semana pasó y me enteré que le ofrecieron queso lunar untable a la despensera. Pasó otra semana y ya, había olvidado por completo al picadillo.
Estos seres ¡hasta saben cocinar! Ninguno de ustedes podrá imaginar la cara que puso Don Carlos cuando cerraba permanentemente su humilde local de empanadas, que fue destronado por un copetín extraterrestre. Este, de nombre "Cosmos" se volvió el más popular. Ofrecía empanadas espaciales, agua lunar embotellada y muchas cosas más. Dicen en la radio que las papas fritas marcianas acabaron con Burger King y McDonald's, pobre el Ronald.
Los limpiavidrios tienen problemas para alcanzar los vidrios de los platillos voladores, son muy grandes y altos. Ni qué decir del bingo, estos seres odian los cartones con números.
Los celulares con TV quedaron en el olvido puesto que las monstruosas antenas que se utilizan para mantener contacto con los planetas más lejanos hacen interferencia. Además ni Laura en América ni la Dra. Polo pueden arreglar ya las relaciones fallidas entre un extraterrestre y una linda humana.
La autoestima de algunos aumentó cuando de Júpiter, llegaron los primeros espejos indestructibles. Por más feo que uno sea, no se rompen. Tengo uno y ni a martillazos...
Anteayer me regalaron otro espejo de esos, este es para adolescentes y al mirarse uno, no nota el acné.
Mientras tomaba tereré con un par de extraterrestres descubrí que limpian la bombilla a cada ronda, son algo delicados. A veces tengo ganas de criticarlos, el problema es que tienen resorteras láser. Yo, ni me animo a tirarles globitos de agua cuando hace calor.
Un saludo,
Matías
--
La REAL (Red Estudiantil de Academias Literarias) me contactó, interesada en mis relatos. Le invito a participar de la encuesta para saber qué publicar...
Leído 8 veces

|