Por Buseta de Papel el 25-Feb-2008 | Por Claudia Apablaza

La Familia Fortuna Tulio Stella (Buenos Aires, 1944) Editorial Lengua de Trapo Madrid, 2001
¿Es el lector como agente activo del texto? Es decir, más activo de lo que es ?normalmente?. ¿Cómo es tu propuesta hacia el lector? Dejando bien en claro que considero que siempre el lector es agente activo del texto, en mi caso intento potenciar esa función: la inter-independencia de los 7 libros (yo los llamo novelitas) que integran la novela ?La familia Fortuna?, el que no haya ninguno que sea primero o último, el aclarar desde la portada que el orden de lectura es el que elija el lector, creo que establece una ?diferente mirada? a toda la novela. Una re-categorización permanente, como Gerald Edelman dice del funcionamiento del cerebro y de la mente. O sea, y lo he comprobado hablando con algunos lectores, según haya sido su elección, según hayan elegido comenzar por una u otra novelita, su visión de quienes son los protagonistas, por ejemplo, o de ?quienes ellos eligen como protagonistas? es diferente. En síntesis, tiene algo que ver con la búsqueda de una obra abierta, que el lector debe cerrar, o de una obra incompleta, que el lector debe completar. En fin, un lector activo, despierto, creador.
¿Qué ideas de narrativa o de literatura se desprenden de esa propuesta? Tal vez, y si bien corro el riesgo de sonar un tanto ingenuo y un mucho pretencioso, la literatura como despertadora, como avivadora de conciencias. Narrar una historia que ?sirva para algo? (con perdón). Y también, como juego, como desafío, como estimuladora de la inteligencia. Ya que creo en la literatura como un intento de ?entender el mundo? o ?de qué va la realidad?, y porque pienso que ?entender?, o intentar hacerlo, es una de las pocas formas seguras y exentas de peligros mesiánicos de intentar ?salvar al mundo? (y otra vez, con perdón?) o por lo menos de mejorarlo un poquitín?
¿Cuál es la temporalidad de esta novela? ¿Cómo funciona? En cierta medida atacas las temporalidades convencionales, incluso la corriente de conciencia. Este gesto de lograr la temporalidad múltiple desde la intervención de la materialidad del libro, me huele a propuesta política. ¿Es así? De alguna manera, creo que sí, en el sentido político, de polis como el mundo que nos rodea y del cual somos siempre responsables. Y que esa búsqueda de una ?duración?, de un tiempo no lineal, de esa idea del tiempo (interior, subjetivo y también exterior, objetivo) múltiple, como diversos planos que se van encastrando sin prioridad ni preeminencia, tiene que ver con nuestra idea - la idea contemporánea, nuestro ?espíritu del tiempo?- en donde el tiempo no tiene la lógica del reloj sino la lógica (¿cubista?) de la manera peculiar en que percibimos la realidad. Una novela es siempre, aún el nouveau roman francés que en su momento me influyó mucho, una descripción de la realidad. El espejo que se traslada al borde de un camino, creo que algo así era la idea de Stendhal, ¿no? Una novela ?realista?, entendiendo ?realismo? como el naturalismo de Dickens o Zola, o de muchos escritores contemporáneos, en ese retorno al ?realismo? y a ?contar historias? de moda en los últimos tiempos, que sospecho no responde a nuestra real concepción del tiempo, (o, más modestamente: a mi percepción del tiempo) y por eso, busco, intento, esa temporalidad múltiple, ese especie de travelling que se da tanto en la temporalidad como en el punto de vista múltiple, cambiante, de La familia Fortuna.
Planteas la estructura de la novela como poseedora de un gran secreto. ¿Es la reproducción de las estructuras y funciones de las constelaciones familiares?
Todas portadoras de grandes secretos que el lector/familiar debe conocer con la lectura/vida. Más que de ?un gran secreto?, es de varios, pequeños secretos; hasta podríamos llamarlos ?pequeños misterios? que se anidan en las constelaciones familiares (hermosa expresión, te felicito), y también y sobretodo en la Familia humana, y que constituyen su esencialidad, su unicidad.
¿Cuál es el gran secreto de esta novela? Para mí es la muerte del padre, el señor Fortuna. Es desde ahí que se estructura y desarrolla todo. Desde y hacia ese núcleo. Desde mi modesto rol de autor, que quiere compartir y exige compartir su responsabilidad con el lector, por ende, mi interpretación no es la Verdadera, sino simplemente la forma en que la trabajé en cuanto estructura: Más que la muerte del señor Fortuna padre, el ?gran secreto? es la explosión de esa bomba en la fiesta familiar, una bomba quizá estúpida(¿quién la puso?, nunca se sabe. ¿Alguno de los presentes en la fiesta fue el causante? ¿O fue simple causalidad, una bomba abandonada en un jardín por un grupo de terroristas perseguidos?) esa explosión, que es indirecta causante de la muerte del Fortuna padre, hace volar por los aires a esa familia, y esos fragmentos son las historias que se encarnarán en cada ?novelita? y que todas constituyen la novela enmascarada. Esos fragmentos vuelan por el aire, y al caer, el dibujo incierto y peregrino que han trazado es la novela que crea el lector con esas ?esquirlas? de historia.
Y los pequeños secretos: La homosexualidad de Toni, la muerte de la mujer de agustín, la procedencia de los hermanos gemelos. ¿Por qué trabajas con micro secretos? Porque los micro secretos, o pequeños misterios, anidan en cada familia, y en todo ser humano. Si bien la homosexualidad de Tony no es ningún secreto (es alguien que hizo bandera de su sexualidad para aterrarse cuando esa sexualidad y su ?presunta culpa? lo lleva a la muerte, y que crea en él una especie de rechazo a su sexualidad, una especie de ?conversión? mística y poco digna.). La mujer de Agustín ha tenido también su misterio (ocultarle al marido su pasión militante), etc. Y sobretodo, la bastardía del señor Fortuna, solo develada por su viuda en Linguaglossa, como un microsecreto fundante de la mitología familiar. O el secreto de la pareja de a tres de Florencia y los gemelos, que en ?La venganza de Beatriz?, si el lector ya transitó el ?Amor fati?, es un misterio solo para Beatriz Fortuna. Me encanta que el lector conozca secretos de los personajes, que a veces ni ellos mismos aún saben, o que tal vez no sepan nunca.
¿Hay alguien afortunado en la Familia Fortuna?
Casi todos, creo, a su manera? Excepto Laura Fortuna, la madre ?adoptiva? de los gemelos, que ni siquiera tiene su ?novelita? propia, su historia es una historia de frustración, de noexistencia (no saber es no existir), de culpa boba, boba en el sentido de que no es una ?villana?: ella adopta a esos gemelos sin preguntar, sin querer saber de donde provienen, y su aparición en las diferentes historias es siempre sesgada, de costado, contada por otros. Apenas la distingue esa ?mirada triste? que registra Tony en ?Arte poética?. Y también hay otros desafortunados totales: por ejemplo Tony, el escritor de carrera, trepador y mediocre, que muere malamente sin tener conciencia de su irremediable estupidez. Por eso es el protagonista de ?Arte poética?, que es mi ars poetica o descripción del método que usé para La flia Fortuna: Contar una historia que significa otra cosa, una historia-metáfora; y que finaliza con la antítesis total de ese tipo de escritor: Silvina O. muriendo la muerte de los que han aprovechado su vida, gozado su vida (creo que no es difícil identificar a Silvina O. como a Silvina Ocampo, ¿no? Para mí, una gran escritora, una creadora). Otro desafortunado: el pobre y efébico ruso, una especie de animalito arrastrado por los vendavales de la historia. El resto de los personajes, como todos nosotros, son alternativamente afortunados o no, según sus circunstancias. Y si son ?bastante? afortunados es porque casi todos, de alguna manera, ?se salvan?; desde la abuela, (?Linguaglossa?) que elige hacerse cargo de su nieta, hasta el vengador, (?Pistol Star?) que quiere matar a su hermano y termina dándole la mano, o a este, el agónico hermano mayor, el que muere en la unidad de terapia intensiva, que consigue, poco antes de morir, pedir perdón, sin palabras, con un gesto. Perdón por la torpe denuncia que causó la muerte de su cuñada, que más que la denuncia de un vil colaboracionista, es la imbecilidad de un hombre común, que en épocas aciagas de la historia argentina, ve a su alrededor el horror de secuestros y desapariciones y está tan aterrado que se justifica diciendo ?algo habrán hecho?. Si hasta la rusa Larissa Tarada se salva?encontrando el amor, aunque esto está bastante ?enmascarado?, creo.
¿Crees que la dramaturgia te ayudó a montar y desmontar esta obra? Porque supongo que en el proceso de creación montaste en una gran y luego la desmontaste en textos independientes. Es posible, la lección de la dramaturgia puede haber sido la síntesis, la concentración que exige cada historia. Sin embargo, mis intentos a lo largo de años fue escribir una novela ?normal? en donde se iban alternando las diversas historias, pero eso no funcionaba; hasta que en un momento, inspirado por una frase del Finnegan´s Wake ?cada historia un deleite en sí misma? me di cuenta que cada historia tenía que tener su independencia, y a partir de eso apareció la imagen de la caja que contendría los 7 libros dándoles inter-independencia. Sin saberlo, intenté poner en práctica lo que sugiere un critico italiano: Filippo LaPorta, (en el Corriere Della Sera de hace unos poco días) que dice que el futuro será el tiempo de las escrituras híbridas más abiertas y flexibles, capaces de representar la ambigua multiplicidad de lo real?A partir de esa multiplicidad, encontré la estructura de la familia Fortuna. Algo muy Bauhaus, en donde la función dicta la forma.
¿Es necesario leerlas todas?
Creo que sí, en el sentido que la novela La familia Fortuna es todas las novelitas que la integran.. Salvando las distancias, sería como leer madame Bovary e interrumpir la lectura cuando muere Emma, faltaría el tremendo final del pobre Bovary y de su hija. Si el lector no lee todas, le quedaría ?una parte de la realidad? sin visitar, sin conocer. Ese el esfuerzo que le pido al lector. Por eso, consciente de ese esfuerzo, intenté que fueran ?legibles? y hasta entretenidas, dentro de lo posible y dentro de mi capacidad de hacerlas entretenidas.
¿Crees que el lector/mercado no coincide con una obra así? Lo digo por la dificultad que se presentó al publicar tu obra cuando te ganaste el premio.
Misterio. Creo que lo que no coincide con esta novela (o no todavía) es el editor mercado. La familia Fortuna parece un proyecto desmesurado; sin embargo, un editor inteligente y creativo (que todavía no ha aparecido, helás) podría hasta pensar en editar los 7 libros por separado, y quien quisiera fuera completando la obra, como un juego, o armar un puzzle? Claro, siempre tratando de que ?las novelitas? fueran apareciendo en el mercado simultáneamente, para no perder la inter-independencia. La no preeminencia de una sobre las otras, que a veces puede darla simplemente el orden de aparición (pienso en el Cuarteto de Alejandría, de Durrell, en donde siempre se considera Justine la primera y a Clea la última, por que ese fue el orden de aparición de las novelas.)
En qué texto trabajas ahora o en qué proyectos.
Luego de un largo y laborioso intento de novela ?bio-histórica?, aún inconclusa; y luego de un largo parate, o writer´s block, que aparte de ciertos avatares personales, tuvo que ver con mi debilidad. Digo debilidad en cuanto que me costó digerir el aparente ?fracaso? o falta de suceso de ?La familia Fortuna?, una novela en que yo había invertido (y creo que es justo el término financiero) muchos años de mucho trabajo. Una especie de summa de mis primeros 30 años de escritor? Ahora ya pasó, y acepto que quizá seré postumo, con suerte, y mientras espero la posteridad he retomado otro proyecto bastante absurdo, complejo, y etc., que es una novela cuya primera parte escribí en la decada del 60, a los 22 años? veremos, será rara. Se podría decir que tengo tres novelas escritas y ?normales? (cada una en un solo volumen, con unidad de tema) y la que retomaré luego de finalizado el actual proyecto sesentista, es la bio-histórica que es ?bastante normal?., pero como venía saliendo para mi gusto demasiado ?académica? la interrumpí esperando que decantara, y que trataré seguramente de hacerla volar por el aire y montar, luego, las esquirlas dispersas? Veremos.
¿Te molesta la imagen del escritor sentado frente a un Pc, sólo escribiendo? Es decir, ¿apelas a otros formatos?
No me molesta, y todavía no he apelado a otros formatos, pero me tientan. Apenas supere mis miedos (generacionales) al ordenador e Internet, creo que visitaré ese mundo. La soledad ante la PC me pesa cada vez menos, estoy en una etapa de mi vida (por primera vez) que gozo de esa soledad. Para mí, es casi un triunfo.
¿De qué más se alimenta tu escritura? De todo. La actualidad, la locura y la mediocridad del mundo; la frivolidad y el mejor pensamiento contemporáneo (René Girard, Emanuele Severino); la memoria, propia y ajena. Y las ganas de reaccionar contra la queja. La conciencia de que la mayoría de los escritores, críticos y lectores, hoy por hoy, somos privilegiados en un mundo en donde gran parte del mismo aún se debate entre el hambre y la desesperación, y que no tenemos derecho al plañido que se ha convertido en el ruido de fondo favorito de gran parte del mundo intelectual; ni al autolesionismo (esa mezcla de culpa e intento de expiación) que se ha vuelto uno de los tics favoritos de los creadores contemporáneos, especialmente del mundo ?desarrollado?.
Literatura & política.
Sin duda, no hay literatura sin política. En mi caso, mi ?política? como señalé más arriba, es compromiso con la familia humana, no política partidista. Más bien una política que se anime a no ser ideológica ni políticamente correcta, sino verdadera. Creo que muchos de los grandes papelones del siglo pasado lo hicieron escritores cuando presumían de activistas o comentaristas políticos.
Algunos escritores de referencia y de no-referencia.
De no referencia serían muchos, especialmente aquellos que insisten con el ?realismo? tipo Philip Roth o los ingleses, excepto ? por ejemplo- Iris Murdoch; y también aquellos escritores que en pos de una carrera, o atrapados por el mercado editorial, poseídos por una furia escritural lanzan un libro tras otro sin meditar, sin corregir, sin dejarlos en un sabio reposo de años? Pero esto tal vez sea solo envidia. Como referencia, entre mis contemporáneos podría nombrar sin dudar a J.M. Coetzee , y especialmente ?Desgracia? o ?Elizabeth Costello?, que considero Obras Maestras. No leo demasiado lo que se escribe hoy, lo reconozco, por eso mi opinión en el tema es, como mínimo, incompleta. Últimamente me he dado un baño de Flaubert, leyendo conjuntamente sus ?Cartas? y la Bovary., (o sea, a medida que Flaubert escribía ?Bovary? y comentaba lo que escribía, los problemas que se enfrentaba, el hartazgo y esfuerzo que le causaba esa escritura). Me resultó un excepcional taller literario. Ahora estoy leyendo ?Hambre? de Knut Hamsum, que me parece modernísima y extraordinaria. Muchos de los hoy ?aclamados? me aburren soberanamente, me parecen tristes y mustios. Pero, repito, eso quizá sea porque no he leído a quienes debiera. Algún día ya llegarán a mis manos. Sí, tengo como referencia (o mini-canon) al Perec de ?La vie mode de emploi?, al hungaro Péter Nadas y su ?Libro de memorias?, a la Elsa Morante de ?Mentira y Sortilegio?, al Carlo Emilio Gadda de ?El conocimiento del dolor?, o a la reciente y ajustamente Nobel Doris Lessing de ?Memorias de una sobreviviente? y ?Shikasta?. Y muchos más, claro: A. B. Yehoshua con su ?Mr Mani?, o a la Wolf y ?Orlando?, a Thomas Mann, al Herman Broch de la ?Muerte de Virgilio? (al cual creo rendir un modestísimo homenaje en ?Pistol Star?), o todo Onetti. Y como soy un latinoamericano de origen europeo, sección Argentina, no podría dejar de nombrar a Borges, a José Hernández, a Sarmiento, a Martínez Estrada. La Argentina ha sido muy afortunada con los escritores que ha tenido. Ha sido. En esto es lo único en que podría decir: ?Todo tiempo pasado fue mejor??
Publicada en la revista virtual Dado Roto, reproducida con el permiso de su autora.
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